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12 ABC OPINIÓN SÁBADO i- 8- 87 Postales ZIGZAG Un acierto Enrique Castro, Quiñi, ha sido una de las grandes figuras del fútbol español, tanto en el aspecto deportivo como en el personal. Por ello, la decisión del Ayuntamiento de Gijón de nombrarlo presidente del Patronato Deportivo Municipal de la ciudad es todo un acierto. Los munícipes de la ciudad asturiana han cumplido su promesa de elegir para este cargo una personalidad fuera de toda discusión ideológica. Desde este nuevo cargo, Quiñi podrá, una vez retirado del fútbol activo, seguir vertiendo en el deporte su gran humanidad. ta que en la URSS hay, siempre ha habido, corrupción, criminalidad, paro apenas encubierto, y, por supuesto, contestación social. Y nacionalismos. Lacras todas ellas que algunos proclamaban como exclusivas de los regímenes liberales burgueses Estos días varios centenares de tártaros han protagonizado una ruidosa protesta en la Plaza Roja. Quieren regresar a su tierra, Crimea, de donde fueron bárbaramente deportados por Stalin. Quieren crear una república autónoma. Se trata de la primera manifestación en los mismísimos aledaños del mausoleo de Lenin que la Policía soviética no ha reprimido, como suele. La feroz represión a la vista del mundo no conviene ahora a la nueva imagen que Gorbachov quiere configurar de la URRS. Está por ver, sin embargo, si es posible intentar abrir mínimamente ese grifo sin que se produzca una inundación. La resistencia interna a la perestroika podría quedar en un juego de niños. Quizá estén comenzando a crujir las más sólidas cuadernas de la mastodóntica nave. LA JUSTICIA A la Justicia se la representa con los ojos vendados, para que no haga distingos entre los que decide, pero a nadie se le ha ocurrido representarla con los oídos tapados, posiblemente para que pueda oír bien cuando se dice en su torno. Es un detalle digno de tenerse en cuenta, sobre todo en vista de que hay j u e c e s q u e se creen por encima del paisaje y paisanaje que les rodea, como si fueran por completo ajenos a él. Nada tiene esto que ver con la independencia de la Justicia. Sin una Justicia independiente, de poco servirían elecciones, Cámaras, Constitución incluso. La Justicia es la garante de todo ello y a la postre, de la democracia. Pero la independencia de la Justicia se refiere a independencia del poder ejecutivo, del legislativo, de los poderes tácticos. Pero no a una independencia del Estado, de la sociedad. La Justicia no está sobre el Estado. No voy a decir tampoco que esté bajo él, pues sería una aberración. Lo que está es integrada en él. Plenamente. Si no, tampoco es verdadera Justicia. Es una abstracción. Y de abstracciones está empedrado el camino del infierno. Es este un error en el que suele caerse cuando no se tiene bastante experiencia democrática, confiándose más en la teoría que en la práctica, apenas existente. La Justicia no forma un estamento aislado, etéreo, particular de una sociedad. Es uno de los mecanismos más integrados en ella. Como el juez no puede ser una especie de ángel, sólo responsable ante unas normas abstractas, con mucho de divinas. Es un miembro de la sociedad, responsable ante ella, que le ha puesto ahí precisamente para que la equilibre y defienda. Repito: defienda. No como el Ejército, con cañones frente al enemigo exterior; o como la Policía, con esposas contra quienes representan una amenaza inferior, sino como defensores de los débiles, de los tratados injustamente, de los que sufren alguna forma de agresión económica, física o psíquica. Y cuando el que sufre esa agresión es la mayoría, como defensores de la mayoría. El juez es el garante no sólo de los derechos de un individudo, sino también de los de la c o m u n i d a d Me atrevería a decir que de los de la Comunidad sobre todo, pues sólo en una comunidad democrática y equitativa pueden tener su pleno desarrollo los derechos individuales. Y de poco sirve defender derechos individuales si los de la comunidad se van al cuerno. De ahí que cause asombro a alguien- como este que escribe- que lleva treinta años viviendo en democracias bastante más consolidadas que la nuestra, oír a algunos jueces españoles que el deber de la Justicia no es defender el Estado Tendría justificación en un Estado dictatorial, pero en una democracia ¿quién nos va a defender, entonces? Porque en ese nos estamos incluidos todos. El Estado de Derecho tiene, como cualquier ciudadano, derecho a la legítima defensa. Y cuando hay quien atenta, no ya contra este o aquel individuo, sino contra todos, el Estado tiene que defenderse como ante cualquier agresión: con todas las armas a su alcance. La Justicia pura, la Justicia incontaminada, la Justicia que no quiere saber nada de este mundo, hay que dejarla para el que viene. En éste tenemos que utilizar la que hay. En otro caso, no es Justicia ni nada. Nadie pide a los jueces españoles violar las leyes o incluso bordearlas. Se trata sólo de que no se erijan en vestales de unos principios, desentendiéndose de la sociedad en que viven. Una sociedad que son los primeros que deben de defender ante el embite que sufre de los que le han declarado la guerra a muerte. Esta es una guerra en la que no puede haber neutrales. José María CARRASCAL Protesta tártara en la URSS Los sistemas totalitarios están libres de gran número de las molestas pejigueras a que tienen que enfrentarse las democracias liberales, como huelgas, críticas en la Prensa, conflictos institucionales, reivindicaciones políticas o sociales. Y, por supuesto, nacionalismos. La ausencia de las manifestaciones de tales tensiones en los totalitarismos está en relación directa con lo férreo del sistema, la ferocidad de la represión, ...lo espeso de la sopa de gulag En la época dorada del stalinismo nadie- a l menos que pudiera contarlo- conocía de la existencia de problema internos en la URSS. La paz de los sepulcros y de la tundra siberiana abrigaba con su espeso manto a la eterna madre Rusia y tierras conquistadas de cualquier evidencia de discordancia interna. Pero como el terror no cura males, sino, si acaso, tan sólo alcanza a ocultar los síntomas, ha bastado ahora que Gorbachov emprenda una tímida disminución en la dosis represiva para que los ahogados conflictos comiencen a aflorar. Ahora resul- Excreciones perrunas El tranquilo viandante ha de sortear las numerosísimas excreciones de estos animalitos que alegran las calles de las ciudades, pero dejan santo y seña oloroso porque sus amos han olvidado en casa, aparte correa y buenos modales, las normas municipales a tal efecto: las cacas perrunas se desperdigan por todas partes. Lo importante es llegar sí, pero con las suelas limpias. Por eso acogemos con agrado la presentación en Barcelona de las primeras cuatro motocicletas que, dispuestas de dos potentes mangueras, absorben de la acera los excrementos caninos para almacenarlos en un depósito que el ciclomotor lleva. Pida información a EDITORIAL PRENSA ESPAÑOLABA. Padilla, 6 28006 MADRID Tel 4312 (328 y 4312711