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ABC, pág. 48- TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES 12- 8- 87 pesar de toda su tecnología y de tantísima información como posee, el mundo en que vivimos está plagado de ideas viejas que se las dan de modernas y, lo que es peor, de historias falsas que pasan por verdaderas. Algo así, pienso yo, es lo que le debe de estar ocurriendo a la tan anunciada, y jamás consumada, decadencia de Occidente, o a la famosa crisis de la modernidad, que a la postre viene a ser lo mismo. Pero no sería justo, sin embargo, dar a entender que los malos presagios sobre el futuro del hombre son cosa de hoy. En realidad, las aves de mal agüero forman parte de una extendida y milenaria floración, al parecer de hoja perenne, que los historiadores de la religión y la cultura se conocen al dedillo. Ya Hesíodo, valga el ejemplo, un poeta griego de hace tres mil años, o casi, hablaba de la Humanidad de su tiempo como de la última y definitiva etapa de un inexorable ciclo de decadencia, a punto de cerrarse con un cataclismo universal que no dejaría piedra sobre piedra. Según el autor de Los trabajos y los días, la Humanidad se inició con una gloriosa edad de oro- joven, justa, pura y feliz- a partir de la cual iodo cambio fue a peor. Del oro a la pláta dejáplata al bronce, del bronce a los héroes y de éstos al oxidable hierro, las razas degeneraron sin cesar, hasta llegar a la. nuestra, dominada por la desmesura y la injusticia y condenada a precipitarse en la aniquilación total. Después de la gran catástrofe, comenzaría otro ciclo cósmico, según ¡a implacable ley del eterno retorno. A pena, pero a última hora se comprenden. Se entienden que al muy ¡lustre caballero Luis de Bonald, buen Por José Luis PINILLOS amigo del señor de penosos forcejeos con los espíritus inquisito- Maistre, la nueva situación le pareciera el riales. En relación con esto, sin embargo, mismísimo Apocalipsis. No así, en cambio, o debe decirse que, en el alumbramiento de la no tanto, que la oleada de futurologías tráginueva idea de futuro, el pensamiento cristia- cas que se desencadenó contra el proyecto no tuvo una participación decisiva. Saberse progresista, contara con el apoyo de figuras creado a imagen y semejanza de un Dios Pa- tan poco convencionales como Baudelaire, Dostoievski o el propio Marx. dre, infinitamente perfecto y toEsto también se puede explicar, dopoderoso, ayudó al ser humapero no importa ahora. no a salirse del círculo mágico de la necesidad, esto es, le soEn cualquier caso, es cierto brepuso a la Naturaleza, le imque fueron muchas, y a veces pulsó a sentirse libre, interiormuy calificadas, las voces que mente responsable de su propio se alzaron para prevenir al mundestino, y en definitiva le movió do contra los peligros del progrea comprender que en el camino sismo. Una de las primeras fue de la perfección la meta está la de Kierkegaard; para él, Occisiempre más allá. dente no era ya más que una tumba vacía, un sepulcro blanCiertamente, se trata de una queado. Nietzsche se halla conhistoria sumamente compleja, vencido de que el bienestar maque no es para degollar en un terial, la suavización de las cosartículo. Me permitiré tan sólo retrumbres y el igualitarismo cordar que, tras muchos rodeos propios de la civilización indusy percances, el hombre moderno trial eran garantía infalible de deacabó viendo con claridad- l a José Luis Piniilos gradación y próximo hundimienfrase es del conde de SaintPsicólogo to. Dostoievski veía en sueños Simon- que la Edad de Ocp. nc. que una tradición ciega había situado siem- despeñarse Europa por el abismo de la despre en un remoto pasado, se hallaba real- trucción. Los secuaces de Gobineau aseguramente en el porvenir O sea, que a princi- ban que la mezcla de razas traería la ruina. pios del XIX, la teoría del progreso indefinido No faltaban los persuadidos de que la velocihabía cobrado ya forma propia y comenzaba dad de los ferrocarriles propagaría la tubercua perfilarse como el ideal de una sociedad losis. Todo era horrible. Oscuro e incierto era nueva: la democracia industrial. Lo cual, no el porvenir que parecía aguardarle a la nueva obstante, en modo alguno supuso el abando- sociedad de masas. Una manifiesta deca- Con las variantes y matices de rigor, así no del mito decadentista, sino antes bien sir- dencia- escribía Gustavo