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36 ABC Nueva Bolsa- ABC LUNES 20- 7- 87 F. Sánchez Calero, catedrático de Derecho Mercantil: Tiempo y meditación para la reforma La reforma de la Bolsa, o mejor dicho, la reforma del mercado de valores, está anunciada como inminente, y pienso que no cabe dudar de lá necesidad y de la oportunidad de acometerla. Lo que resultan discutibles son tanto los fines concretos de la misma, como, en especial, los medios más oportunos para llegar a ellos. Cuando en marzo pasado se anunció la reforma de la Bolsa francesa, el síndico de la Bolsa de París dijo que ésta había entrado en un proceso de transformación radical en especial por el deseo de aprestarse a la creciente competencia entre las distintas Bolsas europeas. No sé si el anunciado proyecto de ley de Reforma del Mercado de Valores lo habrá tenido en cuenta. Por de pronto, en aquel informe se decía que se consideraba esencial la creación de una Comisión para el mercado de valores con amplios poderes tanto para llevar adelante muchas de las propuestas que se hacían, como sobre todo para ser el motor de la reforma, que había de partir de las organizaciones existentes, con el fin de llegar a determinados resultados. Ahora, según se ha dicho, en lugar de tal Comisión se quiere crear un Instituto Nacional de Valores con una denominación no excesivamente afortunada, ya que nos recuerda otros ensayos nacionalizadores y también parece mostrar la preocupación de la intervención del Estado no ya en la organización, sino en especial en la marcha diaria del mercado de valores. También, por lo que se ha publicado, parece haberse puesto especial énfasis no ya simplemente en la sustitución de los agentes de Cambio y Bolsa individuales por sociedades, sino en la alteración de las funciones de éstas, en el sentido de que operen en el mercado tanto por cuenta propia como ajena. Si la sustitución de las personas físicas por las jurídicas parece estar dentro de una evolución que podríamos denominar natural, no me parece lo mismo lo referente a la pérdida por parte de las sociedades de agentes de su independencia respecto a la negociación. Ciertamente cabe organizar la intermediación en Bolsa de varias formas; pero no debe olvidarse que entre nosotros no ha dado malos resultados esa independencia, que sería conveniente defender. En todo caso, conviene recordar que la Bolsa es, sobre todo, un mercado organizado y que la organización de nuestras Bolsas es el resultado de una maraña de disposiciones, algunas de las cuales con más de cien años de vigencia y otras de nuestros días. Si se quiere reformar a fondo esa organización y sustituirla por otra, es preciso hacer una labor cuidada y nada fácil, para lo que se necesita una amplia meditación y, por tanto, tiempo. De ahí que, a mi juicio, es de preocupar no ya que se haga público inmediatamente el anunciado proyecto de ley- l o que sin duda es positivo- sino que se diga que va a estar en vigor a primeros del año próximo, porque una reforma de este tipo requiere, además de claridad en los fines que se quieran alcanzar, tiempo para meditar si se escogen los caminos adecuados para llegar a ellos. Gaspar Armo, catedrático de Derecho Administrativo: Respeto a la autonomía de la Bolsa Es difícil dar, en pocas palabras, una opinión sobre este complejo tema. Piénsese que en el libro sobre La Bolsa española y su marco institucional que he escrito con el profesor Sala Arquer, dábamos treinta y tres recomendaciones finales al respecto. Me remito a lo que allí se dice; pero si hubiera que destacar algún aspecto en especial, me gustaría subrayar dos: la necesidad de que el futuro Instituto del Mercado de Valores sea auténticamente neutral e independiente (lo que se conoce hasta ahora del borrador de la ley apunta, a mi juicio, a una excesiva presencia de la Administración) y la necesidad, igualmente, de delimitar y respetar el ámbito de autonomía de la Bolsa y de sus propios órganos de gobierno. El sistema actual de referencias técnicas ha venido