Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MIÉRCOLES 12- 8- 87- CULTURA -ABC, pág. 27 José Hierro, un asiduo visitante de Santander que vive su jubilación del cuento El poeta madrileño habló sobre Gerardo Diego en la Menéndez Pelayo Santander. Javier Badt a te fallecido Gerardo Diego ha hablado ahora en Desde hace tres meses, José Hierro disfruta su Santander, el lugar que desde hace tiempo ha jubilación escribiendo cuentos. Entre otras coelegido para descansar, y donde sigue con los sas. Porque también fabrica poesía Dentro cursos para extranjeros de la Universidad Interde veinte días hablará de Juan Ramón Jiménez nacional Menéndez Pelayo. Como siempre. en Puerto Rico. Y de la poesía del recientemensuelta un piropo. En realidad, no anda agobiado por este asunto. José Hierro dice que no ha valo hace porque de pronto sienta Siempre he hecho los viajes riado fundamentalmente sus cosdentro de sí el atractivo y el en- más inverosímiles y absurdos de tumbres en este tiempo feliz de tusiasmo, sino para que la mu- fin de semana, pero ya no. su vida. Ahora se ve liberado chacha lo sepa, para que ella se Santander y José Hierro están de un trabajo necesario, obligadé cuenta de que se encuentra soldados en el tiempo. Aquí vivió torio y cotidiano ¿Qué hace? ante un señor que se siente en su primera infancia, y aquí vol Algunos cuentos, alguna confeplenas facultades. Esto, que yo vió, tras unos años en Valencia y rencia, algún pequeño ensayo llamo viejoverdismo en la poe- antes de trasladarse definitivaque tenía pendiente. No poesía. sía, a veces me atenaza un mente a Madrid. Aquí encontró En la misma mesa de Radio Napoco. Casi una duda hamletia- su primer refugio intelectual en el cional donde hasta finales de na, ¿yo estoy escribiendo por grupo Proel, tras salir de la cárabril preparaba sus programas, y necesidad, de verdad, o es que cel, en la postguerra y su primer que todavía no han ocupado quiero convencerme a mí mismo medio de subsistencia entonces. otros porque yo no puedo trao convencer a los demás de que A Santander vuelve todos los bajar en mi casa, aunque sea soy un muchachito en plena ta- meses de agosto. Yo mido los para mí rea creadora? años por meses de agosto en No hace poesía. Porque la A finales de este mes, Hierro Santander. Este año le habían poesía, en mí al menos, se esviajará a Puerto Rico. Un viaje invitado a México en agosto, cribe cuando ella quiere, no sorpresa del- que se acaba de una oferta muy bonita pero ha cuando uno quiere. Fabricaenterar ahora. Allí hablará, pro- preferido venir a esta tierra, que ción de poesía, sí. Ha preparabablemente- t o d a v í a no lo no deja por nada del mundo do ya siete poemas, de un total s a b e- en la Universidad, en Y con Santander, la Universide doce, encargados por un ediRío Piedra, sobre Juan Ramón dad Internacional Menéndez Petor. Se trataba de ponerles pies Jiménez, no sé de qué, aún he layo y sus cursos para extranjea unos grabados de Vargas de pensarlo Se celebra el cen- ros, en los que imparte clases Ruiz. Doce puertos. Me llamó y tenario de Zenobia Camprubí, la prácticas desde hace cuarenta yo pensaba que era para buscar mujer de Juan Ramón Jiménez, años. Es el más antiguo, el fósil textos de poetas de cualquier es todo lo que sabe. José Hierro, viviente de la Universidad setiempo referidos a esos puertos, ahora que ya dispone de tiempo, gún él mismo se define. No me pero quería que los hiciese yo. Me dejé seducir. Me pongo mejor manera que puedo. Con una cierta variedad de formas. Es decir, fabricación de poesía. Más que una inspiración, es el buen gusto. Que esté bien hecho, d e n t r o de un c r i t e r i o retórico- poético. Y desde entonces, he escrito algunos poemas, que no me convencen, que no me seducen. Los hago con ganas. Estoy hablando de algunos, muy pocos, que he escrito Y José Hierro, con esa vehemencia que le caracteriza, explica en qué consiste esa influencia que a veces puede ser negativa Un fenómeno que él califica como viejoverdismo No es ya la autoexigencia, que he tenido siempre. A veces siente uno la impresión, cuando es viejo, de que está escribiendo poesía para demostrar a los demás, o demostrarse a sí mismo, que sigue todavía vigente. El poeta que escribe sin tener, tal vez, una rotunda y profunda necesidad interior. Que hace lo mismo que el viejo verde cuando pasa una muchacha y le Francisco Ayala: Los escritores de hoy no encuentran un norte Pamplona. Juan Delgado El escritor Francisco Ayala ha declarado en Pamplona que la creación literaria se encuentra inmersa en una situación de crisis. Ayala, que disertó el lunes sobre Cambios sociales y literarios es pesimista a la hora de enjuiciar el panorama cultural. Participante en un curso sobre seguro, un motivo por el que escribir, se aferran al presente. Vieja y nueva literatura incluiPero vivir al día no es un vivir do en ei programa de los festivahumano les de Navarra, Ayala subrayó Por su parte, el profesor y críque los escritores de hoy se sienten vacíos, no encuentran un tico literario Andrés Amorós, dinorte que les oriente. ¿Por qué? rector de este curso, señaló en Porque están desconcertados su presentación que el interés ante un futuro que no se presen- por la cultura española fuera de ta claro A este respecto, expli- las fronteras de nuestro país có que, al no tener un horizonte está en alza. CEREBRO DESPEJADO TIENE SU CORAZÓN FLORIDO Ponle a tu corazón perifollos, tu cerebro seca; floripondios, vacía. Julio CERÓN gustaría jubilarme de la Universidad, de estos cursos del mes de agosto. No estoy a disgusto y, desde luego, desearía que continuase. Uno tiene una especie de sentimentalismo. Aquel joven que empezaba a dar clases de español aquí, en la Universidad. Donde el tiempo se ha detenido, porque la gente es igualmente joven: de dieciséis a dieciocho años. La poesía de José Hierro ha sido considerada puente entre la Generación, del 27 y la actual. Lo primero que lee de poesía contemporánea es la antología de poetas españoles publicada por Gerardo Diego en 1932. Inmediatamente después, Versos humanos del mismo creador. En la postguerra entrará en contacto epistolar con Juan Ramón Jiménez, quien le escribirá comentándole elogiosamente un cuento que él, Hierro, había publicado. Y cuentos es lo que escribe ahora José Hierro. Al modo de Chejov y de la Pardo Bazán. Es un género que a mí me ha gustado. Por si acaso no sé qué, se justifica. ¡Hombre! acierto en literatura es necesario siempre. Pero no esa profunda inspiración que necesita la poesía. Aquí puede un poco más la técnica. Piensa reunirlos en un libro. Tiene tres inéditos y algunos otros publicados. Más abuelo que nunca, José Hierro habla con emoción de sus nietas: Paula, que va a cumplir diez años, y María de los Angeles, como su abuela, mi mujer, que acaba de hacer, en Santander, siete años Cuando la mayor tenía cuatro o cinco años escribía una cosa que ella llamaba poemas. Ideas geniales y extrañas, textos muy divertidos y sorprendentes. Y recuerda: Los barcos en la mar son como gaviotas que vuelan. Es una imagen evidentemente tradicional ya, pero ella se lo inventaba. Pero en casa- advierte Hierro- no se habla de poesía. La cosa es demasiado seria para imbuírsela a los niños.