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U 2, Pretendere, Ub 40, más vale prevenir... que sufrir A a ser muy bonito. Y también muy p e s a d o Una cosa no quita la otra y es bueno que el parroquiano sea bien consciente de lo que le espera. Al menos acudirá preparado. Por supuesto, se habla del concierto de U 2, Pretenders y UB 40, el cartel del año, una de las joyas del verano europeo patrocinado por la ubicua Comunidad de Madrid, esta vez en la personificación de su Consejería de Agricultura. ¿De Agricultura? En efecto, resulta que ha de celebrarse el año del Medio Ambiente y debe ocurrir que a la tal Consejería le han parecido estos grupos muy ecológicos, lo cual es cierto, pero no por ello menos traído por los pelos. Bueno, eso permite precios decentes. Lo primero que debe saber el asistente potencial es que necesitará de arrojo y sentido común. Y de mucha paciencia. El concierto no es previsible que baje de las cinco horas. El campo Santiago Bernabéu estará abarrotado y a las nueve de ia noche del mes de julio V hace todavía mucho calor. Máxime cuando habrá que acudir antes de esa hora si se pretende ver algo. Esas son las condiciones. Parece mentira, pero una vez dentro se repiten parecidas pautas. Lo primero que ha de hacerse es llevar ropa cómoda. Estos no son conciertos de aparentar, y las botas, por ejemplo, son suicidas. Es bueno comer algo antes de salir de casa y, a ser posible, llevar provisiones, entre ellas fruta resistente, tipo naranja. Quienes están decididos a pasarse mucho harán doblemente mal si empiezan demasiado pronto. Un concierto de éstos es muy largo, hace calor, se está agobiado y puede suceder con facilidad que uno colapse antes incluso de que haya empezado U 2. Además, puede ser peligroso, aquí tas gentes de Auxilio Social todavía no son suficientes ni están muy puestas. Lo de la bebida suele constituir un problema mayor, porque los estadios no están adaptados para espectáculos tan largos, que hacen crecer geométricamente el consumo de líquido. Es probable no obtener más que alguna cola y algún refresco en regular estado de enfriamiento. Ingerirlos puede ser asqueroso. Según la organización, no pueden introducirse objetos peligrosos, pero tal vez una cantimplora de plástico con té no lo sea... ¿un termo sí? ¡Ah! ¡Las indefiniciones jurídicas! Otra cuestión es lo rápidamente que desaparece el tabaco en estas situaciones. Es conveniente ir bien provisto si no se aprovecha para dejarlo justo en el momento de penetrar en el estadio. Una vez dentro no habrá de esto ni de ninguna otra cosa. Ni siquiera teléfono, y resulta imposible salir. (Por cierto, en el concierto de David Bowie apenas quedaron abiertas cuatro puertas. El resto se cerró con candado y la mitad de ellas sin nadie a su cargo. Si en ese momento sucede algo alarmante, podría haber sido una catástrofe. Las instalaciones sanitarias para hombres son suficientes y acostumbran a funcio- nar a tope durante los descansos de los partidos, pero no así las dedicadas a mujeres, castigadas a colas inmisericordes y que es conveniente conozcan el fenómeno. Llegar al estadio con coche puede ser una locura, pero las experiencias dominicales nos dicen que, a pesar de su falta de aparcamientos, éste no es el peor de los lugares posibles. Salir puede resultar más exasperante, aunque la Castellana es un buen difusor. f Pocas cosas más se pueden recordar que no pertenezcan a intimidades más inviolables. En su conjunto el acto habrá resultado incómodo, pero también gratificante. Nos habremos retrotraído a los megafestivales de los setenta, aquellos que duraban trece y catorce horas y donde las gentes comenzaron a ir para hermanarse y acabaron emborrachándose de cerveza. Ahora estamos en los ochenta, ahora se puede bailar. J. M. COSTA ABC 105 MIÉRCOLES 15- 7- 87