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ABC, póg. 22 L autor del reportaje La Armada y los furtivos destruyen el patrimonio arqueológico submarino publicado en un semanario el 8 del pasado mes de julio, dirige ahora carta al director de este diario en la que acomete contra mí, personal y profesionalmente, por haberme atrevido en mi artículo publicado en ABC del 2 del corriente a rebatir las graves acusaciones que en forma generalizada formula contra la Marina, silenciando los grandes servicios prestados por ella a la arqueología española. Repaso mi texto y llego a la conclusión de que nada tengo que rectificar, puesto que en dicha carta no se refutan las inexactitudes que pusimos de manifiesto, ni la burda manipulación de la información gráfica utilizada en el reportaje. Queda aún más claro que se ha querido respaldar algún caso de posibles anomalías de actuación en determinada zona de nuestro litoral, envolviéndolo con el relato de hechos mal conocidos o totalmente inexistentes, como el de esa supuesta fragata inglesa hundida en aguas de Cartagena y que sirve de distracción a los buzos de combate de la Armada Hubiera sido más correcto sin duda centrarse sobre aquel objetivo, tratando de aclarar los hechos y prestar así un loable servicio a nuestro patrimonio arqueológico bajo el mar, a través de una investigación periodística limpia y eficaz. Nuestro irascible periodista ha preferido descargar su enfado sobre mí, acción esperada y asumida al escribir el artículo, contrariado quizá de no verse favorecido por esa impunidad de la que goza frecuentemente esta literatura de escándalo. En su afán de desvirtuar los motivos que me llevaron a salir al paso de dichas acusaciones, asegura que debo mucho a la Armada y ello, indudablemente, es cierto, pero mi deuda de gratitud no la contraje a título personal, sino como arqueólogo al servicio de este mismo patrimonio, al igual que los numerosos investigadores que se vieron favorecidos por este importante auxilio. Se equivoca también al afirmar que fue la Armada la que me ayudó a montar mi museo El Museo Nacional de Arqueología Marítima y el Centro de Investigaciones Arqueológicas Submarinas de igual rango, complejo científico considerado como modelo para la planificación del estudio de esta disciplina- según consta textualmente en las Actas del VI Congreso Internacional de Arqueología Submarina- fueron creados por orden ministerial de 9 de junio de 1980 y no se precisó para ello auxilio de la Marina proporcional al TRIBUNA ABIERTA VIERNES 21- 8- 87 E 1 LA ARMADA Y EL PAI SU! RESIDENCIAL HALCÓN (Villanueva del Pardiüo) CHALETS ADOSADOS a 5 minutos de Las Rozas y Majadahonda Garaje. Sala juegos. Trastero. Piscina. Chimenea. Buhardilla. Precio: 13.000.000 V venta: PROINVERSA, en Urbanización o en Tels. 254 68 50 253 95 93. De 8 a 3. disposiciones legales reunidos durante las sesiones de trabajo del I Simposio Nacional sobre Arqueología Submarina del que fuimos coordinador y las posPor Juíio MAS teriores aportaciones de técnicos y expertos reunidos con la misma que prestó en las labores de investigación submarina, ya que el planteamiento de su finalidad. instalación, dirigida fundamentalmente a la Como secretario del VI Congreso Internaexposición y estudio del tráfico marítimo en la cional de- Arqueología Submarina patrociné antigüedad como vehículo portador de la cul- una exclusiva ponencia sobre la Conservatura mediterránea, hizo. precisa la integración ción del patrimonio cultural subacuático y en sus fondos de materiales arespero que en la próxima edición queológicos objeto de este tipo de dicho Congreso a celebrar en de transporte, que no se vieron Francia pueda completar con mi afectados por naufragio alguno. sucesor la información facilitada La planificación de ambas institupor los países mediterráneos imciones, montaje y puesta en plicados en este proyecto. marcha me fue confiada por el Nuestros prolongados contacMinisterio de Cultura, sirviendo tos con el Comité ad hod de de sede para el expresado Conexpertos sobre e! patrimonio culgreso Internacional. tural subacuático (CAHAQ) del Consejo de Europa y ¡a informaDentro de esta línea de ataque ción recogida durante mi permaindirecto para distraer la atención nencia en Estrasburgo como resobre los errores y despropósitos presentante español en el grupo del reportaje, se trata. ahora de de trabajo que elabora el borradescalificar al oponente, negándor a someter a la Asamblea dome como profesional un peso Parlamentaria de dicho organisespecífico en la arqueología. Ello mo, me permitieron ampliar mis es sin duda su personal y autoriJulio Mas zada opinión, pero me inclino a Arqueólogo e historiador conocimientos sobre este asunto. quedarme con las de signo contrario que me otorgan mis colegas e instituPor todo ello, no creo sinceramente estar ciones de diversas partes del mundo, con ios tan indocumentado como amablemente me que vengo sosteniendo ininterrumpida e íntisupone el autor del repetido reportaje. ma colaboración por espacio de más de veinPienso que, cuando Dios marque el moticinco años. Mi tardía, aunque al parecer fructífera dedicación a esta especialidad, no mento de mi marcha, dejaré a mis espaldas á me supuso el esfuerzo que tan generosamen- un grupo de investigadores dirigiendo sus exte se me atribuye, ya que había pasado ante- cavaciones por diversos puntos del litoral nariormente por otras dos Facultades- Ciencias, cional. Ellos constituyeron mi equipo de tray Derecho- disciplinas que han influido deci- bajo, íntimos colaboradores venidos de censivamente en el desarrollo de mi carrera, tan- tros y Universidades de todo el país, incluidos to en la investigación arqueológica, cada vez los que siguieron mi seminario de esta espemás necesitada del concurso de ciencias cialidad en la Universidad Autónoma de Maauxiliares, como para el tránsito por el campo drid y de los que me siento particularmente jurídico, que debe ofrecer adecuadas normas orgulloso. a esta actividad. Quedarán estas instituciones nacionales al No ignoramos, por supuesto, la legislación servicio de la ciencia que levanté desde cota que nos cita y con apoyo en ella nos enfren- cero, mi contribución al mejor conocimiento tamos en su día con numerosos casos de ex- del tráfico marítimo antiguo, entre otras aporpolio de yacimientos, impidiendo la continua- taciones sobre distintas ramas de la arqueoción de estas actividades clandestinas, consilogía, historia y etnografía distribuidas por guiendo recuperar gran parte del material todo tipo de publicaciones. arqueológico extraído para su depósito en los museos con jurisdicción sobre las zonas de Espero que el periodista que intenta atacarlos hallazgos. me en esa esperpéntica carta y de cuyo nomPor ello conozco de forma directa los fallos bre no quiero acordarme, deje a la posteridad de la legislación vigente, las confusas normas algo más que estos trabajos y comportamiende actuación para los distintos estamentos tos de claro signo tercermundista. implicados en esta actividad, su falta de agilidad para hacer llegar a los centros de estudios arqueológicos los hallazgos fortuitos, la escasa penalidad aplicada a los expoliadores En la piscina, -a todas luces desproporcionada con el daño cultural cometido- -y, muy especialmenen la playee, te, el frecuente olvido del legislador sobre el durante mes 1 carácter documental de este material in situ, haciendo referencia exclusivamente a la exde agosto, tracción de piezas sin tener en cuenta los se juega al perjuicios, a veces irreparables, que se producen en los yacimientos por esta incontrolada y nada científica recuperación de materiales arqueológicos. Tenemos constancia de todos los estudios, informes y proyectos de