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34 A B C VEINTICINCO ANOS DE RAMÓN PÉREZ DE AYALA- Rueda de testimonios- MIÉRCOLES 5- 8- 87 Nada menos que Ramón He escrito repetidas veces que el escritor es un animal rumiante. Las cosas, los hombres requieren una auténtica digestión de la circunstancia. Mi amistad íntima con Ramón es pública. Yo le adoraba. El me quería como un hermano mayor. Cuando se tiene muy a mano a un grande personaje, no piensa uno jamás que pueda desaparecer, ni siquiera se cuida uno de tener recuerdos suyos. Porque yo no me ocupaba de andar con un ser con el que pasaba las horas sentado. Algo se ha escrito- e n general, con cicatería incomprensible- sobre Ramón en el momento de su muerte. Se ha hablado del poeta, del novelista, del crítico, del humanista... Pero él era todo eso y, además, nada menos que Ramón. Su maestrazgo era tan grande, tan completo, que no deja, por así decirlo, discípulos literarios. ¡Pero cuánto hemos aprendido de su humanísima condición, de su personalidad impar, de su elegancia! César GONZÁLEZ RUANO Actualizador de mitos Ramón Pérez de Ayala acendra en platónicos crisoles su visión del mundo. Pertenece a ese linaje de intelectos en quienes las realidades inmediatas se decantan y los mitos remotos se actualizan. Toda la obra de este ingenio se proyecta sobre un gracioso astrágalo de alusiones, que conviene tener muy en cuenta para gustarla en la plenitud de su lo9 r 0 Creador de vida Pérez de Ayala es de ese grupo de artistas creadores que utilizan la realidad para darle vida nueva y más perfecta. La densidad definitiva de una obra, a despecho de las alzas y bajas diarias de los valores intelectuales, no depende sino de su contenido biológico. En Pérez de Ayala encontramos la clave de muchos problemas humanos. Antonio MACHADO Ramón DEL VALLE- INCLAN Aristócrata de la creación literaria La mano más docta en Humanidades ha exprimido el idioma y ha quedado una dicción cuita, con los vocablos burilados, con un regusto antiguo, que llena de nobleza la prosa de Pérez de Ayala. Ha eliminado esa fácil objetividad narrativa, que nos sitúa en el mundo de todos los días, con su ganga de vulgaridad. Caminamos por su prosa no entre espectros de la realidad, no entre versiones pálidas del mundo, sino entre cosas sustanciales, con p a l a b r a s a u t ó n o m a s con expresiones como relieves pétreos, con figuras de dicción que crean formas tan realzadas que por sí mismas emergen del tema fabulístico. No esquiva la realidad, sino que la rodea con gozo de su cerco, con paladeo de sus posibilidades expresivas, con un substrato clásico que aún hace más pungente su plasticidad actual. No es la suya una prosa de acción directa, sino de remansada meditación, pero no por ello de menos intensa emotividad. Solitario, el gran escritor se nos aparece como un ejemplo de aristocrático sentido de la creación literaria. José CAMÓN AZNAR Novelista, poeta y pensador Ramón Pérez de Ayala representaba para mí el recuerdo más vivo y penetrante de mi juventud. En el curso del tiempo hubo en su vida y en la mía muchas pausas, y a través de ausencias y silencios, sin cartas ni diálogos, permaneció siempre constante nuestra amistad y la íntima voz de lo que escribía, que era como tener al hombre a mi lado. Pérez de Ayala correspondía a mi generación, más ya en mi adolescencia le juzgué como maestro. Cuando el tiempo aclare perspectivas y pueda juzgárseles libre de pasión y de celo, se reconocerán sus eminentes cualidades de novelista, de poeta y de pensador, y su obra se juzgará como una de las más culminantes de nuestro siglo. Francisco DE COSSIO Lenguaje espontáneo Pérez de Ayala entró con sus ensayos en el gran ciclo de Unamuno, Ortega y Maeztu, acusando en su prosa cualidades de flexibilidad, transparencia, virtud dialéctica... distintas, pero no contradictorias, a las que informan el estilo de sus novelas. Entre señoril y profesoral, el lenguaje de Ayala, según algunos enjuiciadores superficiales, es de los que en otro tiempo solía ser calificado así: estilo castigado Pero, seguramente, Ayala no somete su lenguaje a rebuscamiento alguno. Nada de castigo; el lenguaje de Ayala fluye espontáneo, rico e impune. Sus tres libros de versos nos sirven no ya para confirmarle en su condición de poeta sino, además, para interpretar su obra en conjunto. Melchor FERNANDEZ ALMAGRO Cronología de un Madrid. Servicio de Documentación 1880. 9 de agosto: Nace en Oviedo Ramón Pérez de Ayala, en el seno de una familia acomodada. 1888: Comienza a estudiar el Bachillerato, en el Colegio San Zoilo de la localidad de Carrión de los Condes (Palencia) regentado por jesuítas. 1890: Continúa el Bachillerato en Gijón, en el Colegio de la Inmaculada Concepción, también de los jesuítas. Ya bachiller retorna a Oviedo, donde cursa el preparatorio para ingresar en la Facultad de Ciencias, pero ante la oposición de sus padres decide estudiar Derecho en la Universidad ovetense, donde fue discípulo del famooo escritor y crítico literario Leopoldo Alas, Clarín Siendo estudiante comenzó a colaborar en la prensa local, en publicaciones como El Porvenir de Asturias 1901: Ve la luz su primer artículo en la Prensa madrileña, en Los lunes de El Imparcial con motivo de la muerte de su amigo y maestro Clarín. En él relataba la impresión que le causó el cuerpo inerte del autor de La Regenta. Esta publicación significa su espaldarazo: el mundillo periodístico y literario empieza a interesarse por Pérez de Ayala. De El Imparcial pasa a colaborar en El Gráfico que dirigía Julio Burell. 1902: Recién obtenida su licenciatura en Derecho, se traslada a Madrid. Frecuenta el Ateneo y conoce a Valle- lnclán, Ortega y Gasset, Joaquín Costa, Pío Baroja y Azorín. 1903: Marcha a Londres. Alterna sus estancias en la capital inglesa con residencias intermitentes en Asturias y Madrid. 1907: Regresa a Londres, esta vez con el encargo del fundador del diario ABC, don Torcuata Luca de Tena, de encargarse de la 1914: De vuelta a España, le sorprende el inicio de la primera guerra mundial. El diario La Prensa, de Buenos Aires, le encarga cucorresponsalía de este periódico en el Reino Unido. El suicidio de su padre por motivos económicos obliga a Pérez de Ayala a regresar a España, donde continúa colaborando en ABC y Blanco y Negro y en publicaciones como Alma Española, Europa, La Lectura, Hojas Selectas, Nuevo Mundo, La Esfera, El Imparcial, El Liberal, Heraldo, España, Vida