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LUNES 17- 8- 87 INTERNACIONAL ABC 7 23 Habib hizo definitivamente las maletas por sus discrepancias con Reagan El eterno viajero estimaba otra política para Centroamérica Nueva York. Francisco de Andrés Cuando se dio a conocer, el pasado día 4, el plan de paz del presidente Reagan para Centroamérica, nacía con todas las bendiciones. La firma del portavoz demócrata en el Congreso, Jim Wright, le otorgaba el respaldo de la oposición, garantizaba la ayuda a los contras y forzaba al Gobierno sandinista a negociar con ellos. Dos semanas después, nadie se explica cómo ha podido enrevesar aún más la maraña centroamericana. La dimisión del enviado especial de Reagan para Centroamériea, Philip Habib, ha sido el último capítulo de una pugna que se libra ya a todos los niveles. Habib, que culminó con dignidad su difícil mediación diplomática en el Oriente Medio, había perdido aceleradamente sus papeles en el dédalo centroamericano. No sólo quedó arrinconado en el plan descrito por Ronald Reagan y Jim Wright, o en el de Guatemala, tras la negativa de la Casa Blanca a que estuviera allí presente, sino que su labor entraba con frecuencia en coiisión con la del responsable de Iberoamérica en el Departamento de Estado, Eliiot Abrams. Durante las últimas semanas, la Prensa liberal le recordaba que era un hombre sin misión Y hace tres días pensó que era ei momento adecuado para hacer las maletas. Su marcha deja a la Casa Blanca sin una importante baza para tratar de conciliar el plan de paz de Reagan y el suscrito en Guatemala días después, proyecto en el que probablemente trabajan los ayudantes del presidente en su rancho de California. Habib había sido constante mentor de la negociación política en el istmo, aunque ello significase dejar en algún momento a los contras en la cuneta. El proyecto originad presentado el pasado día 4 por 1 a Casa Blanca no marchaba en esa línea, y menos aún la política del Partido Republicano, que en estos momentos conoce un inusitado auge de los sectores más conservadores. Son fechas próximas a las primarias y todos los candidatos desean aventajar en reaganismo al propio presidente. Reagan, que acaba de decir que la paz en Centroamérica es el primer apartado en su agenda de trabajo, se halla en una difícil disyuntiva. Por una parte, se encuentra emocionalmente del lado de los contras y al mismo tiempo es consciente de que sólo este argumento puede forzar a Managua a negociar. Por otra, el acuerdo firmado por los cinco presidentes centroamericanos, que excluye a los rebeldes, convierte en impopular cualquier proyecto de ayuda militar a los antisandinistas. ¿Cómo conciliar ambos extremos? La marcha de Habib, un diplomático considerado en el istmo por su espíritu de moderación, complica gravemente la situación. En estos momentos, cada protagonista en el lance cultiva su propio proyecto. Nicaragua insiste en negociar directamente con Washington y en el cese de la ayuda a los contras Honduras, Costa Rica y Guatemala apoyan el plan del presidente Arias, que establece una negociación regional sin la oposición armada. El Salvador acaba de desmarcarse, encartando a su guerrilla comunista a una nueva ronda de conversaciones de paz. La Administración Reagan ha retomado su plan original de ayu- 1 dar a los rebeldes, como medida de garantía. Y la oposición demócrata, que decidirá si concede o no ésa ayuda, ha apostado abiertamente por el pian costarricense. La Casa Blanca se encuentra entre dos aguas, en su afán por recuperar una política común con la oposición demócrata, y, al mismo tiempo, asegurar la supervivencia de los rebeldes, que recibirán el último paquete de ayuda oficial a finales de septiembre. Cómo Philip Habib, el diplomático norteamericano que más kilómetros ha recorrido junto con Kissinger, se despidió de la Casa Blanca. salvar el espacio de tiempo que media hasta, el 7 de noviembre- fecha en que el plan Arias debe ofrecer ya algún resultado concre- t o- es lo que preocupa y ocupa a los ayudantes del presidente. Según los observadores, la Administración Reagan no solicitará una ayuda formal hasta noviembre, pero antes tratará de obtener algún tipo de compensación para los contras cuya naturaleza aún no ha sido revelada. Este verano Fiat se pone en guardia con un servicio de asistencia en carretera para todos los automóviles Fiat matriculados en España. Con un gran despliegue de medios humanos y mecánicos. Para estar junto a usted si nos necesita. En cualquier lugar de España. Para que nada le nuble las vacaciones. Si le surge alguna eventualidad llámenos al (91) 450 11 50, y esté donde esté, estaremos con usted. Si no resolvemos su problema en carretera, le remolcamos gratuitamente hasta el servicio Fiat más cercano. (91) 45011 Del 2 0 de Julio al 15 de Septiembre de 1987. SERVICIO ESPECIAL VACACIONES DE ASISTENCIA EN CARRETERA.