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DOMINGO 26- 7- 87 DEPORTES -LXXIV Tour de Francia ABC 75 El corazón de Perico no decepcionó a nadie en su batalla contra el reloj Ejemplar esfuerzo por defender el liderato hasta el final Dijon. Luis Prados de la Plaza, enviado especial El Tour no se pierde cuando se pelea etapa a etapa, como lo ha hecho Pedro Delgado. El Tour se gana, en todo caso, y eso es lo que hizo ayer por la tarde Stephen Roche, como lo ha defendido bien y con todas sus fuerzas hasta las mismas puertas de París nuestro mejor hombre en este momento y en este derroche del ciclismo por las rutas de Francia. Delgado nos dio una demostración de afta calidad y entrega. Y nos dio satisfacciones. Los españoles hemos disfrutado con su actuación en el Tour- 87. España ha sido una permanente afición de este deporte tan esforzado y hermoso. Tenía que estar solo. La llave de la habitación 116, hotel Ibis- Sud, miraba hacia el pasillo. Entraba y salía Pedro Delgado y dirigía los ojos hacia el Cielo con tiempo todavía para sonreír. La mañana iba calentando el asfalto de Dijon. Mientras comía, dos horas y media antes de la salida a pedal desesperado- arroz, pollo, yogur con azúcar- comentaba la influencia del termómetro. A la una del mediodía parecía que se había echado el toldo o se estaba desplazando desde Irlanda un viento enviado por los amigos de Stephen Roche. Eso también cuenta. Desde unos momentos antes de las ocho de la mañana, cuando el tren, como una flecha, nos dejaba en la estación de Dijon, esta ciudad ha vivido un jubileo de bicicletas: los directores técnicos por un lado, los mecánicos en todas partes, que son los que más cunden. Marino Lejarreta se entrena en pleno casco urbano y Perico Delgado sale al circuito de la contra reloj a media mañana, aunque ya lo conocía palmo a palmo desde el atardecer del día anterior. La etapa llana y la tregua de las fuerzas justas habían dado tiempo para ello. Perico Corazón de Segovia se marchó para reconocer el terreno. Sólo los grandes campeones se comportan así. Duerme o lee cuando no mira la televisión. Pasea y acude al masaje, con una moral que se le escapa como a los niños les descubre la ilusión de un juguete nuevo. villero en pleno éxtasis de triunfos cuando se dirige al coche de su marca comercial. Acude a despedirle el servicio del hotel, que presiente la importancia de haber tenido alojado en su casa a un hombre fuerte del Tour, uno de los mejores, que esta tarde de Santiago Apóstol ha defendido el reloj de sus posibilidades a morir. Ha repetido por dos veces que sí, que sabe lo que tiene al alcance de la mano, que conoce las habilidades de Roche y que ha tomado buena nota de las dos curvas peligrosas que quedan cerca de la meta. Ha dicho que sí, que es verdad la fuerza del color amarillo, aunque al final nadie tenga la menor duda de qué la bicicleta se mueve por la potencia dejas piernas; Eso, con calor o sin calor- y peor todavía si llueve- es lo que cuenta. Siete kilómetros separan el lugar de concentración de la línea de salida. Todos los compañeros de Pedro Delgado están allí. Unos, porque tenían que rodar contra el erono mucho antes; otros, porque han dejado con su tranquilidad y su tensión al hombre que ha tenido una semana entera encandilada a la afición deportiva española. El minuto de la verdad titula el periódico más aparatoso en tipografía de estos contornos. Nadie apuesta en la víspera por las posibilidades de Perico Delgado vestido de amarillo en París. Pero tiene que intentarlo. El segoviano no duerme con la bicicleta debajo. de la cama El gran esfuerzo de Pedro Delgado no se vio compensado con una jornada más de amarillo, pero Segovia le prepara el mismo homenaje que si hubiese ganado como un día hiciera Federico Martín Bahámontes. Acaso con una jomada más feliz lo habría tenido que hacer en la noche de Santiago a Santa Ana. Porque esta caravana de especialistas echa sus cuentas y tira bien de las estadísticas del reloj