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22 agosto- 1987 ABC ABC VII Gerardo Di Hace unos días, Hierro pronunció en la Fundación Botín, de Santander, una conferencia sobre la poesía de Gerardo Diego, un detenido y apasionado recorrido por la obra del poeta santanderino recientemente desaparecido. Ofrecemos aquí la transcripción de su charla. Por José HIERRO algo. Entre el elemento joven de colado de matute y leído una comlas peñas literarias- esto no es una posición que no era ultraísta ni cosa que yo escribo, sino lo que pu- nada. Es decir, la simulación, la blican los periódicos y revistas del broma, el falso, tosco y torpe ingemomento- despertó gran interés el nio al hablar de la tasca de Cronos, anuncio de una sesión extraordina- todo eso que no se le ocurre nunca ria y solemne que los llamados poe- a un poeta como era Gerardo Dietas ultraístas se disponían a cele- go, o como era Vicente Huidobro. brar en el salón de espectáculos del Toda esa velada significa la puesta Parisiano. El lugar donde debía ve- de largo del ultraísmo, y Gerardo rificarse el acto, rodeado habitual- Diego lo que ha hecho es tomar mente de una temperatura neurótica contacto con una nueva poesía. y decadente, propicia todo género de curiosidades medulares, crea un clima cordial para todo género de Poesía nueva extravagancias espirituales, y la salita del Parisiano se llenó de un púA partir de 1919 Gerardo Diego, blico mitad intelectual y mitad mor- que ha entrado en contacto con bosamente galante. Humberto Ri- esas nuevas ideas y corrientes, es vas, joven bastante conocido ya en un fervoroso ultraísta, un poeta difelas letras, se adelanta con unos rente. Son conocidas, y han sido pliegos en la diestra. Expectación. comentadas por gentes como SiLee unos pensamientos de Rafael món Cabarga, las tertulias en SanCansinos Assens- recuerden como tander, en el Ateneo, entre Gerardo en el Colonial Cansinos Assens es Diego, Alvear, el joven- como toel que ha propiciado este movimien- dos- Pancho Cossío y José María to, esta renovación de la poesía- de Cossío. Gerardo Diego pronundice que el ultraísmo es el más allá cia en 1919 una conferencia, Poede la concepción y de la expresión sía nueva que es el gran escánpoética, para lo cual la imagen debe dalo. Si esto ocurre en el siglo XX, ser el eje de simbolización externa. en los primeros veinte años del siEl público aplaude respetuoso pero glo, donde el arte todavía no ha lleen cuanto el señor Rívas comenzó gado a España- no ya a Santana recitar unos poemas comenzaron der, no ya a Cantabria, sino en gelos murmullos hasta llegar a la franca interrupción. Le sigue en el uso neral a España- no nos puede exde la palabra el joven De Diego, ca- trañar el escándalo, porque también tedrático del Instituto de Soria, y lo ha habido en otros países. Yo recuando este dice: Remo, dos re- cuerdo todavía los años cuarenta y mos, tres remos, y al despertar vo- tantos y cincuenta, cuando el hecho laron todos los pájaros las risas de que se expusieran cosas de de la concurrencia tomaron propor- Vázquez Díaz, de Francisco Arias, o de pintores que son no diré yo ciones escandalosas tradicionales, pero que entran dentro de una tradición, provocaban la Como ocurre siempre en todos mofa y la befa, la befa y la mofa, de los movimientos renovadores, hay a algunos distinguidos cronistas de su alrededor una serie de mistifica- arte y de la actualidad de aquí. dores y una serie de bromistas que se aprovechan de ello. En aquella velada de Parisiana ocurría esto. Y sigue la crónica: Pero quien sí se Ismos poéticos y plásticos escurrió de matute fue un simpático Ya había pasado mucho tiempo, mozo andaluz, correcto de mane- y habían surgido movimientos e isras, y de rostro suavemente cínico, mos poéticos y literarios, ismos que con gran desenfado dirigió al plásticos. Son estos años en los auditorio una composición originalí- que Gerardo Diego está escribiendo sima, en la que se habla de ir a la los primeros poemas libres, indetasca de Cronos, beber el aguar- pendizados de la tradición, que son diente del dios y hacer temblar a las los de un libro, que nunca llegó a esferas. El público, que alcanzaba publicarse como tal, sino como parentonces las más altas temperatu- te de un libro y se llamaría Evaras, tributó al señor Pemil, que así sión En esta evasión nos vamos a se llamaba el nuevo poeta, una encontrar con algo válido para toovación cerrada. Pero, ante el dos los poetas del grupo del 27: asombro de todos, se adelantó uno como dijo Gerardo Diego en alguna de los poetas más caracterizados ocasión, la poesía española condel cenáculo y dijo: Estos aplausos temporánea- s e refería del 27 hano van a la cuenta del ultraísmo. Y cia a c á- tiene un abuelo que es Unamuno, un padre que es Antonio ardió Troya. ¿Qué había pasado? Sencilla- Machado y una madre que es Juan mente que el señor Pemil se había Ramón Jiménez donde está naciendo una nueva poesía que nadie sabe todavía cómo va a ser. Lo curioso es que esta poesía se está ensayando en 1919 en Madrid y simultáneamente en otros lugares de España. Es una poesía que en realidad nace al revés, a contrapelo. Ultraísmo es querer ir más allá. Lo he dicho y lo dicen ellos. Es un poco el disparate, es un poco la locura. Es un poco la provocación, todo esto que otra vez ha vuelto a resurgir en el arte contemporáneo. Pero de esto, que es el romper con lo anterior, ha de nacer algo que es una línea: la línea de Huidobro. Huidobro y los ultraístas Lo que ocurre es que en este caso, primero ha llegado Huidobro, ha señalado una línea, una línea inconformista, y las gentes de alrededor lo han entendido un poquito al revés. ¿Qué es lo que hacen los uitraístas? Los ultraístas tienen que manifestarse en público. Los happenings, como se dice ahora, tenían entonces una función en España. Antes la han tenido en Ginebra y en París. En Madrid, una velada en El Parisiano representa un poco la puesta de largo del ultraísmo. Entre las referencias de la época, resumo