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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 26 DE JULIO DE 1987 ABC FERNANDO HIGUERAS REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA OS decanos de los d i e c i s i e t e Colegios de Arquitectura del país han acordado proponer a Fernando Higueras para el premio Worf de las Artes. La UIA, la Unión Internacional de Arquitectos, ha solicitado al Consejo Superior del Colegio español un consenso sobre la figura que, a su entender, pueda representar internacionalmente la mejor arquitectura española. No hay duda de que Rudoff Appia, el gran renovador de la escena wagneriana, era a la vez un preconizador visionario de la arquitectura futura y lograba sus climas trágicos y líricos con una conmovedora estructuración de las sombras de signo arquitectónico, lineal y cúbico. Hay un nexo secreto entre Appia y Le Corbusier- todas las artes se interrelacionan- pues Le Corbusier, epígono del racionalismo, es también e interiormente un dramaturgo de los volúmenes. Si detrás de cada arquitecto no existe también ese dramaturgo, ese metteur en scene no hay arquitecto completo. Puede decirse de los más grandes, de Palladio a Gaudí, que nos entregan para que lo habitemos un mundo inventado y perfecto, en tres dimensiones y en una cuarta que entra en el campo de la metafísica y que sólo se debe a lo que se ha venido llamando siempre la genialidad: la invención de una totalidad vital, más allá de las formas concretas. Un insospechado salto que conmociona el campo de los cánones estéticos y de nuestra convivencia con eHos como paisaje de fondo de nuestra vida. Desde que conocí la obra de Femando Higueras- y de esto hace ya tiempo- descubrí la existencia de un artista profundo que, como arquitecto, jugaba ya dramáticamente con planos de sombra y de luz y operaba por sugestión en la vida cotidiana de los seres, lo que le acreditaba como importante creador en arquitectura. Con todo el riesgo que comporta el ser un creador en este ramo. Mas a pesar de todos los pesares existe el arquitecto- artista y, de esta prestigiosa familia, sin la cual la historia carecería de los más específicos espacios o escenarios, desciende Fernando Higueras con las más exigentes garantías. Toda creación de arte acarrea sorpresa y se enfrenta con la discusión, pero generalmente se afirma y queda incluso santificada por sus imitadores. Sabemos muy bien los sensibilizados hacia la arquitectura cuándo un buen copista nos remite un eco mitigado de esos otros mundos complejos y totales inspirados por los arquitectos- artistas. Aquellos seguidores son unos perfeccionadores y mitigadores del concepto inicial, porque todo sistema potente, verde y nuevo tiene torpezas y brutalidades aparentes que chocan con la racionalidad técnica y con la mediocridad cotidiana. Así pues, los buenos copistas son demasiado perfeccionistas de un pasado al que le arrebatan su mordiente. Lo que choca con esa racionalidad técnica y vulgaridad cotidiana es precisamente ese algo imposible que, de pronto, se hace posible contando atrevidamente con la condicionante y remisa materia y presentando de una forma casi obscena la lucha de lo racional con la inspiración irracionalista- i n justificada, caprichosa, pero certera en un sentido bastante arcano, difícil de concretizar; y que, asismismo, responde a unas L Centro de Restauraciones y aún hoy, tras otras adjudicaciones que no se han llevado a cabo, continúa sin acabar del todo. Esta también inefables exigencias de cambio en es una de las obras más definitorias del la humanidad de cada época- Y son los destino creador de Fernando Higueras. El arquitectos- artistas los que inventan la ocasional chabola mágica que define a su sabe muy bien cuándo esa inspiración ha soliviantado y turbado a sus comanditarios y tiempo. Vienen deshaciendo todo contenea sus críticos. Pero muchas veces, el riesgo dor técnico que no contenga nada de esense ha hecho forma y fórmula y ahí está esa cia humanista y de realidad histórica, de an contrariedad positiva para que la arquisiedad por concretar a la vez lo más mortal tectura española presuma de algo más que y lo más imperecedero de nosotros mismos. de unos cuantos rascacielos revenidos, es Su impacto, a la vez que puede parecer decir, pacatamente copiados. Dramaturgo brutal, también acusa detalles de mórbido de los volúmenes urbanos- eso que todos refinamiento. La idea