para convencerse ellos mismos de los pronósticos exactos. Sólo cuando la máquina de un corazón fuera de serie para el ciclismo echa la casa por la ventana- como lo hizo un día Bahamontes y lo hizo después Luis Ocaña- la cátedra se queda con la boca abierta como el. asombro de Toledo o como las casas colgadas de Cuenca, y el Tour acaba por rendirse a sus pies. Era el propio Perico el que más creía en esta hermosa aventura de las carreteras de Francia. Y era Julio Delgado, su padre, que está aquí, a las puertas de París, con el hermano menor y con algunos amigos, el que aplaudía con mayor generosidad y con toda su alegría. Docenas de entusiastas de la embajada segoviana seguían la jornada con. la ilusión de saludar la cercanía de un jersey amarillo muy querido por los Campos Elíseos. No ha podido ser, pero nadie se queda desilusionado a estas alturas. Y mucho menos Ana María, que tiene los ojos verdes y ha llegado desde el Acueducto a pie de meta en Dijon. Mañana les contaré más despacio quién es Ana María. Segovia prepara un gran homenaje a su ídolo Segovia. Efe Segovia se quedó desierta a las dos de la tarde. La mayoría de los segovianos se fueron a casa para vivir y sufrir, junto a su paisano Pedro Delgado, la defensa de ese liderato que Roche le robó por 40 segundos. La población de esta capital se congregó en casa y los bares. Los segovianos también creen que Perico no ha decepcionado ante Roche A partir de las dos de la tarde no hubo segoviano que, por radio, no siguiera el transcurso de la etapa ciclista más importante en la historia de la provincia. Los segovianos no sabían con seguridad a qué hora corría Perico Delgado y desde las dos conectaron los transistores. Posteriormente pusieron el televisor y con los dos aparatos sufrieron tanto como Delgado encima de la bicicleta. Consumada la diferencia absoluta de 40 segundos en favor de Roche, los segovianos afirmaron que el irlandés tenía mejor equipo y ganará el Tour gracias a la diferencia obtenida en la contra reloj por equipos, diferencia que no sacó individualmente Roche a Delgado. Si contaran las diferencias particulares, Perico seria ahora el campeón del Tour- 87 Los paisanos de Pedro Delgado añadieron que Perico fue engañado por Roche cuando montó aquel teatro de la ambulancia y el oxígeno en los Alpes. Todos pensaron que al día siguiente saldría muerto y le sorprendió con 18 segundos en el famosos descenso Los Segovianos no están decepcionados tras perder el liderato y reiteraron que haremos un homenaje a Pedro mucho más grande que el tributado cuando ganó la Vuelta a España en 1985 La familia de Delgado no puede atender las decenas de llamadas telefónicas que recibe para felicitar al campeón español. Marisa, hermana del corredor, comenta que estamos agotados. Nos llaman de toda España personas desconocidas que sólo quieren felicitarle La derrota no es considerada como tal por los paisanos del hombre que ha animado más que nadie la carrera más prestigiosa del mundo. El homenaje será excepcional. Cuatro jerseys amarillos Tiene cuatro jerseys amarillos colgados en cuatro perchas alineadas, lo único que con todo orden se divisa en la habitación que comparte con José Luis Laguía. Con ellos ha llevado las subidas en los Alpes y la persecución en la bajada a tumba abierta la tarde. de los 18 segundos perdidos tras Roche, después de los dos frenazos bruscos en las primeras curvas. Pedro tiene el temple de un veterano y la mirada infantil de los días de fiesta. Salta de la cama y busca los dorsales con el número 51. Agarra los imperdibles y se pone como a coser. Hay que estirar bien la tela para que no se produzca ningún pliegue en la espalda y puedan divisar todos bien el número cuando la cámara de la moto 1 enfoque la auténtica furia del segoviano, que tiene madera de campeón. Hace ya casi frío a las dos de la tarde cuando Perico Delgado estira las piernas en el pasillo. Todo se está aliando con el irlandés. Parece Delgado un torero, un joven no-