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DOMINGO 26- 7- 87- OPINION -ABC, pág. 15 I SON HÉROES ADMIRABLES, NO PRESUNTOS CRIMINALES N estos momentos hay un guardia civil con costillas rotas de un disparo que no fue mortal gracias al chaleco antibalas que llevaba en el asalto al piso donostiarra, donde varios miembros del grupo terrorista resistían a tiro limpio contra la rendición a que se les había conminado. Jugándose la vida, este guardia civil y sus compañeros comenzaron sin pestañear el asalto a que les obligaba la resistencia de los terroristas. La secuencia del asalto presenta gran similitud con tantos episodios de riesgo máximo en el que la Guardia Civil se juega literalmente la vida, en defensa de la sociedad y de los derechos humanos de todos y cada uno de los españoles; incluso en defensa de los derechos humanos de los terroristas de ETA, pues si en esa ocasión hubieran prescindido los guardias civiles de la advertencia conminatoria para que se rindieran los etarras, entrando a fuego sin más en la vivienda, habrían muerto posiblemente todos los forajidos. Pero esto que a nosotros nos parece obvio y que la generalidad inmensa de los españoles da por sabido, se intenta ahora tergiversar, lo mismo que en otras tantas ocasiones. La maniobra de ahora responde a una astucia terrorista, que és de manual, y se encamina a llevar ante el juez a los guardias civiles autores de la hazaña, transformándolos de héroes, que es lo que han sido, en presuntos criminales. Se trata así de desmoralizar a los demás guardias civiles para que, en lugar de jugarse la vida contra los terroristas, terminen por adoptar actitudes de pasividad. Pero si esta pretensión respecto a la Guardia Civil nos parece muy clara, hay otra que está más clara y transparente todavía: la de aislarla socialmente, dentro y fuera de Vasconia. No es la primera vez que ocurre ni que se activan campañas como esta de ahora a propósito de la muerte de un terrorista. La Guardia Civil ha sido constituida en blancos de los ataques que aspiran a disuadirla y desmoralizarla en su lucha contra el terrorismo y en su re- LA DESERTIZACION ARRASA EL SUELO DE ESPAÑA E L 50 por 100 de la superficie de España padece las consecuencias de un creciente proceso de erosión. En un 25 por 100 ese proceso es ya grave. En Almería y Granada, la presencia fragmentaria y profundas desertizaciones se deja sentir de manera inexorable: se calcula en doscientas toneladas de tierra las pérdidas anuales. Se trata, en suma, de la desertización, un fenómeno del alcance profuso, cuyas causas son de dos órdenes: naturales y culturales. La sequía del África subsahariana en los últimos años es un exponente de lo primero. Pero en el conjunto mundial son las segundas las de mayor repercusión. La desertización se produce por muy diversos motivos: los excesos de la industrialización, el uso inadecuado del campo, 4 as talas indebidas, la explotación exhaustiva de los humedales y entre nosotros, especialmente, los incendios. La proximidad del espacio sahariano hace de España un territorio especialmente vulnerable al avance del desierto. No parece, sin embargo, que, salvo en algunos puntos, como en los indicados, la situación sea irreversible. Pero hay datos cuya magnitud no puede ni debe ser ocultada: en los últimos quince años nuestra nación ha perdido en masa forestal el equivalente a la provincia de Guipúzcoa. Los incendios han sido los agentes determinantes de un hecho sin parangón en la Europa contemporánea, al menos e n t i e m p o s de paz. Intereses económicos no aclarados del todo, terrorismo- -sobre todo en Galicia- la incuria y la falta de educación ciudadana, la ausencia de una protección oficial adecuada y la blandura de la legislación en material penal, han estado en el origen de esas llamas No es fácil corregir este estado de cosas. Parece evidente que los años del desarrollismo a ultranza y del pleno empleo pasaron a la historia. Pero sería falsear la realidad desconocer que el problema tiene siglos. A partir de la segunda mitad del siglo XVII comenzó la ampliación del cultivo sistemático de c e r e a l e s con grandes talas y desforestación, que se llevaron por delante- inmensas masas forestales del territorio nacional, especialmente de especies arbóreas autóctonas. No existe ninguna razón suficiente que explique el contraste entre el gran bosque francés y la condición mayoritariamente despoblada de nuestro suelo. La lucha contra la desertización es, en muy importante medida, un problema de educación ciudadana. Pero de momento no pare- ce haber demasiadas razones para el optimismo. Ahí están las graves noticias que este invierno han venido de los grandes humedales de Doñana o Daimiel. Lo de menos es el amor por los patos del señor vicepresidente del Gobierno o de cualquier ecologista de ocasión; lo realmente preocupante es que tesoros biológicos tan considerables no dispongan al presente de la cobertura técnica y jurídica precisa. E sistencia a la hostilidad social que los cómplices de bandidaje abertzale promueven contra la Benemérita y sus familias. No es la p r i m e r a vez. Igual que se hace ahora contra la Guardia Civil para disuadirla y desalentarla se ha hecho otras veces contra la Policía, en el mismo contexto de la lucha antiterrorista y en las ocasiones que esta lucha presentaba cariz crítico, desventaja grave, para los forajidos que asaltan la democracia y se escudan con la ikurriña El objetivo final son las Fuerzas de Seguridad del Estado. Su parálisis, su bloqueo, conseguidos políticamente a través de la orquestación periodística, puede valer al terrorismo tanto como una victoria sin rostro; victoria de las que no se cantan, pero sí se cobran como un botín de fondo, pagado por la democracia con la pérdida de sus defensas y cobrado por las terminales instaladas en trincheras de papel. ASUSTADO SETIEN OS sorprenderían dolorosamente las palabras de monseñor Setién si desconociéramos los criterios personalísimos desde los que las emite. Rechazamos la equiparación que establece explícitamente entre la fuerza legítima de la ley y la violencia asesina de los terroristas. El juicio moral plano y sin relieves ni distingos entre una cosa y la otra es una inmoralidad, es una trampa para las buenas gentes de Vasconia y una coartada dialéctica para quienes apadrinan a los asesinos de ETA. Todo no son atentados. Atenían quienes asesinan, no los guardias civiles que instando a la rendición se juegan la vida. N ABC Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdirector: Antonio Burgos Subdirectores Darío Valcárcel, Joaquín Vila. José Javaloyes, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (ContinukJad) J. C. Azcue (Internacional) B. 8 erasátegu (ABC Iteraré) A. Fernández (Economía) J. I. G. y Garzón Cultura) A. A González (Contmutíad) R. Gutiérrez (Continuidad) L Lz Nicolás (Reportajes) C. Maribona (Contmuidadl. J. L. 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