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AL LORO HUMOR Antología del humor aparecer ante las Cortes extranjeras ofendida y vilipendiada por los franceses y despertar odios contra el mismo país en que reinaba. No es verosímil que entonces hallase tal versión una extensa credulidad; hoy no se puede hablar de ella en serio. Pero es el caso que tales afirmaciones encuentran, en momentos de pasión, gente que las admite sin examen y que son útiles para la causa revolucionaria. ¿Cómo puede perturbarse la razón de todo un país hasta el punto de admitir un juego tan burdo? Ese es un secreto que corresponde al estudio de la etiología revolucionaria. Sin duda alguna, en épocas de revolución se subvierte algo más que la economía y la autoridad en los pueblos. Una especie de parálisis ataca a la sociedad y detiene el ejercicio de sus normales potencias. Así se explica, y únicamente así, que sea siempre una minoría la que concibe, desarrolla y hace triunfar las revoluciones ante el pasmo medroso de una inmensa masa de ciudadanos. Pudiera creerse en un fenómeno de hipnotismo general provocado por una voluntad superior- ¿la del Destino? -que ordena: ¡Tú no puedes moverte! Y aunque los hombres tienen sanos sus pies y sus piernas e intactos sus centros nerviosos, se sienten, en efecto, incapaces de toda acción contra la acción de los otros y permanecen inmóviles, pálidos, con los ojos cargados de susto, en espera de su sentencia. (ABC, 25- 4- 1936) T ODAS las revoluciones se parecen, todas tienen el mismo curso, las mismas sinuosidades, las mismas fuerzas y la misma debilidad. Las reacciones y las motivaciones individuales son mucho más varias que las de la muchedumbre. Cuando el hombre es verdaderamente más igual al hombre es reunido en grandes masas. Así, los ejércitos, en todos los tiempos y en todos los países, presentan virtudes y defectos idénticos; así. los campesinos tienen análoga psicología colectiva en Polonia que en China, aunque un chino se parezca muy poco a un polaco. Y si se leen noticias de cómo surgió en cualquier país del mundo una revolución trastornadora, parecerá que el relato es el mismo. Y no es que los precedentes aleccionen e inciten a seguir análogos caminos, sino que la multitud es siempre terriblemente simple y no representa ninguna manera una suma de capacidades ni de espíritus, sino que, como es bien sabido, forma con todos ellos uno de caracteres inferiores en el que los instintos adquieren una fuerza enorme y las más nobles cualidades del alma se empequeñecen. Por esta razón, la muchedumbre, que dispone de escaso repertorio, incide constantemente en procedimientos parecidos. En una revolución- -tanto en sus prolegómenos como en su crisis- ocurren siempre cosas crueles. Esto es, hasta cierto punto, natural, porque una resolución no es, ciertamente, una reunión de orfeonistas, y COMO AYER, COMO SIEMPRE. Por W. FERNANDEZ FLOREZ los hombres son aún tan inferiores, están tan próximos a la brutalidad primitiva que no saben dar un paso sn verter sangre. Es decir, sí, saben, pero creen que no pueden. En verdad, la Revolución francesa estaba ya completamente cuajada y victoriosa antes de cortar la cabeza de Luis XVI, y todos los numerosos asesinatos que se cometieron después fueron perfectamente inútiles. Lo mismo se puede decir de los procedimientos de la Checa, luego del triunfo del comunismo en Rusia. No sé si fue en éstas o en otras páginas donde pretendí explicar recientemente esta estúpida necesidad cruenta de los hombres, que no creen que pueda consolidarse ningún progreso social sin derramamiento de sangre. A mi juicio, semejante posición victimaría está fuertemente enraizada en las supersticiones de nuestros remotos antepasados, que achacaban a la sangre un poder especial y sellaban con ella sus pretendidos pactos con los dioses. La magia negra utiliza también el mismo recurso, y la creencia en los vampiros- -que todavía existe, considerablemente extendida en muchos pueblos del centro de Europano