Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MIÉRCOLES 22- 7- 87 NACIONAL ABC 19 Vizcaíno: Nadie denuncia la tortura del secuestro El clima de violencia y tensión han creado una mentalidad de que todo está justificado Cuando la sociedad vasca miraba impasible cómo muchos empresarios, abandonados a su propia suerte, accedían al pago del chantaje exigido por la banda terrorista ETA, el presidente de la patronal vasca (CONFESBASK) José María Vizcaíno, mantenía ya la postura firme de que no se pagara. Desde su valiente actitud, ¿Comparte usted la preocupación de los empresarios vizcaínos por esas medidas de presión que vienen protagonizando los denominados Comités de Parados? -L a comparto plenamente por cuanto es un detalle más de un cierto deterioro que se ha ido produciendo en nuestra convivencia. Un deterioro importante que parece llegar a una mentalidad en la que todo está prácticamente justificado para conseguir determinados fines. A mí me parece que esto es consecuencia de todo el clima de violencia y tensión que se vive y que está generado alrededor del terrorismo. Hay grupos que están tratando de utilizar métodos y un lenguaje que no corresponde a la sociedad vasca de estos momentos. Aquí hay quien está empeñado en que este sea un país tercermundista, y utiliza un léxico de revolución y de confrontanción que no viene al caso. Hay un engaño evidente, pero lo malo es que ese léxico y esa forma de hacer los planteamientos se está extendiendo a. otros sectores que deberían ser más moderados en el respeto a las normas de convivencia, que han de aplicarse para todos. ¿Teme entonces que la retención de directivos de empresa por parte de los trabajadores sea una medida de presión con tendencia a generalizarse? -Es algo que parece estar poniéndose de moda porque se difunde rápidamente. Me parece algo inadmisible que no puede consentirse y, por tanto, que tiene que producir una reacción inmediata de la propia persona retenida y de las autoridades para que esa situación no se prolongue ni un minuto. Hay que exigir responsabilidades por la vía penal. En definitiva, es un procedimiento que no puede ser permitido en una sociedad como la nuestra, de derecho. ¿Y cuál cree que es el papel que en estas situaciones extremas desempeñan las centrales sindicales mayoritarias? -Creo que tienen las ideas claras y que en algunos casos se han enfrentado incluso violentamente con tos que patrocinaban medidas de este tipo. Pero en otras ocasiones se han visto desbordadas. Creo que es un problema que les debe preocupar tanto cómo a las autoridades. -En varías ocasiones usted ha advertido del peligro de caer en la semántica del terrorismo... -Respecto a la lucha contra el terrorismo, entre las muchas críticas que nos podemos hacer todos, hay una en el sentido de que han sido mucho más listos que nosotros en el manejo de los símbolos y de las palabras. Lo han hecho muy bien conscientemente y nos han impuesto una terminología que la hemos aceptado, quizá porque no hemos hecho un análisis serio y profundo. Y en ese sentido nos han ganado la batalla. Hace falta hacer La retención revolucionaria es inadmisible. Hay que exigir responsabilidades penales San Sebastián. Carlos Olave José María Vizcaíno considera ahora que los terroristas han ganado la batalla de la terminología, imponiendo su propia semántica e incluso algunas de sus actitudes. Hay un deterioro que parece llegar a una mentalidad en la que todo está prácticamente justificado, como consecuencia del clima de violencia y tensión. ¿Qué piensa entonces cuando alguien califica el secuestro de Andrés Gutiérrez como una retención revolucionaria -Es una tomadura de pelo, me parece que es entrar en ese léxico de la confusión, intentando justificar el hecho con una visión tercermundista. ¡Oiga usted! le diría, en el año 1987 en este país no hay que retener a alguien, ni matarle, ni secuestrarle para conseguir una reivindicación. Esto lo tendríamos que tener todos presente absolutamente. Seguridad ¿Sigue el empresario vasco acosado por esa sensación de soledad? -Creo que ha habido una reacción importante de la sociedad hacia la figura del empresario, no sólo en cuanto a la protección frente al terrorismo, sino también respecto a una valoración más positiva sobre su aportación. El núcleo del empresariado lo forman gente con imaginación, con ganas de aceptar riesgos, y que produce algo que es muy beneficioso para la sociedad: el progreso. Esto antes se daba por hecho, pero después, como consecuencia de la crisis, se ha valorado más. Pero todavía hay gesto y actitudes colectivas y de algunos órganos de la Administración que siguen siendo negativos. Por una parte dice que hay que apoyar a los empresarios, y por otra, las consignas que lanzan van hacia una consideración peyorativa de su función. ¿Qué medidas concretas reclamaría de los poderes públicos de cara a garantizar la seguridad de los empresarios vascos? -E l tema de la seguridad no la centraría en los empresarios, ya que éstos son unas de las víctimas del clima de violencia. El objetivo debe de ser la lucha por una sociedad más pacífica en la que se erradique el terrorismo y podamos convivir todos. El empresario no es la única víctima, aunque las acciones contra él pueden tener un efecto multiplicador al influir negativamente en la economía del país. Por eso suelo decir que cuando se secuestra a un empresario es un ciudadano el que está privado de libertad. Porque al final ocurre que uno casi justifica diciendo que si la víctima es empresario, militar o policía. Pero es que por encima de todo son ciudadanos los que están siendo atacados. En cuanto a medidas concretas, es erróneo pensar que el terrorismo de ETA es igual que el que padecen en Italia o Alemania. Aquí hay unas raíces distintas y si se quiere erradicarlo hay que saber contra quién se está luchando. No es simplemente un problema policial, aunque también lo es y cada vez más, es decir, va a requerir eficacia para que los terroristas vayan siendo detenidos. Pero también es un problema social, y por tanto hay que avanzar en el envío de mensajes claros, diciendo que una reflexión y reconsiderar el lenguaje que empleamos. No es lo mismo hablar de un comando que de una banda terrorista, del impuesto revolucionario que del chantaje. No es lo mismo hablar de la retención que del secuestro. Creo que incluso se llega más lejos. Es decir, no sólo hemos copiado la terminología, sino determinadas actitudes de protesta, de reinvindicación, como el recurso a las barricadas. INVERTIR EN UN CLIMA DE VIOLENCIA El mayor problema que plantea la situación de violencia en el País Vasco no es tanto el traslado de empresas a otras regiones, como el frenazo de nuevos proyectos industriales. Recientemente un grupo de empresarios visitaba el País Vasco ante la posibilidad de invertir. Cuando se les mostró un dossier con una fotografía en la que aparecían dos individuos quemando un autobús, uno de los empresarios preguntó qué había ocurrido con los autores de semejante hecho. Seguramente no se los ha detenido fue la respuesta de quien animaba al grupo de empresarios para que inviertiera en el País Vasco. Mientras en este país se puedan hacer cosas de estas, sin que haya detenciones y una sentencia que las condene, nosotros no estamos interesados. Es decir, para los posibles inversores lo más preocupante no era ya que ocurrieran estas acciones, sino sobre todo la inhibición o la impunidad y que la sociedad Negara a admitirlo como algo normal.