Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
74 A B C LA FIESTA NACIONAL -Séptima de los sanfermines- LUNES 13- 7- 87 La corrida del trabajo resultó un éxito En la plaza se hablaba de lo de las Ventas... Pamplona. Vicente Zabala, enviado especial Mientras en Madrid se celebraba la corrida del arte, el salario del miedo los tres fugitivos y todos los remoquetes que a ustedes se les ocurran, en Pamplona estábamos en plena corrida del trabajo Mas como esto de los toros cada vez resulta más imprevisible, como no sabe nadie lo que puede ocurrir, los pronósticos, una vez más, fallaron a tope. Para empezar la muy seria corrida de Murteira Grave embistió. Hubo toros con clase, con buen estilo que, pese a su volumen, se emplearon con nobleza y excelente estilo en. la muleta. El segundo y el cuarto seguían el engaño con esa rectitud que sueñan todos los toreros para sus tardes triunfales. Al otro lado del transitar los aficionados estaban al tanto de los acontecimientos de las V e n t a s De pronto alguien grita: Curro se ha dejado un toro vivo. Y la voz corre por el tendido: Curro se ha dejado un T o m á s campuzano toro vivo, Curro se ha dejado un toro vivo, Curro se ha dejado un toro vivo en Madrid... Entretanto Tomás Campuzano toreaba con gallardía a su primer antagonista. El animal embestía con largura, con amplio recorrido. Ficha de la corrida Pamplona. Séptima corrida de los sanfermines. Lleno hasta la bandera. Seis toros de Murteira Grave, grandes, cornalones (segundo y cuarto muy nobles, con mucha clase) Colaboraron en el éxito de sus matadores. Ruiz Miguel, de azul y oro, cuatro pinchazos y media tendida (silencio) En el cuarto, cinco pinchazos, estocada y dos descabellos (vuelta al ruedo) Tomás Campuzano, de burdeos y oro, estocada (ovación, dos orejas y vuelta ai ruedo) En el quinto, pichazo y estocada (palmas) El Soro de gris plomo y oro, estocada (ovación, oreja y vuelta al ruedo) En el sexto, pinchazo y estocada (aplausos) También Ruiz Miguel... El de la Isla de San Fernando, muy mal matador en esta ocasión, toreó al cuarto (ya lo verán ustedes en los reportajes filmados por televisión) de la misma manera que al miura de la feria de San Isidro. Le bajó la Los toros deslucieron la corrida de Málaga Málaga. Francisco Acedo. El ganado de Jandilla convirtió a la corrida de Málaga, que había despertado enorme expectación y un lleno total en La Malagyeta, en uno de los festejos más accidentados de los últimos tiempos en esta provincia. Los toros, de presentación irregular y de apariencia justa, bastante cómodos de cornamenta, tuvieron las fuerzas mínimas y en absoluto brillaron para los toreros. El tercero correspondiente en la tarde a Espartaco fue devuelto a los corrales por cojo y su sustituto, un sobrero de Carlos Núñez, sufrió la misma suerte, organizándose un escándalo mayúsculo en la plaza que culminó con lanzamiento masivo de objetos al ruedo. Ese toro, al final, fue lidiado por el sevillano con otro sobrero más de Jandilla. Niño de la Capea en su primero pasó inédito, ya que el animal era auténticamente ilidiable. A pesar de todo, por su voluntad, fue ovacionado y saludó desde el tercio. Gran faena con las dos manos, plena de arte y de valentía, dominando con naturales y adornos bien ejecutados que le subió a gran altura. Mató de entera fulminante y consiguió una oreja. Paco Ojeda pasó también inadvertido en su primero, ya que cuando se las prometía el público feliz por el inicio de la labor de muleta, el toro se inutilizó la pata delantera izquierda. El sanluqueño entró a matar, tres pinchazos y una entera, siendo silenciado. En el quinto de la tarde volvió a triunfar a base de introducir su faena encimista y valiente en los mismos terrenos del toro, mejor por el pitón. izquierdo. El público vibró y lo mató de un pinchazo y una entera. Cortó una oreja con fuerte petición de otra y bronca al presidente. Ojeda se negó a recoger el trofeo y dio tres vueltas clamorosas al ruedo. Espartaco salió sin triunfar de Málaga. En su primero con toda la polémica por los cambios de ganado, no pudo hacer