tiene otro fundamento. Sin embargo, la verdad es que no se puede citar, a lo largo de toda la historia, un solo caso en que el hombre deba a la ma- tanza de sus semejantes el menor progreso, el más mínimo avance de tipo espiritual. Pero a veces la revolución se avergüenza de sus propias demasías; una especie de rubor le lleva a reconocer sus excesos. Y entonces, con ese infantilismo que acentúa todo lo multitudinario, sigue el procedimiento habitual entre los niños de echar la culpa a su propia víctima, para verse libre de un posible castigo y para hacerlo recaer, en el mejor caso, sobre el rival. Es evidente- -por ejemploque el pueblo de París fue a sacar a Luis XVI y a su familia de las Fullerías, bien contra la voluntad del Monarca y sin que éste conociese previamente, y mucho menos subscribiese, aquel acto que acentuó la rapidez de su caída. No obstante, se dijo entonces que había sido la propia familia real la que hiciera tocar a rebato las campanas para concitar contra ella al excitado populacho en las tempranas horas de una mañana. Y también se dijo, cuando el proceso de María Antonieta, que ella misma había hecho escribir y publicar aquellos ruborizantes libelos en que se le achacaban, en los términos más obscenos, las costumbres más relajadas. Y se pretendió justificar el absurdo con la explicación de que a María Antonieta le convenía provocar tales infamias para E MPEZÓ como azafata en un concurso de la tele A los tres meses, el director del programa Un verdadero tirano la echó No fue eso lo que me llamó, sino algo mas gordo El observador entrometido por inepta, obtusa y berzotas BUSCÁNDOSE LA VIDA (I) del brazo del alcalde, quien la incitaba al caos con entusiasmo octópodo; fue nombrada musa del fin de siglo por una reverso lo ocuparían los restos de unos veraneantes carbonizaConsiguió ligar con un cámados en un incendio forestal) ra de cine y así rodó seguidas Ella aceptó sin dudar. doce películas de Mariano OzoEn tanto se enamoró locares en calidad de figurante. Al menti de un cantautor infraaño y medio, cuando iban a rrojo (o sea, rojo, pero meempezar el filme número trece, nos) Este le hizo abandonar la le ofrecieron una oportunidad sala X pero, en un alarde de mejor. tolerancia, le permitió seguir Un empresario de salas noc- con el consultorio. turnas la colocó en un especAcabaron mal. El cantautor táculo X Su amigo el cámara tenía un genio endiablado y le le escribía los argumentos y daba unos palizones de pronósse encargaba de las relaciones tico grave. Según parece, al públicas. La revista amarilla hombre le sacaba de quicio la Entrevisto y no visto le ofreestupidez supina de su mollar ció llevar un consultorio eróti- compañera. co, así como ocupar el póster La revista amarilla, viendo central del mes (el anverso; el que lo del consultorio perdía publicación futurista; lideró durante mes y medio una banda interés, prescindió rápidamente de afterpunk femenino, Las de nuestra heroína, la cual se Luciférreas; finalmente, Jesús vio, a un tiempo, desempleada, Franco, en pleno furor del reciclaje, le ofreció un papel en su medio baldada y sin novio. Ganó unas oposiciones y en- ópera, enésima La vampiresa tró como locutora de continui- Alaska VS el lobo hombre en dad en televisión. En el bar de París a rodar en Copenhague. Pero la película no se rodó Prado del Rey hizo relaciones con posmodernos y críticos mu- jamás. Tanto Alaska como sicales. Dejo su tarea de tal- Paul Naschy, recién aparecidos king head para retomar su an- como guest stars en Los ritiguo rol de azafata, ahora en cos también lloran pedían deun programa Tecnopop de lo masiado. Y, además, a nuestra heroína la raptó un turco que más total. Tan total que duró dos sema- le metió de lleno en el turbio mundo de la trata de blancas. nas y. (O sea, punto. ¿Cómo acabará todo esto? Pero la chica ya se había introducido a fondo en la posmo- La solución, la semana que viedernidad: la vieron en la expo ne. sobre la Neomovida Transtribal Fernando MÁRQUEZ 26