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De secretaria particular pasó a ser la esposa secreta, enfermera, representante y, al final, presidente de Argentina general LwnusNO no tuvo mú remedio que íorniar un eot icrni t i vil. la señoril de Perón volvió a Argentina para inteníar la rchubilitacicVn de su m ndo v la uniHciL ción de su parlido. El 17 de noviembre de 1972, Perón pudo -olvcr a u pjiís después de 17 ürtCi. Isübcljlj fue con Él, pcfo pcrmiinci- ió i n un diwreto y silencioso segundo plano. C u í i l r o emanafr más (a r d e el malrimomo volvió a Madrid, en espcífi de o Iros aconlccimienios. Llegaron pronro: el 11 de marzo de 1973. H é c t o r C a m p o r a candidato elegido por Perón, anO las elecciones presidenciaCs, 1: 1 c a m i n o c s l a b a a b i e r t o para Juan e IsabcIilJi. Isabel! la cambia la política de Perón Todos ie apoyaron en los primeros días, pero a la presidenta le f a l t a b a la e x p e r i e n c i a y el apoyo de su marioo. Prometió no cambiar nada de su política, pero pronto sustilus ó el gobierno poi uno más conservador, dio carta blanca a los militares en la lucha vontra la v i o l e n c i a nacionalizó empresas e x t r a n j e r a s y en noviembre privó a los 25 millones de argenlinos de sus derechos constitucionales imponiendo el estado de sitio. Pronto todas las fuerza políticas le r e t i r a r í a n su apoyo y Ta arurquía se apodero del país, isabehta demostró su itK- jpycidad y su dudosamente patriota ambición de poder. Mientras tanto los sindicatos convoíaron una huelga general en julio de 1975. obligando a que el gobierno dimitiera. f ¡Se siente, se sknle. Evita está presente! Su retorno a Buenos Aires fue una mezcla de triunfo v tragedia. Camporji no encamaba la unión de los peronista v La multitud que espemba en el aereopuerto la (legada de E l Líder r, protagonizó una batalla campal entre una y otra facción que produjo decenas de muertos. Isabebta, desde un balcón de Buenos Aires saco un gran retrato de Evita y prorrumpió en crilos de- ¡Sc siente, se siente. Evita está presente! y así iccibió la aprobación de los que veían en ella a una imru. sa. L a sucesora Ferian necesitaba un sucesor, ba a presentarse a las elecciones convocadas por Campoia v había que nombrar un vicepresidente que. cuando él fallara, le sustituyera. E l 4 de agoMo anunció que Isabelita sería esa persona. Su d c d ó n no gustó. Para muc h o s Isabelita era demasiado conservadora; para otros, el instrumento de un eminenna gris López Rega. que prelendia hacerse con d poder sin figurar. V para otros, pció el mismo sentimiento machi sia que rm pidió que la gran Evita fuera ieepfOsidenta en 9 3 h N u n c a h a b l a b a de sus p r o p i a s ideas Pero el Juan Dominjjohabeiiía siguií adelante- Y fue ella la que llevó el mayor peso de la campaña, revelándose como una vigorosa oradora, incansable viajera y hábil diplomática, cnarbolando siempre su lealtad a Perórí y su condición de disdpula de Isa bel) la llora ante el féretro del general Juan Domingo Parón. muerto en julio d 1974. Hasta ese momento era vK: epresklefita de la nación Lúpez Rega, expulsado La siniestra fupura de López Rega. cl Brujo planeaba sobre el país y muchos le achacaron los desastres de Argentina y su maléfica influencia sobre Isabelita, Los sindicatos, unidos por una ve a los militares v a los peronistas tradicionales, le obligaron ií abandonar el país tras desiituirlc como seeretdno de la Presidencia y ministro del Bienestar Social El 1. de septiembre, Isabelita abandonó la Casa Robada por raíones de salud. Muchos creyeron que ¡ba a dimitir, por lo que se sorprendieron al verla regresar cinco semanas después. Su retorno apenas alcanzaría los cinco meses. El 24 de mar ¿o de 1976, año y pico antes de terminar su mandato presidcnciaL el golpe de Estado del general Videla la obligó a salir para siempre, y en calidad de detenida, de la residencia presidencial. Maris Estela Martínez viuda de Perón, saluda desde la Casa Rosada de Buenos Aires como presidenta ya de la Argentina, en el año 1974 su m a n d o in hablar nunca de sus propias ideas, Como era de esperar, ganaron. E l 23 de septiembre de 1973 consiguieron el 62 por lOO de los votos y el 12 de octubre inauguraron su mandato. T o d o empezó bien- Perón era la única figura que podía aunar voluntades políticas y proyector sociales, y se iniciaron algunas mejoras en la situación económica. 1 único fantasama era el de La violencia extrcmista. bido a la mala salud de su mando, le susntuyó y representó en numeroíias ocasiones, incluida una visita a España, Italia v Smza en junio de 197- 1. Pero en aquel mismo año empezaron a vislumbrarse scííos problemas en A i entina: la inflación volvia a subir, el pücio social se rompía, violencia crecía v Perón era incapaz de mantener el control. Las cosas empeoraron cuando Perón c i v o enítimi i a finales de junio. El día 29 H delego en cita nxlob iUs poderes ejecutivos. El 1 de ülio, Isabelita apareció en televisión para anuiiciar su muerte. Conslitucionalnienle asumo el gobierno de la nación y os pido a cada uno que me ayudéis Una mujer sola Más de un lustro vivió encerrada a causa de sus- errores en el poder. Su primera fincí se encontró a L K) kilómetros de Buenos Aires. M i s tarde fue trasladada a San Vicente, una localidad mus cercana. IJespués. el exilio. Tras un año, nueve meses y veinticuatro días en el poder, María Estela se trasladó a España con la intención de olvidar lo maloh dia de su etapa en Ar entina. Y aquí ha vivido, casi de manera permanente, durante los últimos anos. Incluso para sus vacaciones elige Mallorca, isla que. en su opinión, reúne todos los atractivos. 15 Os pido lue me ayudé s Isabehta erd una viL. Cpresidenta trabajadora- serta y discreta que empezó a granjearw respeto. De-