Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
18 ABC OPINIÓN Panorama DOMINGO 26- 7- 87 ES TARDE, MONSEÑOR D ESDE hace demasiados años los etarras asesinan en el País Vasco. Y hasta casi ayer mismo no se ha conocido, de parte de aquellos obispos, una expresa condena de los etarras. Durante ese largo intermedio- incluso en el reciente escrito cuaresmal suscrito, con los vascos, por el pastor de Navarra- han proiiferado ambigüedades y furtivas justificaciones, apoyadas en el latiguillo de venga de donde viniere aplicado a la violencia que ellos rechazaban. Latiguillo que homologa la vileza asesina del etarra con la legítima defensa o la ejecución que mantienen algunos ordenamientos jurídicos pioneros en la defensa de las libertades ciudadanas. El obispo de los guipuzcoanos acaba deT exhortar- s i atendemos al entrecomillado de la noticia de agencia- a los asesinos: Dejad de matar y de hacer de la vida humana un instrumento al servicio de las propias estrategias. Y se pregunta: ¿Quién tiene derecho a utilizar la vida de personas como medio para forzar una negociación? Deduciendo después que difícilmente podrá hablar de derechos humanos quien así procede Y sigue preguntándose ¿por qué la fórmula que pudiera alcanzarse con la negociación habría de considerarse más válida que otras fórmulas, hasta el punto de que por alcanzarla estuviera justificado matar, y, una vez alcanzada, se dejara de hacerlo? ¿No equivaldría ello a hacer de un grupo armado el único juez de la voluntad de un pueblo y de sus derechos? Muy razonable, pero muy tarde. Que se sepa: los etarras no negocian ni han negociado jamás con las autoridades de la nación española. Sin embargo, nadie duda de que estaban los asesinatos etarras tras la negociación para imponer la bandera de un partido como bandera de todos los vascos. Y tras la negociación para imponer un nombre partidista a Euskal Herria. Y tras la negociación para alcanzar cotas estatutarias impensables para los de 1934. Y tras un dilatado etcétera de cesiones y capitulaciones, influidas siempre por el estratégico asesinato etarra. Pero esos etarras no negociaban entonces, como, hoy no negocian. Entonces, ¿por qué dice eso precisamente hoy monseñor? ¿Por qué no lo dijo cuando irrumpió asoladora la plaga asesina de tos etarras? ¿Acaso entonces era éticamente aceptable que un grupo armado se constituyera en juez de la voluntad y los derechos de un pueblo, y hoy no lo es? ¿Acaso estaba justificado asesinar a Manzanos, y en cambio no a Galnares, cuya joven esposa va a dar a luz bien pronto? Son demasiados, y muy crueles, los interrogantes que a muchos suscita esta reciente condena episcopal, porque son muchos los que piensan que hubo un tiempo en que asesinar como instrumento al servicio de las propias estrategias no parecía cosa tan mala como hoy les parece. Es tarde ya, demasiado tarde. Es mucho mejor que en estas cuestiones recen y se estén bien calladitos. Luis María ARREGUI BALZON o, ana So DE ízfiüleRSA ó t f TODA LA VIDA, VOTE A un ME 6o B ¡eRfs A UM MrA ¡S- CA RAD ¿AL. E N CAMft iO HACETÍÉMPo BLBSÍ A ESA S AHÍ SitkiB, ¡NMUTABLF. Planetario EL MEDITERRÁNEO, ESA CLOACA I Marruecos por razones históricas y culturales fuera Europa, con mucha más razón la América mal llamada latina, la española, les guste o no les guste a los ladrones semánticos del nombre, sería también Europa. Desde el istmo entre los dos continentes hasta la Tierra de Fuego y el estrecho llamado, también semánticamente un robo, de Drake, casi en el fin austral del planeta. Pero Europa no es eso. Ni e l Mediterráneo es Europa. El viejo Mare Nostrum es hoy una cloaca, como el Rhin, más pútrida que el río de Lorelei, en la que se cuecen las irreductibles diferencias étnicas, históricas y culturales de los pueblos que ocupan sus riberas. Venirnos ahora con la ficción que supone europeizar con pretextos histórico- culturales a Marruecos, es una especie de coña en la que acaso dé vueltas el cucharón francés. Apenas nosotros nos fuimos del áspero rincón africano, dejando en el trono al padre de Hassan II, el francés colonizó verbalmente la zona que a duras penas habíamos hecho hispanoparlante. Hassan es un protegido del Quai d Orsay por la sencilla razón de que París aspira a seguir conservando toda su clientela tunecina, argelina y marroquí. Esa es la razón de los tratados preferenciales de Marruecos con la CEE y la causa de que los agrios del otro lado del Estrecho utilicen nuestras carreteras para hacemos la competencia en los mercados europeos, mientras nosotros las pasamos moradas para que se S Joyas, Relojes, Objetos de Arte Gran Via. I- 28OI3- MADRID Telf. 232 10 07 Solicite catálogo nos consienta, sólo por ahora, pescar, y a qué precio, en aguas marroquíes. En ningún sitio se descubre la pobretería de nuestra política internacional como en nuestras relaciones con Marruecos, favorecido por Francia, que es nuestra asociada en el Mercado Común; favorecido por Estados Unidos que es nuestro aliado en un tratado bilateral que nosotros nos encargamos de deteriorar ad majorem Hassan gloriam sin provecho alguno que lo compense. Que ahora nos vengan con el cuento del europeísmo la europeización de Marruecos es como convertirnos en él tonto que en la acera de Alcalá pone cinco mil pesetucas a la bolita del trilero. Trilero, la CEE si nos viene con el cuento de que el Pacto de Roma pueda incluir a los árabes, cualesquiera que éstos sean, y no son árabes muy allá los de Marruecos, y trileros cuantos alrededor dé la bolita y los tres tapones de Coca- Cola nos hablen ahora de los tiempos en que campeábamos al otro lado del estrecho de Gibraltar. No hay que picar. Hassan II es un tío listo, habilidoso, experto como el contador de cuentos de los zocos en narrar historias para que las creamos y nos embobemos. No tenemos otro vecino más incómodo en el lado sur del Mediterráneo. Y lo hacemos todo tan mal que hasta nuestros futuros portaaviones de bolsillo nos valdrían para un conflicto mediterráneo tanto como una caja de cerillas debajo del agua. Bastante hará Europa si alcanza madurez, unidad, sincero espíritu de colaboración dentro de sus actuales límites. Meter diputados con fez además de los que ya colocamos con la serpiente de la ETA detrás de la solapa, sería una actitud insensata y bobalicona. Las relaciones con Hassan II claras, honestas y sinceras. Ni él es europeo ni nosotros marroquíes. Partiendo de esa verdad, entenderse será difícil, pero no imposible. Lorenzo LÓPEZ SANCHO