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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 14 DE AGOSTO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA L nuevo uso de esta palabra ya ha llegado al Diccionario académico: Pintada. Acción de pintar en las paredes letreros preferentemente de contenido político o social. Letrero o conjunto de letreros de dicho carácter que se han pintado en un determinado lugar. El fenómeno no es nuevo; su proliferación, sí. Cuando yo era niño, Madrid estaba lleno de unos pequeños letreros, casi indelebles, porque duraron años y años, en que se leía: Votad a Campón. Pocos sabían quién era Campón; yo nunca lo supe; he oído que fue candidato a concejal, y no sé si alguna vez fue elegido. Más tarde, unos años antes de la guerra civil, había pintadas que decían Libertad para Thaelmann y otras, Libertad para Prestes Se trataba de dos comunistas, uno alemán y otro brasileño, que resultaban un poco Téjanos, y no se veía claramente la influencia que estas pintadas pudieran tener en su destino. Siempre mellan repugnado profundamente las pintadas, por lo que tienen de abuso al utilizar algo común, las paredes de una ciudad- a veces sus monument o s- para intereses particulares. Pero sobre todo porque ensucian, mancillan, enfeecen las ciudades, hasta hacerlas, en casos extremos, repulsivas. Hay Universidades cuyo aspecto revela ya que no se puede esperar nada de elfas. En los días de la primera campaña electoral, en 1977, las pintadas fueron la primera profanación de la naciente democracia. Entonces escribí en un artículo: Dime quién pinta en las paredes y te diré quién va a perder las elecciones. Y así fue. ¿Se recuerda qué partidos llenaron los muros pidiendo que no se votara la ley de Reforma Política, que abrió el camino a la democracia? ¿Se recuerda cuáles fueron los que sobre las paredes hicieron su campaña? ¿O contra la OTAN, a reserva de invertirla en otro momento? En alguna rara ocasión se ha visto una muestra de ingenio en las pintadas, pero hace mucho tiempo que no he visto ni un átomo de inspiración o inteligencia. Hace unos años vi unas pintadas en Santander que decían: Cantabria está en lucha. Será contra Roma, pensé. En algunas regiones se manchan, a veces destrozan, los nombres de lugares, las señales de las carreteras, para adaptarlo todo a lo que algunos grupitos, por lo general insignificantes, entienden que es a versión en la lengua propia que en algunos casos es en verdad una de las dos lenguas propias, y en otros conoce un 10 por 100 de la población, y los hay en que no llegará al 1 por 100. Hay quien ha decretado que Bilbao- nombre vasco si los hay, y universal- debe ser Bilbo los mismos han puesto, junto al indicador Madrid Madril Los ejemplos podrían ser centenares; en muchos casos, los nombres son irreconocibles: un amigo mío que se dirigía a Jaca siguió por otra carretera al ver un cartel que decía Chaca Poco después de establecerse la Mo- ABC PINTADAS narquía y la democracia- fue en ese orden- se pintaron primorosamente los buzones de Correos. Pocos días después aparecieron embadurnados groseramente con pintadas que decían Correos está en lucha Es decir, los habían estropeado los propios encargados de ese importantísimo y noble servicio. Mi reacción fue de consternación, porque me pareció indicio de una degradación profunda. El Cuerpo de Correos había sido siempre admirable: las cartas llegaban puntuales, aunque sus direcciones fueran incompletas, incorrectas, difíciles de descifrar; los paquetes y los giros llegaban sin excepción a sus destinatarios; había un número de recogidas y repartos que nos enorgullecía atosespañoles; los funcionarios de Correos, desde el director general hasta los carteros, estaban penetrados de la dignidad de su función, y tenían la simpatía y el respeto de todos. Aquellas pintadas me parecieron un signo de que todo esto iba a acabar. Se dirá que eran obra de unos pocos; estoy seguro, pero casi todas las cosas malas son así; lo grave es que los demás dejan hacer. El estado del correo, por supuesto no sólo en España, es atroz, con gravísimas consecuencias. He recibido hace unas pocas semanas un envío de México cuyo matasellos era claramente legible: 19- XI- 1983. ¿Dónde habrá estado? No lo sé, ni me importa. Pero parece que hay un criterio negativo en los servicios: parece que las cartas deberían tener preferencia, sobre todo las enviadas por avión, que son urgentes y pagan un sobreprecio; recibo semanalmente un periódico argentino, expedido los lunes; llega el jueves o viernes de la misma semana; las cartas de la misma procedencia pueden tardar diez o quince días, o más. Los paquetes, que se repartían a domicilio y se pagaba una cantidad moderada, rían de recogerse ahora en la estafeta; se entendía que en la más cercana; ahora no: hay que ir a una mucho más lejana, con lo cual se pierde fácilmente una mañana. Ahora le ha tocado a los Bancos. En todas las sucursales, que son muchísimas, se pueden leer enormes letreros REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID E EDICIÓN INTERNACIONAL Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ciento sesenta naciones con diversas reivindicaciones mezcladas con insultos. Mi reacción es descalificar lo que así se pide, y que empieza por ensuciar feamente el lugar de trabajo, que debería ser respetado por los que en el ejercen su profesión. Se volverá a decir que eso es obra de equipos volantes, muy reducidos, que se encargan de la faena, cumpliendo una consigna. Vuelvo a preguntar: ¿y los demás? Creo que es la sociedad la que queda afectada por las pintadas, como por tantas otras cosas más graves, y a ella corresponde no aceptarlas, porque todo eso lleva a su degeneración y posible destrucción. Las pintadas son, con frecuencia, grotescas: Toreros asesinos se puede leer en muchos lugares, y también Animal liberación ¿Serán vegetarianos los autores? Hay pintadas crípticas, que no se entienden; en muchos sitios, y con gran preferencia en el Metro, hay una especie de firma seguida de una explicación entre paréntesis, que a mis ojos no quiere decir nada; pero en Madrid hay millares de ellas- n o sé si en otras ciudades- y ello ha requerido desembolso de dinero y tiempo. Otras veces las pintadas son de algunos colectivos -palabra siempre reve ladora- que mediante ellas se afirman, desafían a la opinión o pretenden suscitar simpatía. Creo que e principal factor social que hace esto posible es una considerable carga de indiferencia que muestra la sociedad española. Me parece preferible a la exasperación, que en otras épocas ha sido dominante, y es tan peligrosa. Pero la indiferencia lo es también, porque lo permite todo, y llega un momento en que se produce inevitablemente esa exasperación, que nunca se sabe a dónde puede llevar. Muchas veces he pensado que el único peligro serio para la paz mundial, la paz en gran escala, es un presidente de los Estados Unidos débil; porque cedería una vez y otra, alentaría las provocaciones y los desmanes, hasta que llegara un momento en que reaccionaría inevitablemente con la energía que le había faltado. En el mundo pasan muchas cosas negativas, enojosas, intolerables. Hay muchos, cada vez más, que se resignan y creen que no se puede hacer nada; otros claman por la violencia, que rara vez arregla nada, y casi siempre produce nuevos y más graves daños; la mayor parte confían en el poder del Estado- o desconfían de él, y se abaten- En cada caso hay que formularse una pregunta genérica: ¿qué se puede hacer? y en seguida una muy concreta: ¿qué puedo hacer? Hay una fórmula que es muy sencilla, pero con la cual nunca se cuenta: ante lo inconveniente y dañino, desde la conducta de países enteros hasta la grosería personal, desde el terrorismo hasta las aparentemente inofensivas pintadas, procurar que no traiga cuenta hacer eso que se hace. Julián MARÍAS de la Real Academia Española