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MARTES 21- 7- 87 OPINIÓN ZIGZAG Cuaderno de notasprotege en forma dé ventajas económicas concretas; finalmente, ayudemos económicamente a estos misioneros. Oral Robert acaba de decir que Dios le mataría si sus fieles no le entregaban en pocos días ocho millones de dólares. Los recibió. En resumen, mezclan el temor de Dios y el amor a los Estados Unidos con la búsqueda de un negocio propio. Los mensajes que se reciben por los televisores son del tipo de éste del predicador Jim Bakker: Dios colma siempre los deseos: si le pedís un coche, precisarle la marca y el color. En forma de sectas, estos movimientos superan las fronteras norteamericanas y se extienden por Iberoamérica, e incluso, con timidez, comienzan a llegar a España. Cuando nuestra jerarquía católica ha puesto en guardia a los fieles frente a estas extravagancias escandalosas, tenía toda la razón. No por el escaso número de adeptos son menos peligrosas. ABC 1 3 Encerronas La diputada de Alianza Popular Isabel Tocino fue la víctima, el pasado domingo, de una nueva encerrona de Televisión Española. Su defensa de la familia y de los hijos contrastó con la de los otros invitados- entre ellos el presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Joaquín Leguina- al programa ¿Y usted qué opina? dedicado en esta ocasión al número ideal de hijos. Los responsables de Televisión consiguen así exponer las tesis que les interesan bajo la falsa apariencia de objetividad que da la presencia en minoría de una voz discordante. A esta voz discordante se le hace la encerrona, lo que está mal; pero está peor aún la función de coartada que esta encerrona desempeña para ios responsables del programa. Coartada que sirve para engañar a la mayoría de la a u d i e n c i a que queda en la creencia de que ha sido respetada la pluralidad de opiniones y de que, por ello mismo, el debate ha sido limpio y no trucado. Ni Isabel Tocino, ni otros representantes del centro derecha, deberían prestarse, por la vanidad de salir en televisión, a convertirse en coartada de estas maniobras. LOS PREDILECTOS EPENTINAMENTE, Felipe González se reúne con los periodistas de información económica y, dirigiéndose con toda claridad a sus interlocutores de la concertación social, viene a decir como los charlatanes de feria: Ni por tres ni por dos ni por uno... ¡por medio año acepto el pacto! O sea, que el señor González se resigna a no tener paz socjal garantizada durante los tres años que le quedan de mandato. Lo malo de su nueva propuesta es que inspira, como todas las demás, desconfianza. Y para confirmar ante Nicolás Redondo y Marcelino Camácho la fragilidad de süS ofertas declara que si tuviese que elegir entre diez nombres al ministro de Economía y Hacienda, siempre serían Miguel Boyer o Carlos Solchaga los preferidos. Naturalmente, la noticia fue inmediatamente difundida por televisión y reproducida por el periódico de cabecera del inquilino de la Moncloa. La predilección de Felipe González por los personajes que de manera más intensa provocan el rechazo de las centrales sindicales, representa alguna suerte de agravio para los restantes economistas del partido. Porque, en resumidas cuentas, los mejores economistas resultan ser dos antiguos burócratas de los números, el primero de los cuales prohibía a los españoles gastar en el extranjero más de cincuenta mil pesetas con tarjeta Visa y ahora ni se sabe lo que dilapida con doña Isabel Preysler. Y no sólo ataca el señor González, de alguna manera, a los catedráticos de Economía, sino también a los excelentes profesionales que puedan espigarse en el PSOE. Incluso puede haber molestado especialmente al catalán Narcis Serra, todavía ministro de Defensa, que se ofreció- n o hay que olvidarlo- para ministro del ramo que Solchaga no acaba de abandonar. Algún día, ante la paulatina caída del prestigio del presi- R Otraperlita Circuló por los pasillos de muchas delegaciones sindicales, de planta en planta, y merodeó por las mesas de los despachos de la Comunidad de Madrid. Pero no se ha traspapelado: se trata de la negociación colectiva número 13. Es una circular fotocopiada que informaba a los sindicatos sobre el plan de gobierno del señor Leguina en el caso de salir reelegido, presidente de la Comunidad de Madrid. Y en la que se comprometió- insistía en el caso de ser reelegido a que el acuerdo marco de 1987 quedase firmado antes deí 1 de agosto de 1987 Esto es: si no hay votos de los funcionarios de la Comunidad, no hay firma. Algún clásico diría que son modos caribeños de fabricar la democracia. OVIDIO Escándalo Desde las creencias religiosas tradicionales, que de un modo u otro impregnan nuestra sociedad, nos cuesta trabajo comprender un escándalo que ahora agita a Norteamérica. Una serie de predicadores, herederos de los que, biblia en mano, seguían a las caravanas de los que conquistaban el Far West han saltado a las antenas de televisión. Tres son sus mensajes habituales: Norteamérica por encima de todo, como una especie de preludio del paraíso; Dios SER MASÓN EN ESPAÑA. ETA EN LA COSTA DEL SOL. FRAGA BtCE NO RECHAZA LA PETICIÓN DE QUE REGRESE AL LIDERAZGO ALIANCISTA. ENTREVISTA A CAVACO SILVA, GANADOR DE LAS ELECCIONES PORTUGUESAS. YA A LA VENTA. dente y secretario del partido, nada de especial que surgiera un trust de cerebros dentro de aquél. Madrileños; catalanes y vascos, por ejemplo, empiezan a cansarse de felipismo. Otros de los economistas rozados por el desdén de Felipe González es el superdisciplinado Joaquín Almunia, el hombre q u e s i guiendo los pasos V de Javier Moscoso, acabó destrozando a la Función Pública. Él caso de Almunia es, desde luego, espe. cial. No se puede hacer, como él dice, una defensa de la profesionalización de la Función Pública y aumentar ai mismo tiempo el número de asesores de confianza. No parece sino que la famosa profesionalización consiste en incrementar los nombramientos digitales En realidad es tal el número de cesantes que, o aumentan los nombramientos a dedo o despiden a los burócratas ministeriales caracterizados en todo este tiempo por su nula actividad. De todos modos, (viva el gasto público! Pero volvamos a la realidad inicial, es decir, la preferencia del señor González por Solchaga y Boyer cuando más prudente parecía silenciar, aunque sólo fuese temporalmente, sus respectivos nombres. Ese encubrimiento confirmado supone también una bofetada a los líderes sindicales Redondo y Camachó, por muy curados de espanto que estén en su batalla dialéctica con la actual Administración. Hay quienes piensan que ya hay celos de Felipe González con Narcis Serra; que le ha lastimado la crítica emitida por el alcalde de Barcelona, señor Maragall, respecto a los Ministerios quemados; y que le preocupa el progresivo distanciamiento del responsable del PSC- PSOE, Raimon Obiols. Dentro del partido, en suma, una brecha crítica se abre, al menos desde el puntó de vista de los expectantes. Lorenzo CONTRERAS