nada anie un toro que no tenía recorrido. Mató de estocada fulminante. Ovación y saludos desde el tercio. En el último cuajó buenos pases e incluso faena de carácter efectista arrimándose lo suyo pero el toro perdió el gas nada más llegar a la muleta y al matar de un pinchazo y una entera sólo oyó aplausos. mano, se atornilló en la arena, no dudó en ningún momento y llevó con muy buen temple al torazo de Murteira Grave. Si muchas veces le hemos censurado a lo largo de su carrera el manifestarse como un torero destemplado, hoy le ensalzamos como merece el soberbio ritmo que tuvo su estupenda faena. El afán de superación es algo digno de elogio, del mayor de los elogios. Si esta tarde dos toreros de los llamados trabajadores como Tomás Campuzano y Ruiz Miguel, han tenido el acierto de acomodarse al temple, al superior estilo de los toros portugueses (que se han empeñado en dejar en ridículo a quienes pretendían crucificar a los de la Santa Casa de Misericordia por traer estos toros a los sanfermines) creo que les debemos resaltar en esta ocasión con el calor, con ei mismo calor que se emplea con los llamados toreros artistas en las tardes de inspiración. Bien, muy bien Ruiz Miguel con este cuarto toro, y mal, terriblemente mal con la espada, perdiendo los máximos trofeos por no haber entrado a matar con fe. También mató muy mal al primero. De todas formas, en el cuarto dio la vuelta al ruedo. Brindis Tomás Campuzano había brindado a las peñas, a la solanera, suerte olvidada por. aquello de que no salga el grito de turno de pelota Creo que Campuzano acertó en el brindis y acertó también en la faena. Tomás se pasó por la barriga al toraco de Murteira Grave con las zapatillas muy asentadas en la arena, corriendo la mano con temple. El diestro de Gerena se acopló al buen son del toro lusitano. Especialmente con la mano zurda hubo dos series de muleta arrastras, muy mandonas, más exquisitas que de costumbre. Labor toda ella de torero poderoso, estilizado esta vez en una plaza que no es muy dada a los estilismos. Pero la verdad es que el pequeño de los Campuzano estuvo francamente bien con este enemigo. Sería injusto tratarle hoy con el mismo patrón que otras veces, porque cuando los toreros se superan, los críticos honestos no deben ir con la faena hecha por poco que nos gusten determinados profesionales, pero cuando se está bien, quiere decir bien de verdad, no se le puede negar a un diestro el mérito de su esfuerzo, sobre todo en la primera parte de su labor, porque el final se lo dedicó a la bulla con unas manoletinas mirando al tendido. Sin embargo, la faena de Tomás Campuzano me pareció importante, y como tal la reseño. Meritorio también el soberbio volapié que la refrendó. Justísimas las dos orejas, ganadas, en mi opinión, a ley. En el quinto no pudo hacer otra cosa que matarlo con prontitud, porque el toro no colaboraba lo más mínimo. A lo suyo El Soro dio cinco largas cambiadas de rodillas a lo largo de la tarde. Intervino en todos los quites que pudo. No se afligió en ningún momento. Banderilleó con sus espectaculares vueltas y revueltas, saltos y todo ese espectáculo, a veces circense que forma parte de su personalidad. Le cortó una oreja al tercero por lo vibrante del tercio de banderillas y oír lo certero del manejo del estoque, que tiró sin puntilla al animal a la primera. Esto aquí se premia con generosidad. Con el sexto, un cornalón de corta arrancada, nada pudo hacer. Anduvo alrededor de él, haciendo que quería, pero la verdad es que el toro era impresionante. También lo mató con brevedad. De Madrid nos llegaban las noticias de la broncas que se sucedían en los primeros toros. Cuando abandonamos el coso, no sabíamos el resultado final del festejo. No cabe duda que ese cartel del salario del miedo ha interesado a muchos kilómetros de la capital de España, hasta en Pamplona, donde estábamos en la corrida del trabajo Pero por ironías del destino los trabajadores del toro en esta ocasión se superaron y anduvieron, como hemos reseñado más arriba, con pulcritud de toreros templados y sabedores de su oficio.