de perfección o perlos grandes arquitectos han sido- Fernanfeccionamiento se queda un tanto desolada do Higueras propone en sus mejores porque, ante el fenómeno, no sabe muy proyectos un escenario de la vida contembien por dónde empezar a perfeccionar. Luego se encuentra por dónde- y a sea de poránea con esa serena audacia de los arquitectos- artistas, capaces de realizar una un modo racional o decorativo- -y es cuanconciliación insospechada entre la materia y do el concepto comienza a declinar. Sólo la imaginación, entre racionalidad y poesía. hay que volver al carácter arcaico y decidido Desde luego, quien ha tenido acceso a su del primer proyecto y reconocer sin discrimiintimidad no ha conocido a un funcionario nación al maestro. El perfil estilístico de Ferurbano de los volúmenes y los habitáculos, nando Higueras reclama ya este reconocimiento y en ello los diecisiete decanos de sino a un hombre alienado, tanto por todos los estímulos vitales, existenciales como los diecisiete soliviantados y guerrilleros Copor su impregnación en todas las artes y en legios de Arquitectura de este país se han todos los lenguajes que le son propios: la puesto de acuerdo. Me parece un fenómeno pintura, la música... Amigo de Andrés Segode sensatez y de progresismo estético. via, un día improvisa a la guitarra un tema La buena arquitectura es algo que ha sido que hizo suponer al maestro se trataba de primero imaginario y luego, de puro real, paalguna pieza ya existente y clásica de los sirece un magno y arcano fenómeno de la glos XII o XIII, algo típico y cerrado, totalizapropia Naturaleza, enraizada en el suelo dor de un tiempo y un espacio. Esa facilidad como si de veras hubiera nacido de él y no para la mimesis artística en otros lenguajes con materiales que, de una forma o de otra, nos justifica el atrevido mundo arquitectónise han mantenido antes eñ vilo. Puede tamco de Higueras como saturado de humanisbién aparecer como una contrariedad La mo. La tradición bien sentida incorpora la gran arquitectura conmociona la vida, la denovedad más audaz a la fundamental esfine, es decir, que el contenedor define el tructuración del alma humana en la historia contenido; también sorprende y capta como y permanece, aunque sea en vilo, asentánla propia Naturaleza y se impone como el dose en cimientos clásicos. propio destino. En ese radio de la gran arLa de Fernando Higueras se distingue quitectura ha operado siempre Fernando Hicomo gran arquitectura de su siglo, como gueras. una de las que mejor han empleado el móEl mismo sentimiento que experimentadulo de hormigón encofrado que, con un mos ante una villa de Palladio, ese sentialarde de imaginación y de cálculo, distinmiento de hallarnos dominados por un suegue a muchos de sus edificios de forma soño gratuito convertido en una realidad brutal íar o estelar, adoptando el aspecto de una y sin fisuras, pero a la vez serenamente esfantástica expansión modular con desflecatructurado, calculado con verdadera impudimientos caprichosos que, no obstante, son cia de artista y de técnico, con un exhibiciorigurosamente fieles al sobrio y emblemátinismo moral que se opone a todo lo convenco módulo central. El arterial entretejido es cional y pacato, eso mismo sentimos, más o manipulado después con intenciones expremenos, cuando contemplamos en el clima sivas, significativas, en donde se trasluce siempre un tanto perlado y fumoso de la toda la sensibilidad que para la historia de Ciudad Universitaria el cilindro impresionanlos lenguajes artísticos tiene el arquitecto y te del que fue destinado primitivamente sus facultades para sugestionar con ellos, mas empleando un lenguaje y sistemas propios. Condicionados o servidos por os más accesibles materiales de construcción en la actualidad, pero tan presentes que cualquiera de sus edificios arbora siempre un signo inconfundible, con una idea de movimiento, como edificios en constante expansión. X vX wX- Xí- X X- XwX- X Femando Higueras es ya un clásico, diríamos mejor un nuevo clásico. Espectacular, impactante, pero contenido a la vez. Es un clásico de lo moderno cuyo juego y experimentación con las formas y sus contenidos humanistas es en el fondo de una aleccionadora consecuencia arquitectónica que elimina todo decorativismo ¡legítimo, pero que, sin embargo, nos envuelve en un espacio saturado de imaginación y cultura. Francisco NIEVA FELIZVERANO MOSCATEL LAGRIMAS DEL JABALÓN