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X ABC ABClTrcrarío Pensamiento y Ciencias Sociales 22 agosto- 1987 Economía y política del petróleo Shukri Ghanem, OPEC. The rise and fall of an exclusive club, KPI (Londres, 1986) 233 páginas. L 27 de agosto de 1859 el coronel Ed- miembros, que no lograban coincidir sobre la win Drake, tras perforar veintitantos estrategia más conveniente a seguir. Por ciermetros cerca de Títusville, Pennsylva- to, nada que ver con lo que ha ocurrido en nia, inauguró el primer pozo de petróleo y las dos últimas reuniones de diciembre de pasó a la historia a) demostrar que tan útil 1986 y junio de 1987, que más han parecido material, conocido ya desde los tiempos de (especialmente esta última) congresos de los faraones, podía ser extraído artificialmente desde las profundidades de la corteza terrestre. Este libro es una breve historia económica y política del petróleo, que pone especial énfasis en las últimas dos décadas, que han girado en torno a los avatares de un club exclusivo la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP. La OPEP, que surgió como reacción de los países productores a la baja en los precios de los crudos, impuesta por las grandes compañías, fue fundada en septiembre de 1960 por cinco países: Irak, Irán, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela. Con los años se irían añadiendo más naciones, hasta las actuales trece: Qatar, Libia, Indonesia, Emiratos, Argelia, Nigeria, Ecuador y Gabón. S. Ghanem proporciona una breve descripción de cada uno de los países que forman la OPEP, y detalla además las características del funcionamiento de la Organización misma: sus estatutos, sedes, reuniones, etcétera, lo que resulta de gran utilidad. Conseguir que varios países se pongan de acuerdo nada menos que para estabilizar o aumentar el precio de un elemento de tanta importancia como el petróleo es una tarea muy difícil. La OPEP tuvo muy poco éxito en sus primeros diez años de vida. La situación, sin embargo, cambió radicalmente en los años 1970; aunque íntimamente vinculados a cuestiones políticas, los precios del petróleo ascendieron espectacularmente, con gran beneficio para los países productores. Tarde o temprano, no obstante, cualquier aumento de precios tiene consecuencias. Aunque no hay mercados perfectos, como en los libros, ni las compañías multinacionales ni la todopoderosa OPEP pueden hacer todo lo que deseen todo el tiempo. En este caso, di- hermanitas de la caridad, comparadas con chas consecuencias fueron dobles y los gran- las de 1985 y 1986, y no ha de olvidarse que des países consumidores por un lado fueron dos países de la Organización están enfrenreduciendo su consumo de energía, y por tados en una guerra que dura ya casi siete otro lado desarrollaron fuentes alternativas al años, se ha cobrado un millón de víctimas y petróleo. Y así ocurrió que en 1979 el consu- ha puesto una y otra vez en ebullición a una mo mundial de petróleo fue de 64,1 millones zona económica y geopolíticamente crucial, el de barriles día, y en 1980 de 61,7 millones de Golfo Pérsico. Pero los acontecimientos de la segunda mibarriles día. Por primera vez en la historia, el tad de los años 1980 quedan afuera del libro. consumo de petróleo disminuía. Al mismo tiempo, el encarecimiento de los De tal manera que no figura el relato de la crudos de la OPEP volvió rentables a otros reacción de 1986 y de cómo la OPEP ha centros de abastecimiento, como los del mar conseguido evitar la continuación del derrumdel Norte, lo que sumado a los recortes pro- be de los precios. Esto no es un reproche, ductivos de los años 1980 provocó que a por supuesto, dado que la de la OPEP es principios de la década actual la producción una historia viva, como se acaba de ver en de fuera de la OPEP superó a la registrada Austria. Pero debe advertir el lector que el interesante texto de S. Ghanem puede dar una en los países de la Organización. Y si es difícil mantener los acuerdos cuan- imagen algo derrotista de la Organización, do se trata de subir los precios y aprovechar porque en efecto tal era la perspectiva, a meuna demanda poco flexible, el panorama em- diados de la presente década. Ahora las copeora sustancial nente cuando, como ha ocu- sas han cambiado algo, porque los países de rrido en años recientes, el bajón del consumo la Organización han comprendido que pue: pone a la OPEP frente a la disyuntiva de ba- den obtener más beneficios siguiendo- al merjar los precios o no vender. Fueron los años cado que haciendo caso omiso de él. de tumultuosas reuniones dé los países Carlos RODRÍGUEZ BRAUN Del sentido de la vida Frankl, V. El hombre doliente. Fundamentos antropológicos de la psicoterapia. Traducción de Diorki. Ed. Herder (Barcelona, 1987) 310 páginas. E E L presente libro no constituye propiamente una novedad, pues la posición de su autor es bien conocida y esta colección de trabajos suyos- muchos ya bastante antiguos- no ofrece en rigor ni rectificación ni desarrollo importante. Quiero llamar la atención del lector sobre ella al representar con dignidad un género de creciente difusión en las sociedades desarrolladas. Se trata del numeroso y heterogéneo colectivo de obras que ayudan al lector a hacer frente a problemas de orden personal. En la soledad de la moderna sociedad industrial el aprendizaje por lectura tiene una importancia especial. Editores solícitos nos ofrecen toda suerte de obras de este género. Así, pensando en Dale Camegie, podemos aprender a ser ricos y a tener amigos, o bien a conocer a los demás mejor, anticipar el futuro, resultar inmediatamente irresistible al sexo contrario... En términos generales, la eficacia de este tipo de lectura me parece relativa. Es claro que hay casos positivos, pero uno sospecha que con demasiada frecuencia se limita a alimentar ensoñaciones. El interés de Frankl es mayor que el habitual, pues se apoya en una formación teórica y práctica de cierta consideración. Su preocupación fundamental es la superación de las secuelas psicológicas del nihilismo. Estas serían más importantes de lo que a primera vista pudiera parecer- esta tesis, primera convincentemente presentada. Por ello subraya la importancia de que el individuo aprehenda el sentido de su propia vida. Pero al querer saber lo que es ese sentido en general y. en particular nos encontramos sólo con breves indicaciones. Se trata de lo que no admite caracterización general ni externa a la conciencia del individuo. Esta parquedad sirve para subrayar la importancia de la contribución del individuo mismo. Es imprescindible que sea él quien por una de las tres vías que Frankl admite- trabajo, amor y sufrimiento- reconozca- -no invente- ese sentido. Aprehender el sentido de la vida es más que adquirir un conocimiento. Sólo en virtud de una involucración existeneial en él adquiere su plenitud. El colega que sufre apesadumbrado la pérdida de su esposa encuentra un sentido para su vida cuando se le hace ver la otra alternativa, que hubiera muerto él primero, hubiera sido peor para su mujer. El marido puede asumir su viudedad como un sacrificio si no voluntario, al menos consentido desde el mismo apego que le hace sufrir. En este caso, corno en otros, sé aproxima Frankl a lo que atribuimos al sentido común. La elaboración de sus tesis es endeble a pesar de la fuerza con que las expone, Pero esta rotundidad resulta oportuna cuando se deja de tener en cuenta que el encontrar sentido a 1 a vida depende de uno mismo. Jaime de SALAS