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52 A B C CIENCIA Y FUTURO MIÉRCOLES 22- 7- 87 tener Cuando faltan cuatro años para 1991 y, por lo tanto, para que finalicen los treinta años de moratoria fijados por los doce signatarios del Tratado Antartico (Washington, 1959) en lo que fue un acuerdo internacional para evitar las actitudes expansionistas y los intentos de anexión de tipo colonialista del continente antartico, considerado como un bien común de la Humanidad, los países que cumplieron la premisa del Tratado de hacer patente su interés mediante bases antarticas permanentes o expediciones Aunque en el Tratado están expresamente prohibidas las utilizaciones militares e industriales de la Antártida, por lo menos en lo que respecta a estas segundas, la situación no va a tardar en cambiar. Esto se puso en evidencia en la Conferencia de Washington de marzo de 1984, donde los dieciséis signatarios discutieron sobre la explotación de yacimientos minerales y petrolíferos, considerada poco factible para nuestra tecnología actual y que seguramente no será una realidad hasta la segunda mitad del siglo XXI. El año 1987 ha sido el más importante de España, desde el punto de vista científico, en la Antártida, y sus resultados se concretan en la mayor parte de las 37 comunicaciones presentadas en el recién finalizado II Simposio Español de Estudios Antarticos, celebrado en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid, que se llevarán en octubre a Brasilia, sede de la reunión del Comité Consultivo del Tratado Antartico y donde se pedirá la incorporación definitiva de nuestro país. Entre los programas españoles llevados a cabo este año en los mares australes se encuentra el Antártida- 8611, con un presupuesto del Ministerio de Agricultura y Pesca de 360 millones de pesetas y considerado el más importante de los presentados durante este año a la CCRVMA. Su objetivo era investigar y buscar nuevos caladeros y nuevas especies ictiológicas que permitan abrir rutas alternativas a la flota congeladora española. científicas a sus frías soledades, afilan sus cuchillos dispuestos a cortar el sustancioso pedazo de tarta helada que les va a tocar en suerte en el ya próximo reparto, y entre ellos quiere estar España. Nuestro país, que se adhirió al Tratado Antartico en 1984, aspira a ser ya en 1991 miembro consultivo de pleno derecho en este organismo que, con la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antarticos (CCRVMA) ordena las actividades internacionales en el sexto continente. Castelví y Juan Rovira- que fueron llevados por el buque polaco Profesor Siedlecki hasta la estación Arctowski, de la misma nacionalidad. Durante el itinerario de Vigo al Antartico se analizaron la temperatura, salinidad, sustratos, silicatos y clorofila de las aguas por medio de un flujo continuo de ésta, bombeado directamente al laboratorio de a bordo a través de un tubo por debajo de la línea de flotación. Las comunicaciones presentadas por este programa fueron: análisis de las mareas en la estación Arctowski (isla King George) lípidos en fase disuelta y particulada, hidrocarburos clorados e hicrocarburos alifáticos y aromáticos policlínicos (los tres en las aguas del estrecho de en vida de las aguas antarticas, basada en la gran proporción de silicio en éstas procedentes de los silicatos hidrosolubles que, al igual que el fósforo, son arrancados de las rocas volcánicas de la costa por los grandes bloques de hielo de los glaciares, que los transportan al océano. Allí propician la proliferación de foraminíferos, protozoos rizópodos que constituyen el alimento del krill minúsculo crustáceo que, a su vez, es el alimento básico de las ballenas y del inmenso ejército de comedores de plancton. Otras comunicaciones fueron: estudios de concentración de clorofila a (para comprobar los niveles de fertilidad de las aguas) el krill y sus especies acompañantes (es- pnm 150 30 Nuestra adhesión al ISLAS HESPERIDES HESPERIDES: ENCLAVE I I DE UNA BASE ESPAÑO eos de organismos, de desarrollo de instrumentación geofísica, actividad sísmica y voicánica, micropaleontología antartica, ornitología, botánica (liqúenes) así como la Antártida en el sistema internacional y el posible papei de España en la protección del sexto continente. La densidad y variación de las investigaciones resulta encomiable dada la carencia de medios y va a suponer un factor muy importante a tener en cuenta a la hora de sopesar los méritos de España en el futuro concierto antartico. Las increíbles condiciones climáticas, ambientales y geográficas de las islas Hespéridos las convierten en una inmejorable base pesquera Las 37 comunicaciones del II Simposio Español de Estudios Antarticos, balance importante para la plena integración de España en el Tratado Antartico tudio de la posible incidencia de las capturas masivas de este crustáceo en las larvas y alevines de otras especies) estimaciones de biomasas de peces; experiencias de selectividad de artes de pesca (para ver su forma de actuación sobre poblaciones en distintas fases de desarrollo, desde alevín a adulto) examen de invertebrados y algas bentónicos del Arco de Escocia y análisis geológico de esta última formación, compuesta de elevaciones y fosas asociadas. La otra gran expedición del año, Biomass III, entre el 23 de noviembre de 1986 y el 10 de enero de 1987, estuvo protagonizada por cuatro investigadores del CSIC- e l oceanógrafo Antonio Ballester (que también participó en la expedición hispano- argentina en 1983) el físico Agustín Julia y los biólogos Josefina Brandsfield) y distribución y trascendencia de los metales pesados en aguas antarticas y subahtárticas. También hubo dos comunicaciones sobre la campaña belgaholandesa Magga- Dan (1966- 67) en la que estuvo integrado durante seis meses el oceanógrafo español Antonio Ballester. Otras siete procedíanle la primera expedición científica española a la Antártida en la goleta Idus de Marzo en enero de 1983, entre ellas varias investigaciones realizadas sobre el enigmático agujero de ozono atmosférico, estudios de movimiento de la tierra de largo periodo, método de medición del drenaje subglaciar, geotermalismo y comprobaciones de medicina antartica. El resto de las comunicaciones del Simposio comprende más estudios de biomasa, quimiotaxonómi- Insólitas hespérides También se encontraban presentes en el II Symposium Español de Estudios Antarticos entidades privadas como la Asociación España en la Antártida la organizadora del viaje de la goleta Idus de marzo en 1983, y la más veterana y pionera en este campo, la Asociación pro- Antártida nacida en Barcelona en julio de 1955, tras una fase preparatoria de dos años. Esta segunda asociación estaba representada en la reunión científica por Manuel Puigcerver, director de la Sección de Meteorología del Departamento de Física de la Tierra y el Cosmos de la Universidad Politécnica de Barcelona (como meteorólogo permaneció trece meses en 1961- 62 en la base antartica chilena Presidente González Videla en la Tierra de Graham) que presidió una de las sesiones. Haciendo además acto de presencia en el Symposium el presidente de la asociación, Vicente Pérez Baeza, nieto y sucesor desde 1981 del coronel Antonio Baeza, que la presidía desde 1955 y José Fecundo Antartico Los barcos de Vigo Pescapuerta IV y Nuevo Alcocero que llevaban, respectivamente, 17 y 22 investigadores, dividieron sus áreas de trabajo en investigaciones biológico- pesqueras, con cálculo de biomasas de peces, cefalópodos y crustáceos; oceanografía, estudio de perfiles de temperatura en relación a las profundidades de cada zona; meteorología y geología. La primera comunicación de Antártida- 8611 fue sobre la distribución de micronutrientes (nitratos, nitritos, fosfatos y silicatos) con una teoría para explicar la gran riqueza