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LUNES 20- 7- 87 LA FIESTA NACIONAL En la Monumental de las Ventas -ABC, pág. 71 I Y es que los tres saben torear... Bernardo, como siempre; Cortés, recuperable; Duran, valiente Fresquita se presentó la tarde veraniega. El mes de julio, para delicia de los que esperan sus vacaciones en agosto, y para desgracia de piscinas y terrazas, está resultando donostiarra, como en aquellos tiempos cuando a San Sebastián, además de la Bella Easo, se la llamaba sanse- está- bien Y conste que yo no pierdo la esperanza de volver a ver toros en tan maravillosa ciudad del Norte de España. El cartel se presentaba con atractivos. Volvía Joaquín Bernardo, que sabe torear; de nuevo Manolo Cortés, que también sabe torear, y Curro Duran, que lucha por recuperar un sitio que no sabemos cómo lo perdió en un suspiro después de haber sido triunfador de una feria ¡sidril pasada por agua. Y mira por donde les salió una bonita- muy bonita- corrida de Jiménez Pasquau. Toros cuajados, de excelentes hechuras, preciosa lámina, muy bien hechos no carentes de nobleza, pero sí de un pelín de casta, de medio metro de arrancada final, pues se quedaban cortos, cortísimos, por no recorrer el tramo final del muletazo, dejando más de una vez a los toreros desairados. Tal vez asistiera la razón a algún espectador que protestaba enfadado, porque lo atribuía a ciertas andaduras renqueantes, pero la solución de los cambios, de los sobreros, en mi opinión y en la de no pocos aficionados que saben algo de esto, más por experiencia que por otra cosa, es qué los sobreros rara vez mejoran nada. No gana el espectáculo, porque por regla general en casi ninguna plaza los toros de reserva pertenecen a ganaderías de lujo, sino que son ejemplares que suelen salir peor que el toro devuelto. Esta es una incontrovertible realidad, un axioma, que rara vez falla. Le hemos visto con las mismas virtudes y defectos. Se coloca bien, tiene un buen sentido de las distancias, concibe el toreo con gusto, pero ya se sabe: no se embragueta y, sobre todo, le cuesta un mundo rematar los pases. Le puntean los toros mucho los engaños. Bernadó es uno de los toreros que ha pasado por la Historia con una enorme profesionalidad, con un oficio muy bien aprendido. Pero sus limitaciones- ¿quién no las tiene en esta vida? -le han impedido llegar más lejos. Ahora mismo tiene su sitio, el dé antes, el del hombre que es capaz de matar las corridas duras con el mayor aseo, y las suaves, como la del domingo, con la misma facilidad. Actuación decorosa la suya, a ratos torera, a ratos no más que decorosilla. Y menos pesado con la espada que en otras ocasiones. De cualquier manera, bienvenido, noy Ficha de la corrida Plaza Monumental de las Ventas. Muy buena entrada. Seis toros de Jiménez Pasquau, bien presentados, nobles, pero con las fuerzas justas y el recorrido corto. Joaquín Bernadó, de negro y oro, fue recibido con una ovación. Silencio en el primero, silencio erv el cuarto, tras pinchazo y estocada. Manolo Cortés, de corinto y pro. Media estocada (petición y vuelta) En el quinto, pinchazo y estocaba baja (silencio) Curro Duran, pinchazo hondo y descabello (ovación) En el sexto, pinchazo, estocada y descabello (ovación) toro se estrellara en el trapo. Quedamos en que el toro no fue bueno, pero tampoco Cortés anduvo con la pretensión de tragarle demasiado. En conjunto su actuación gustó al público, que le despidió con una ovación cuando abandonaba la plaza, que le sirve de salvoconducto para volver de nuevo a Madrid. Animo, torero. Hay materia prima. Sólo le falta recuperar la moral. Muy puesto El lote de Curro Duran resultó soso y distraído, con el mismo defecto: la cortedad de las arrancadas. El de Utrera se empeñó en alargarlas con enorme tesón. Logró pases en una y otra faena de indudable mérito, aunque casi siempre con la mano alta, para aliviar al toro y ayudarle a que el recorrido fuera más largo. Se le ve decidido, muy puesto, muy seguro y con ganas de volver a meter la cabeza en las ferias. Es bueno que no eluda Madrid. Debe repetir pronto, porque a nada que le meta un toro la cara puede estar muy bien dentro de las virtudes y limitaciones de este torero, que fue muy ovacionado a la muerte de sus dos toros. La corrida no pesó en ningún momento. La tarde nos resultó plácida, tranquila, cordial. Una corrida de toros de las que no se hacen largas. No hubo apoteosis, pero tampoco fracasos. Destellos, pinceladas toreras, bastantes cosas interesantes para aficionados de paladar, menos apasionante para el espectador de bulla. Y tres toreros que pueden volver a torear en las Ventas cuando quieran o cuando el empresario lo decida. A los tres de les ve con agrado. Terminamos como empezamos. Los tres saben torear. Vicente ZABALA r Torero Manolo Cortés se preguntará muchas veces los motivos por los que no es figura del toreo. El domingo hubo momentos en que también se lo preguntaba la afición madrileña al verle torear con el capote al segundo, al contemplar como anda con tanta facilidad como torería a pesar de lo poco que actúa. El de Ginés arrancó los oles más fuertes, más sentidos de la tarde, porque el percal o la franela se movían con excelente ritmo. Es de los pocos que todavía saben torear con la cintura y la mano baja. Cuando Cortés quiere, cuando pone empeño en ello, no le puntean los toros los engaños y, entonces, llega a los graderíos con enorme facilidad. La faena al segundo le resultó muy bonita, muy garbosa, hasta anduvo al borde de la oreja si llega a enfadarse un pelín y si el toro llega a caer con prontitud de la media estocada, que había colocado muy bien. En mi opinión la vuelta al ruedo es de las más merecidas que se han dado últimamente en Madrid, porque rara vez se torea con tanto gusto, con la mano tan baja. En el quinto, muy protestado, que fue el toro de peores hechuras de la corrida, puso voluntad, pero ahí ya recurrió a su triquiñuela de presentar la punta de la muleta y de levantar la mano al final para aliviarse y que el Digno Joaquín Bernadó se fue de los toros cuando volvían los que ya se habían ido. Ahora retorna cuando se van los que volvieron. El diestro catalán es un excelente profesional, un hombre que conoce muy bien el oficio. No ha producido ninguna impresión penosa. Es el mismo que se cortó la coleta hace unos años. Su vida, siempre metódica. Aparece delgado y fuerte, muy bien preparado y sate excelentemente vestido de torero. ¿QUIERE PONER UN NEGOCIO? Busque local en la sección de Anuncios por palabras de V 1 yy I- r i! A! C! Un bonito derecha de Joaquín temado Preclosa media verónica de Manolo Coré