Le Bon, en 1894 era la concepción del mundo y de la vida que vió para reactivar la vieja convicción de que se ha adueñado de casi todas las naciones daba por buena, que aceptaba como natural, europeas... De día en día se agotan sus fuerel hombre de la antigüedad clásica. Pericles las novedades sólo sirven de escándalo a los zas, concentradas sólo en la satisfacción de pueblos que las reciben, y de enojo a los goacertó a expresar de forma lapidaria esta filounas necesidades materiales siempre reciensofía, al recordar a. los atenienses, en una bernantes que las ponen. Tal vez, se decía, tes. La familia se desintegra, la sociedad se la Edad de Oro jamás existió; pero de todos ocasión memorable, que todo lo que nace modos la decadencia de la Humanidad sí debilita... Será Rusia la que un día desencadecae también las civilizaciones. De hecho, denará la irresistible ola de barbarie destinacada vez que los acontecimientos tomaban será consecuencia efectiva del progresismo. da a destruir Occidente. En esto se pusieron muy pronto de acuerdo un cariz incierto, el mundo antiguo propendía a los presentimientos funestos. En la Roma gentes de la más diversa condición ideológiLuego vino Spengler, con su wagneriano de Nerón, vaya por caso, Séneca llegó a des- ca. Untergang des Abendlandes, fijando la decacribir con todo lujo de detalles, cómo al térmiQue un tory como Edmund Burke reaccio- dencia de Occidente para un plazo algo más no del Año Grande, el agua y el fuego se en- nara contra las nuevas ¡deas de progreso, a largo. Y en la misma nómina Burckhardt, uno señorarían de la tierra, para acabar en un nadie le puede sorprender; es más, puesta de los creadores del género, y Paul Valery, solo día con la sabiduría, el poder y la belle- en sus labios, una frase como la gloria de Ortega, Toynbee, y tantos otros nombres ilusza del Universo. Así de cruel y desesperanEuropa se ha extinguido para siempre has- tres, cuyas críticas a la civilización industrial zada era la implacable ley que regía la exis- ta podía tener cierto aire de grandeza. O por- no lo olvidemos- resultaron por lo demás tencia y la historia del hombre antiguo: de lo menos, hacer juego con la de aquel otro bien certeras, al menos en bastantes casos, y una plenitud fugaz a la aniquilación segura, a contrarrevolucionario francés, José de Mais- todavía no han perdido vigencia. Pero a la través de una indetenible decadencia. Es de- tre, que tampoco se quedó corto cuando le postre, con ello y con todo, la realidad es que cir, una convicción fatalista, regresiva, diame- escribió al conde Marcelo aquello de je Occidente sigue en pie y el progreso contitralmente opuesta a la fe en el progreso que meurs avec l Europe, je suis en bonne com- núa. Esto también cuenta. No es que nuestro profesamos nosotros. pagnie Estos desahogos dan quizá algo de mundo sea el mejor de los posibles, ya lo sabemos, pero no obstante a él se quieren No es que la idea de progreso, entiéndase apuntar todos, comenzando por sus críticos; bien, le hubiera sido del todo extraña al munRESIDENCIAL VILLA JARDÍN algo tendrá el. agua, pues, cuando la bendido clásico, pero se compaginó con él, le fue En el Mar Menor (Lo Pagan) cen, digo. Personalmente, yo estoy con Tocpoco afín. Salvó excepciones, que las hubo, Viviendas de dos o tres dormitorios queville, quien después de reconocer los mula Antigüedad no llegó a tener una buena Desde 2.900.000 pesetas chos defectos de su siglo, no olvidó que al fin imagen del cambio: sobre todo del cambio Con piscina y jardines privados PROMUEVE: y al cabo durante él había conseguido la Huhistórico, que interpretó por lo general en térIS. SL. Tels. 275 67 89 manidad someter la naturaleza y concluir la minos regresivos. Hubo de transcurrir mucho 275 06 57 conquista del planeta. Pienso que acaso a Madrid tiempo antes de que el hombre occidental loOccidente le ocurre lo que al mecanicismo, grara imaginarse el futuro como una ilimitada que no gana para críticas, pero que con él se posibilidad de avances y mejoras. En verdad, ¿QUKRK PONKR I N NKGOCIO? han hecho las ciencias. Nuestra decadencia, esta idea que hoy se nos antoja tan natural, Busque local en la sección en suma, es muy particular: a ella aspiran tono consiguió imponerse hasta bien entrada la de Anuncios por palabras dos los demás. Edad Moderna, y ello después de largos y UNA DECADENCIA MUY PARTICULAR de ABC.