funcionando, con eficacia y agilidad, de forma plenamente satisfactoria; en él, y gracias a la función de fedatarios públicos que corresponde a los agentes de Bolsa, la seguridad jurídica está totalmente garantizada. El sistema de anotaciones en cuenta que ahora se propone, creo que difícilmente va a proporcionar los niveles de seguridad jurídica que en estos momentos disfrutamos. Por otra parte, es preocupante que en una cuestión que claramente corresponde al ámbito de autorregulación de las Bolsas, se dé entrada a la Administración, con un protagonismo tan grande del Banco de España. Bernardo M. Cremades, abogado: Fedatario público sólo para los pequeños accionistas Nuestros juristas han entendido durante muchos años que la seguridad jurídica en el tráfico mercantil descansaba sobre la presencia generalizada del fedatario público. En buena medida, se puede afirmar que en los ordenamientos jurídicos contemporáneos la importancia del fedatario público en el mundo de los negocios es inversamente proporcional a la agilidad en el funcionamiento de los Tribunales de Justicia. Es una indudable obligacrónípojítica en el modelo constitucional de nuestra democracia agilizar el funcionamiento de la Justicia con cierta disminución de la preceptiva intervención del fedatario público. La razón fundamental por la que los ciudadanos solicitan la fe pública mercantil en buena parte de los casos se debe a la conexión entre la intervención del fedatario y la ulterior posibilidad de acudir en vía procesal al juicio ejecutivo. Sin lugar a dudas, en la reforma de estructuras que pide nuestra economía actual habrá que diferenciar claramente el tratamiento legal del pequeño o mediano consumidor, protegido por la específica legislación tuitiva, respecto de los grandes operadores del tráfico mercantil. Mientras que el pequeño accionista o el pequeño prestatario debe ser tutelado, respectivamente, frente a los abusos del titular mayoritario de las acciones, de la gerencia o del gran Banco, no se entiende por qué haya de intervenir preceptivamente fedatario público alguno para la transmisión en masa de acciones- mucho menos en las tituladas al portador -o para la concesión de grandes préstamos entre prestamistas y prestatarias. Daniel García- Pita, abogado: Régimen transitorio adecuado para armonizar la reforma El proyecto de nueva ley de Mercado de Valores pretende eliminar el régimen de monopolio actualmente existente, permitiendo que la mediación bursátil se lleve a cabo por compañías especializadas, como sucede en la mayoría de las Bolsas del mundo. En esta situación es preciso recordar que nuestro sistema actual ofrece indudables ventajas: el carácter de fedatarios mercantiles dé los agentes de Cambio y Bolsa supone una garantía de certeza en cuanto a la legítima propiedad por parte del vendedor de los valores transmitidos, de la capacidad de las partes contratantes y de la realización de la operación; al mismo tiempo, la cuidadosa selección de los agentes de Cambio y Bolsa y su régimen de incompatibilidades aseguran una gran profesionalidad e independencia en la función. La cuestión radica, pues, en lograr que la nueva ley armonice, en un régimen transitorio adecuado, las ventajas de profesionaiidad e independencia de los actuales agentes con la mayor competividad y capacidad de liquidez que supondrán las nuevas compañías mediadoras; que regule adecuadamente el valor jurídico como entrega de las anotaciones en cuenta realizadas por procedimientos electrónicos y, por supuesto, la protección a) comprador de buena fe en caso de vicios en la capacidad o titularidad del transmitente. CNDESA PAGO DE INTERESES DE OBLIGACIONES ¡HUPO INI j EMPRESA NACIONAL DE ELECTRICIDAD SA. A partir del día I de septiembre de 1987 se hará efectivo el cupón número 14 de las obligaciones simples emitidas por esta Sociedad el día 1- 9- 80. El pago se efectuará en el domicilio social de la Empresa, sita en la calle de Príncipe de Vergara. 187. Madrid. Madrid. 2 de julio de 1987. -El Consejo de Administración. -R