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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 1 DE AGOSTO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID C UANDO el barco aborda las costas de Santorini, el mar, diáfano, generalmente irreprochable, sufre un cambio brutal. Asistimos a un retroceso de siglos, a la negación absoluta de todos los tópicos del equilibrio que se han escrito sobre el Egeo. Navegamos entre un fantástico archipiélago de lava, escoria volcánica, restos sulfúricos que flotan entre riscos de una verticalidad pavorosa. Todo ello sobre un agua repentinamente oscura, signo de una profundidad abismal. Y conste que nunca la palabra pareció tan apropiada en su contraste con el rigor colorístico de las aguas en las Cicladas, vecinas. El abismo submarino parece una continuación de ios abismos de cada acantilado, que se diría escindidos brutalmente de la tierra engullida por el mar. Como así debió de ocurrir. con el fulgor de una primavera absoluta. Sabemos, sin embargo, que ésta es la ambigua fertilidad de los suelos volInfluido por la contemplación de las antigüedades minoicas desenterradas por cánicos. Pero todavía resulta más imlos arqueólogos, fascinado por esta presionante asociar esta vegetación cultura sacada a la luz en tiempos tan con la que se representa en los fresrecientes, las demás ruinas de la isla cos hallados en las casas del periodo van perdiendo subjetivamente todo su minoico. La voluntad extremadamente valor. Mejor o peor conservados, en naturalista de sus artífices nos dejó, en relación a otras islas del Egeo, aque- legado, el testimonio de un mundo vellos restos de época dórica ptolomaica getal y mineral que adopta formas ex (los ptolomeos hicieron de Thera una tremadamente fantasiosas, pero que base naval) bizantina y turca, dejan de no son sino el testimonio de la realidad impresionarnos, porque aquí no pre- de la isla y de su naturaleza. (En el tendemos admirar el arte de los inva- Fresco de la Primavera, que llegará a sores, sino que, al igual que en Creta, hacerse famoso a medida que este buscamos las huellas de una originali- arte sea más conocido, aparecen rodad primigenia. El recuerdo de la des- cas de hace cuatro mil años que todatrucción sigue imponiéndose cuando vía hoy pueden ser encontradas en islas volcánicas, como Strómboli o Lípanos hablan de catástrofes más recienri. Asimismo, aparecen combinaciones tes (erupciones volcánicas en 1925, floréales, en ramos de tres, que remi 1926 y 1928 y, todavía, terremotos imten al triple papiro del Bajo Egipto o a Llamada Strongyle (la redonda) en portantes en 1956) Constantemente, las triples lilas del arte minoico. Y, silas leyendas más antiguas del mundo la Historia sigue otorgando a Thera guiendo la influencia de ambas formas griego, la forma actual de Thera- o lo cartas de isla maldita (en el islote de expresivas, se recurre a la forma conoque de ella queda- responde exacta- Mikra Kaimeni se muestra al turista, cida como hibridismo es decir, la mente a aquel calificativo. El gran ani- como atracción, el cráter que se formó combinación de las características de llo de tierra que rodea al mar es lo que con la erupción de 1925) varias plantas y flores en una sola. queda de una explosión famosa. Lo Colocados en lo más alto de los Una tormenta inesperada se encarga que en el segundo milenio había sido acantilados, los pueblos de la isla reuna isla única, es, actualmente, este velan una imagen de paz nada apro- de recordármelo. El cielo descarga su anillo, compuesto por la isla de Thera, piada al lugar ni a su historia. La arqui- ira, acaso para recobrar un privilegio propiamente dicha, las de Therasia y tectura geométrica habitual de las islas de la destrucción que, en su momento, le arrebataran la tierra y el mar unidos. Aspronisi, siguiendo lo que debió de griegas adopta en este paisaje maltra- Al desplomarse sobre los abismos de ser el único litoral y en el centro del tado una significación nueva, difícil de un lejano ayer, los rayos iluminan un anillo, ocupado ahora por el mar, las explicar; es la irrupción de un secreto último recuerdo de mis visitas a Thera. tres islas Kaímeni, que significa (muy conducto de vida en un escenario te- Y una extraña premonición. propiamente) las islas quemadas rrorífico. La blancura de estas formas Sucedió en 1974, hallándome yo en Más que los mapas, una fotografía aéparece todavía más milagrosa cuando, México. Preparaba una primera redacrea ilustra sobre el proceso de destrucción que sufrió esta zona. Es como si al fondo, descubrimos la ebullición per- ción del artículo que el lector tiene el volcán, que sería una gran pirámide manente de las aguas que cubren el ahora en sus manos. Me encontraba colocada en el centro de la isla, se hu- volcán. No digamos el alivio que supo- copiando el fragmento del libro de Mabiese hundido con la explosión arras- ne, en la parte oriental de Thera, la rinatos que cité en el artículo anterior, trando en el hundimiento toda la parte aparición de fértiles plantíos iluminados cuando en un periódico local Excelsior creo) leí que el ilustre arqueólocentral y dejando en su lugar este anfigo acababa de morir aplastado por un teatro irregular, cuyos acantilados, de derrumbamiento durante las excavaciouna y otra parte, serían los restos de nes en una casa minoica, precisamenlas montañas hundidas en el mar. te en estas tierras, cuyo pasado se Ante la visión de esta realidad fanempeñó en resucitar. tasmagórica se hace evidente que el Dejé pendiente la redacción de mis EDICIÓN INTERNACIONAL viajero no podrá sustraerse al recuerdo notas, forzosamente marcadas por de la catástrofe. El mar hace las veces aquella noticia. Al retomarlas hoy, no Para hacer llegar sus mensajes de arena de este circo gigantesco, y el sabría qué añadir. ¿Soñé el hecho, el comerciales a todo el mundo. mar sigue lanzando un desafío negro lugar o acaso me soñé a mí mismo? que llega a incomodar. Thera, la muerDa igual. Thera, isla maldita, es adeta, se convierte en una obsesión, que más propiciadora de delirios. supera los encantos impresionantes Terenci MOIX del paisaje descomunal de Santorini. THERA, LA ISLA MALDITA (y II)