Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC, póg. 42 TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES 5- 8- 87 U NO de los tópicos más adormecedores y subliminales con que se mueve a la resignación a todas las capas sociales del país es que no hay otra política económica posible que la que pone todos los días en ejecución el poder socialista. En absoluto voy a entrar en la cuestión del fondo y contenido de esa política excluyente, pero sí sobre la premisa del insoportable dogmatismo que la política económica única lleva consigo. Si una política económica conduce a los resultados oficialmente reconocidos- como en el caso del paro, cifrado hasta hace poco con una exactitud matemática digna de mejor causa en 2.987.892 personas- lo menos que se puede pedir es una reconsideración metódica y no este o lo tomas o lo dejas que es la expresión de una actitud mental tan estrecha como el ojo de la aguja evangélico. Cuando los males de la enfermedad económica del país son tan acumulativos como graves- déficit público tan omnímodo que apunta hasta la quiebra del Estado, presupuesto multimillonario, grave apatía de la inversión, balanza comercial en números rojos, conflictividad social constante, endeudamiento público y privado enorme, almoneda de las grandes empresas con llamativas rebajas en favor del extranjero, etcétera- lo menos que se puede pedir- y lo están pidiendo las masas consumidoras- es que el Gobierno- y precisamente por ser socialista- se ponga un poco a pensar y hasta imaginar algo, para aliviar la enfermedad, dado que no tenemos otro enfermo que España, con sus Comunidades autónomas. No nos gusta el enfermo, pero no tenemos otro. LA ÚNICA POLÍTICA POSIBLE La teoría fascinante de que no hay otra política económica que la que se hace es pesimista, inmovilista, ruinosa, incoherente y hasta suicida. La proclamación de la imposibilidad es un atentado contra la inteligencia política. Decía De Gaulle que es cierto que hay problemas que son de imposible solución, pero que esto no excusa el que todos los días se intente resolverlos. Si es cierto que la política es el arte de lo posible, no lo es que se esté proclamando todos los días lo imposible para no intentar hacer lo necesario. ba. Pero por las razones que fuere, hoy la Administración no sólo es la mayor empresa Por Jesús FUEYO del sistema económico, sino que interviene de Cuando los estudiantes franceses, en mayo alguna manera en todo, sea por cuestión de del 68, pintaron sobre los muros impávidos principios ideológicos, sea por una tendencia de la Sorbona aquello de la imaginación al inevitable y hasta fatal hacia el gigantismo, poder abusaban quizá de la licencia poéti- como explicaba, ya hace años, en su clásico ca, pero por modo dialéctico denunciaban libro sobre el Poder, Bertrand de Jouvenel, -contra el mismo De Gaulle- la rutina y el fallecido hace poco. Esto significa que los aburrimiento de un poder envejecido. En polí- programas económicos a corto plazo los elatica se envejece hoy demasiado aprisa, aun- boran los expertos de economía, convocados que los políticos- salvo excepciones- no se por los Ministerios, los cuales, por la fuerza jubilen nunca. El aburrimiento viene de que, de las cosas, terminan por creer que sus rehoy por hoy, los contenidos de la política son, cetas son las únicas verdaderamente científifundamentalmente, gravísimos problemas de cas y valederas, con la conclusión inevitable mercado. Los Estados, salvo las superpoten- de que o se aceptan sus soluciones o, las cias, también abrumadas por problemas eco- más de las veces, saltan ellos mismos a la nómicos, no tienen hoy esencialmente otra arena política. El caso más espectacular en política que la de la mantequilla, con lo que nuestros días es el de Barre, posible presiesto significa. Divorciados de su propia ideo- dente de la República francesa en las próxilogía, renuentes a toda invocación de valores, mas presidenciales en Francia. hundidos en el