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14 ABC OPINIÓN MIÉRCOLES 12- 8- 87 Panorama EL NIÑO A 5.000.000 JQQ (I) A llegada al mundo del niño a que redondea la cifra de habitantes de este picaro mundo en cinco mil millones ha desatado admoniciones y recordatorios acerca de los peligros que conlleva la superpoblación de nuestro planeta. Se ha invocado, ¿cómo no? al frustrado pastor anglicano Thomas Robert Malthus y a su teoría de que hay que poner fin a los excesos demográficos para evitar la expansión del hambre a la mayor parte de la Humanidad. Con tal motivo, los medios de comunicación han colocado en sus primeras páginas el nombre del pastor vinglés y nuestra, como siempre, desacertada TVE enjaretó un programa dirigido a satisfacer las ansias antinatalistas que parecen poseer a un amplio sector de la sociedad española. A ese programa se convocó, para tratar del muy serio tema de la natalidad, al presidente de la Comunidad de Madrid, a dos demógrafos- cada uno con su cargo oficial- a una señora desconocida- procedente, por su acento, del litoral mediterráneo- y a la diputada de AP señora Tocino. Los contertulios de ese programa Negaron a conclusiones de delirio, en nombre, claro, del buen Mr. Málfhus. La señora mediterránea y el señor Leguina incurrieron en tan graves contradicciones que el pobre espectador quedó sumido en mares de perplejidad. Se declararon ambos antirracistas a ultranza y, en consecuencia, elevaron la propuesta de compensar la falta de jóvenes en las sociedades desarrolladas con el trasvase de poblaciones tercermundistas que hoy malviven o mueren de hambre en otros continentes. Al parecer, a ninguno de los dos intervinientes en el coloquio les importaría tener albañiles o criados negros, a quienes, sin duda, se les encargarían los trabajos más serviles y a los que, al importarlos a nuestra sociedad, habríamos desarraigado a la fuerza de su cultura nativa, de sus creencias religiosas o míticas, de su paisaje humano y geográfico y de sus usos tradicionales. El colmo del racismo... Los dos demógrafos de profesión y con cargo oficial no opusieron resistencia a los dislates de sus compañeros y salieron en defensa de la política natalista- cero, aportando como ejemplo de clarividencia demográfica a Alemania Federal, con lo que convinieron, en el fondo, con las prédicas racistas de los abogados del trasvase de negros o de indios, cupo de población que, en el caso de Alemania, fue sustituido por españoles, portugueses y griegos. La señora Tocino fue al coloquio a predicar en sequizo, como solía hacer San Jerónimo. Habló de valores espirituales, de paternidad responsable, de principios éticos y repudió e! hedonismo de nuestra juventud como causa determinante de la baja natalidad. A los demás intervinientes ese hedonismo les pareció elogiable y lícito. Y desde sus coordenadas, ¿a quién no? no hay cosa que más satisfaga al ignorante que la contemplación del propio ombligo, tanto más si se tiene un negrito a que le abanique a uno con un paipai... Jorge FERRER- VIDAL Mirador OS reporteros alquilaron avionetas y lanchas ultrarrápidas; se hicieron todos los equilibrios imaginables para obtener un gesto, una mirada de la princesa de Gales o del heredero de la Corona británica. La estancia de ios príncipes en el palacio de Marivent, invitados por los Reyes, ha sido una cumbre del verano. Pero valdría la pena insistir en los lazos, muy antiguos, que unen a las dos Familias Reales, vinculando por la sangre a dos naciones que fueron, en su peripecia histórica, ejes y motores de Europa. Los ingleses han tenido como reinas consortes a cuatro españolas. Y tres reinas españolas nacieron princesas británicas. Podemos decir que esa relación empezó ayer por la tarde, en pleno siglo XI! cuando Ricardo Corazón de León casa con Berenguela, hija de Sancho Vi de Navarra: fue la primera española reina de Inglaterra, aunque jamás llegara a poner pie en su reino. Acompañó al rey a Tierra Santa en la tercera Cruzada. Sus restos reposan en tierra francesa, en la gran abadía de Fontevrault. La segunda española que llega al trono de Inglaterra como reina consorte es Leonor, hija de San Fernando y hermanastra de Alfonso X el Sabio. Siendo Eduardo I heredero de Inglaterra, viene a Castilla para casarse con la princesa española. Las bodas se celebran en el burgalés monasterio de Las Huelgas, en 1254. Leonor de Castilla dio trece hijos al rey, uno de ellos, Alfonso, único príncipe inglés llamado así. Leonor fue famosa por su belleza. Su efigie se conserva en la abadía de Westminster. Al morir, el desesperado rey erigió en su memoria las Eleanor Crosses, pequeños monumentos góticos en forma de cruz erigidos a lo largo de los caminos por donde el cortejo fúnebre pasaba y en cuyos pedestales están grabadas las armas de Inglaterra, Castilla y León. De aquellas doce cruces sólo tres quedan en pie. Leonor de Castilla fue madre de Eduardo II. La tercera princesa española en el trono in- L glés fue Juana, hija de Garios él Malo, rey de Navarra. Fue reina de Inglaterra como segunda mujer de Enrique IV, el primer rey de la Casa de Lancaster (1399) Una vez viuda, fue dada a la alquimia, hasta el punto de rozar el mundo de la brujería. Su estatua se conserva en la catedral de Canterbury, frente a la del legendario Príncipe Negro. No vamos a extendernos aquí sobre la cuarta española que también un día fue reina de Inglaterra. Catalina de Aragón, hija menor de los Reyes Católicos, es conocida por su triste destino. Como princesa de Gales al casarse con Arturo y después siendo ya reina legítima, fue indignamente repudiada por el rey Enrique VIII, su segundo marido, protagonista del cisma de Inglaterra. Su hija María I Tudor es la primera, reina propietaria en el trono de Inglaterra. Tres princesas británicas han sido reinas consortes de España. La primera Leonor Plantagenet, reina de Castilla en 1170 como esposa de Alfonso VIII. Fue abuela de dos reyes santos a través de sus hijas Berenguela y Blanca; es decir, madre de la madre de Femando III el Santo, conquistador de Córdoba y Sevilla, y madre de la madre de San Luis, rey de Francia. Yace esta reina en el monasterio de Las Huelgas, en Burgos. Catalina de Lancaster era hija de John of Gaunt y nieta, por ello, de Eduardo III, fundador de la Orden de la Jarretera. Fue reina de Castilla en 1394 como mujer de Enrique III el Doliente y abuela de Isabel la Católica. Su estatua yacente se encuentra en la capilla de Reyes Nuevos de la catedral de Toledo. Victoria Eugenia fue la más bella soberana de Europa: casada con Alfonso XIII (1906) madre del Conde de Barcelona y abuela del Rey, era nieta de la reina Victoria, llamada, no sin motivo, la abuela de Europa De esta última desciende Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, no sólo a través de su padre, el Rey de España, sino también por su madre, la Reina Doña Sofía. César OLASO