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1 agosto- 1987 ABC ÍÍTcrario ABC VII yo, es el mismo Pasternak más bellas historias de amor de as de la narrativa en todo el mundo. ie Christie se prendieron a los opio: Olga Ivinskaya, la mujer que su vida. Ahora, cuando Pasternak i revista italiana Panorama ha a continuación unos fragmentos blicado en el extranjero. Les regalé un museo dedicado a un solo escriunas cuantas fotografías únicas, tor. En la dacha ya no queda como recuerdo de su visita nada, sólo tristeza y desolación. Mientras habla, una noche fría de Han roto incluso el piano durante su una primavera indecisa irrumpe traslado bruscamente en la estancia, y leSus mejillas se inflaman durante vanta nubéculas de humo. Olga el relato, los ojos vagan inquietos quiere siempre la ventana de par en en busca de las emociones perdi Sí, ahora me quieren, después par, y después se queja, incoheren- das. Pero enseguida se recupera y de un vacío que ha durado treinta te como una niña, y dice que se retoma su actitud regia. años. Me ha telefoneado la televi- hiela. Una mujer de verdad, a pesar Tenía una inteligencia despierta sión del Estado, y hace dos sema- de la monumentalidad de su aspec- y un carácter alegre. Era muy bella. nas han venido a visitarme algunas to. Pero Pasternak amaba a las mu- Se movía ligera y silenciosamente, personas durante una excursión or- jeres de este tipo, mujeres que no y todo su ser- l a rapidez impercepganizada por el Ekskursbjuro (ofici- se correspondían con los cánones tible de sus movimientos, la estatuna de excursiones) a los lugares de de la belleza clásica. También Zi- ra, la voz, los ojos grises y los caPasternak y de Ivinskaya. Eran seis naida, su esposa, era de tipo monu- bellos- daba una sensación de o siete damas. Bebimos una taza mental, y además c n un rostro de completa armonía... Así dice un de té y me enternecí ante su conti- facciones pesadas. capítulo de El doctor Zhivago. ¿Es nuo parloteo y la precisión de sus Y el secreto de su fascinación Olga quien nos recuerda a Lara, o preguntas. Querían saberlo todo de se confunde con el misterio de la Lara la que se parece a Olga? Nunnuestro amor, sobre la dacha en vida nos dicen los versos de Pas- ca lo sabremos, entre otras cosas la que habíamos vivido; incluso ha- ternak, pero en realidad su ideal de porque el misterio ligado a la creatibían leído mi libro de memorias pu- mujer no se identificaba con la mu- vidad de un artista es algo inexplijer que tenía a su lado. Quizá sólo cable. Olga, con su desbordante femineidad, ha conseguido encarnar ese Julie Christie no ideal. se me parece Por un lado me buscan- continúa- por el otro suceden cosas La película coproducida por italiaextrañas, inconcebibles. Como por nos y norteamericanos, con guión ejemplo el mes pasado, cuando basado en la novela, tampoco sirve después de acaloradas discusiones, para iluminarnos completamente. decidieron admitir de nuevo el nom- He visto la película y no puedo debre de Pasternak en la Unión de cir que no me haya gustado, pero Escritores. ¡Qué locura! Me sentí Julie Christie no se parece a mí, ni profundamente ofendida. Es como tampoco Ornar Shariff se parece a si lo hubieran retomado de nuevo y Boris. Y además, no es más que un lo hubieran reintegrado en el Kom- nuevo paso en el intento de descisomol (las Juventudes Comunistas) frar nuestras vidas: primero la noveA veces me asalta un profundo de- la, después la película. Queda bien sasosiego y pienso que El doctor poco de las conversaciones reales Zhivago nunca será publicado, a de nuestra vida, bien poco de nuespesar de los anuncios triunfales. tra vida misma Son demasiadas, y aún presentes En efecto, la vida de esta mujer en nuestra realidad, las personas soñadora que ama el recordar y el que han destrozado mi vida. Siemcontarlo, ha sido rica en episodios pre en el mismo sitio, ocupando los trágicos y violentos. Por razones mismos cargos. ¿Qué puedo espeaún no muy claras, fue arrestada en rar de todos ellos? Y luego está 1949 y enviada a un gulag en el toda la historia de la dacha de Peque estuvo cinco años trabajando redelkino. En el año 1984 llegaron catorce horas al día. Inmediatamenincluso a echar a Eugenij, su hijo, te después de la muerte del escride la pequeña dacha de enfrente. tor, en 1960, fue arrestada por seQuizás querían detener el inintegunda vez y acusada de tráfico de rrumpido peregrinaje de visitantes. divisas (había recibido del editor Después sucedió de todo: un famoFeltrinelli la suma correspondiente a so escritor quería la dacha grande los derechos de autor por la publipara él e hizo que la volvieran a cación de El doctor Zhivago) y enpintar según sus gustos. Después cerrada junto a su hija durante otros cambió de idea y se marchó. Puede siete años. que las innumerables cartas llenas Su vida se ha calmado, y Olga de insultos que, según dicen, recibió, le convencieran para que no in- Ivinskaya continúa dividiéndose ententara superponerse a los mitos. tre su casa de Moscú y la dacha Ahora hay un guardián. Parece que de Lugovskaya. Se ha quedado quieren transformar la dacha en el completamente sola, ahora más que Museo Pasternak, pero no falta nunca rehén del tiempo como en quien se opone rotundamente di- el título de su libro de memorias. ciendo que resulta ofensivo para los Repite que ella sólo ha sido la inspidemás miembros de la Unión abrir radora de la famosa novela: Lara no soy yo. Es el mismo Pasternak La miel y la hiél En el año 1949, Olga Ivinskaya fue detenida y condenada, sin que hubiera un motivo relevante para ello, a cinco años de trabajos en un campo de concentración, en el que tuvo que trabajar catorce horas diarias. Fue el precio que Olga Ivinskaya tuvo que pagar por enamorarse de Boris Pasternak, un escritor que resultaba incómodo para el régimen soviético. La detención de Olga fue, aunque nunca se ha llegado a revelar el porqué de la sentencia, un aviso al poeta. Boris y Olga se habían conocido cuatro años antes, en 1945, en la redacción de Noyvi Mir una de las revistas literarias más prestigiosas de la Unión Soviética. El andaba ya cercano a los sesenta años, y ella apenas pasaba de la treintena. La diferencia de edad no fue obstáculo, no obstante, para que surgiera entre ellos un profundo amor, que permanecería hasta la muerte del poeta en 1960. Un amor que Pasternak describiría en las páginas de la más universal de sus obras, El doctor Zhivago, y que le motivaron a escribir los versos que le han llevado a ser quizá el mejor poeta ruso de este siglo. Olga Ivinskaya se convirtió a partir de su encuentro con Pasternak en su mejor amiga y también en su más fiel colaboradora. La muerte de Boris Pasternak le traería a Olga Ivinskaya una amargura añadida a la de la pérdida del ser querido, al ser detenida y condenada nuevamente a trabajos forzados, esta vez por ocho años, y en compañía de su hija Irina- que había adoptado Pasternak- La detención- llevada a cabo, igual que el juicio, bajo el mayor de los sigilos, y que trascendió a Occidente gracias a la denuncia del novio de Irina- tuvo como motivo, según se dijo, el tráfico de divisas Un tráfico que consistió en recibir los derechos de autor que correspondían a Pasternak por El doctor Zhivago, y que le envió el editor italiano Feltrinelli. La reacción en Europa no se hizo esperar. K