pragmatismo más cínico, los más de nuestros partidos políticos, que moEn definitiva, ¿de qué se trata cuando se nopolizan constitucionalmente la representa- construye un programa económico? ¿De ofreción pública, cuando llegan al Poder no ha- cer sólo intentos de soluciones para la coyuncen más- o no pueden o no quieren- que tura? Aquí pueden darse coincidencias, dado aquello que Costa denunciaba: fin del paga- que, efectivamente, hay enfermedades que nismo y comienzo de lo mismo. se curan con un solo fármaco. Pero un proPero la política económica única que so- grama económico tiene que ser, además, una portamos puede permitirse el lujo de afirmar- fase, por escueta que sea, para recorrer un se como tal, porque está legitimada por una tramo hacia un modelo de sociedad, sin el mayoría parlamentaria absoluta. La mayoría cual el partido se queda en mera táctica para absoluta es, en la misma democracia, la so- sostenerse o trepar hasta el Poder. Si todos beranía absoluta del Poder. Es inevitable; se los problemas económicos a los que se enpuede con ella hacer todo y también lo con- frenta un partido fueran los de resolver o alitrario de todo. En estas condiciones, no le fal- viar las que presenta la llamada sociedad de taba algo de razón a Rousseau cuando decía consumo, es claro que podrían tropezarse que los ingleses sólo eran libres una vez con muchas dificultades concretas para mancada cuatro años, cuando elegían a sus re- tener y desarrollar el género y el nivel de vida presentantes. Y eso que cuando Rousseau de esa sociedad, pero también es petrificar publicó, en 1762, el Contrato social ya había ese tipo de sociedad específico, cuando una sentado Bolingbroke, entre 1730 y 1734, los revolución tecnológica sin precedentes se fundamentos de ese artilugio democrático está desarrollando a un ritmo de vértigo, sin que es la oposición, por cierto, mucho más que podamos adivinar si las viejas ideologías complicado y flexible que el que aquí se ha pueden acoger el cambio o si, lo que es más montado y desmontado. Aunque fuera cierto probable, tengan que emerger nuevas conque hoy por hoy no hay más que una política cepciones del hombre y de la vida cuyo signo económica posible, ei principio democrático, ideológico desconocemos y del que la tesis que debe estar- s e supone- por encima del de la única política económica posible se dedogmatismo economicista, le exige un plura- sinteresa por completo. lismo, en orden a la economía, como lo exige para la gobernación del país. Esta teoría de la única política económica tiene el inconveniente de que asfixia a la democracia o la desnaturaliza en sus mecanismos más funcionales. (Y conste que no estoy formulando juicios de valor ideológicos, sino meramente señalando una incoherencia, que tengo por grave. Por abismal que sea el vacío ideológico con que coinciden actualmente los partidos y las coaliciones, el buen funcionamiento del sistema democrático exige la confrontación de programas económicos distintos y hasta opuestos. Esto es lo único que puede dar una referencia al ciudadano, no militante, para dar sentido político a su voto. Es preciso admitir que esto no es demasiado fácil. Y es difícil, en primer lugar, por la escasa o nula preparación en la praxis económica de los políticos llamados a dirigir la economía. Como dice Sartori, la recluta del personal político se hace por los mismos criterios que antaño, cuando se pensaba que el mejor Gobierno era el que menos. goberna- TRANSCONTINENTAL SERVICE, S. A. Hipólito Lázaro, 34 Teí. (93) 213 82 16 08025 BARCELONA D Ramón de ¡a Cruz, 63, 1. A Tels. (91) 401 95 30 54 74 28001 MADRID Anastasio Herrero, 1. MADRID Teléf. 571 48 84 EL SOCIO DE T. S. DISPONE EN ALQUILER DE MOTOS DEL 20 DE DTO. COMPRA DE MOTOS NUEVAS DE UN 2 o A UN 4 DE DTO. Bn EL HORNO ¿Affrosio nos quedamos en ¿Madrid DE LA AGÜELA SEGOVIANA AMIXJS Y CARNES FINAS Para que pueda seguir degustando la cocina de la agüela. (Agosto: cerrado Lunes) Reservas: 445 40 38