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LUNES 13- 7- 87- SOCIEDAD ABC, pág. 6 V Riaño calló su protesta y las máquinas sus motores para enterrar a un vecino Pasado el fin de semana, los grupos ecologistas abandonan el pueblo Riaño (León) J. J. Nieves Alrededor de quinientas personas, entre las que se encontraban el alcalde de Riaño, Huberto Alonso, y familiares del fallecido asistieron a la una de la tarde de ayer al funeral de Simón Pardo del Molino, de cincuenta y cuatro años, que se suicidó en la madrugada del sábado al dispararse un tiro de su escopeta de caza en el vientre. Este hombre es la primera víctima mortal que se cobra la ya muy larga historia del futuro pantano leonés. La misa por el alma del fallecido fue oficiada, con ia iglesia abarrotada, por el párroco de la localidad de La Puerta, encargado de la parroquia de Riaño, Antonio González. Tras la celebración de la ceremonia, el féretro que contenía los restos mortales de Simón Pardo del Molino fue trasladado al pueblo de Lario, distante en unos quince kilómetros. Simón no pudo ser enterrado en el cementerio riañés porque hace ahora dos años que fue precintado. Momentos antes de comenzar el funeral, en las inmediaciones de la iglesia, un grupo de personas, mayoritariamente ecologistas, trataron de volcar un camión propiedad de la Confederación Hidrográfica del Duero, acción que evitó el conductor, haciendo saltar el vehículo por encima de una barricada que cruzaba la principal calle de Riaño. Igualmente, y durante el oficio, el alcalde y el delegado gubernativo, Francisco Prieto, llegaron a un acuerdo para que se paralizasen los trabajos de demolición. Las máquinas y la Guardia Civil, que acordonaban el lugar en donde se realizaba las operaciones de derribo, se retiraron por espacio de dos horas, reiniciándose las tareas alrededor de las tres de la tarde. Grupos de ecologistas procedentes de varios puntos del país decidieron en el transcurso del funeral abandonar las posturas de fuerza, que volvieron a adoptar tras el mismo subiéndose algunos a los tejados y burlando se otros de una sección de la Benemérita que no llegó a intervenir. ta, tras tiaber sido construido el muro de contención. La mecánica del pantano se paró en seco, pensando tos riañeses que jamás embalsarían el valle. Este ha sido el motivo por el que no se abandonó el pueblo y una nueva generación, la que más lucha ahora, creció en la localidad. Siguiendo con la historia, en 1983 la recién constituida Junta de Castilla y León decidió dar un nuevo empuje al proyecto. En 1986, por fin, y tras veintitrés años de interrogantes, el Consejo de Ministros decidió continuar las obras. El 10 de diciembre pasado comenzó una primera fase de desalojos y derribos que tuvo que ser interrumpida a causa de varios interdictos, presentados por el abogado de los vecinos, Mario Sáenz de Buruaga. Este pasado martes, día 7 de julio, comenzó la que parece ser fase definitiva de las Algunos desaprensivos saquean los lugares en que han sido depositadas las pertenencias de los afectados enseres, se ha tenido que montar un dispositivo de vigilancia de las pertenencias, ya que se han producido saqueos a cargo de desaprensivos; incluso hay personas que, dedicadas al negocio de las antigüedades, se llevan el mobiliario con el fin de revenderlo en León o en provincias limítrofes. El secretario general del Partido Comunista de España y presidente de Izquierda Unida, Gerardo Iglesias, era esperado por la tarde en Riaño, que había anunciado su visita horas antes para apoyar al vecindario y a la Corporación municipal. Asimismo, a las tres, llegó al pueblo Manuel García Fonseca, diputado nacional por la coalición IU. También se encuentra en el pueblo el alcalde comunista de la localidad berciana de Igueña, que tuvo no pocos problemas para llegar, ya que uno de los controles policiales, situado en los accesos, no le permitió el paso. Tuvo- entonces que dirigirse al lugar donde fue retenido este munícipe el propio alcalde de Riaño, para facilitarle la llegada a la localidad. Según manifestó Huberto Alonso, no le permitieron pasar porque no era de Riaño En cuanto a los tres detenidos del pasado sábado, éstos han sido puestos en libertad y van a querellarse contra los guardias civiles que les detuvieron porque se portaron como los salvajes según palabras del abogado Sáenz de Buruaga. El propio letrado declaró a ABG el sábado que en plena carga de los agentes del Orden, un guardia civil apuntó contra mí y me disparó una pelota de goma. La pelota venía dirigida hacia mi estómago, pero pude esquivarla y refugiarme bajo un camión, en donde me encontré con tres niñas entre cinco y siete años, llorando por lo que allí estaba ocurriendo La iglesia, último edificio en derribar, acogerá a los más necesitados Gerardo Iglesias se desplazó a la localidad para apoyar al vecindario obras. En toda la semana se han derribado ciento cincuenta viviendas y la Administración está ya decidida a demoler no sólo Riaño, sino el resto de los nueve pueblos afectados, que podrían ser desalojados a finales de la semana próxima. En el día de ayer no hubo apenas incidentes. Los ánimos decaen por momentos y el pueblo está consternado por la muerte de uno de sus vecinos, Simón Pardo del Molino, que ya había premeditado su destino, ya que días atrás había retirado del Banco sus ahorros para pagar las pequeñas deudas que tenía. El ambiente que se respira no puede ser más pesimista, pasear por Riaño no puede ser más deprimente. Hasta la noche de ayer, en la plaza del Ayuntamiento durmió Marta Atler Andrés, de veinte años. Junto a ella, dos de sus hijos: una criatura de veinte días y un niño de dos años. Los tres fueron trasladados por la mañana a un hotel de León. Esta familia se había quedado sin hogar y las autoridades socialistas se habían despreocupado, tal y como lo han hecho, durante la última semana, al no disponer de casas prefabricadas o tiendas de campaña para albergar a todos los que se han quedado sin techo En las últimas horas, y debido a que muchos vecinos no tienen donde trasladar sus Encima de los tejados La situación que se vivía en Riaño después de haber enterrado a Simón era tranquila. Los grupos ecologistas abandonaban el pueblo paulatinamente, volviendo a sus lugares de origen. En contra de lo que se podía pensar, pese a esta muerte, los ánimos no se encresparon demasiado. No se registraron apenas incidentes, tan sólo encima de los tejados se situaron varias personas, que los abandonaban en el momento en que llegaban las máquinas. El sentimiento general era que habían sido todos abandonados a su suerte. Los bares, restaurantes y hostales se encuentran cerrados. Las tiendas de alimentación no disponen ya de provisiones, ya que el abastecimiento es nulo. Riaño es lo más parecido a cualquier lugar tercermundista. Las autoridades municipales intentan por todos los medios poner freno a esta situación. Solicitan constantemente ayuda para que las gentes desalojadas puedan ser trasladadas a otros lugares, incluso han elaborado listas con los nombres de los vecinos más necesitados. Se piensa también en habilitar la iglesia para que sirva de refugio a los más desamparados. Esta posibilidad se está estudiando, ya que se espera que la parroquia sea uno de los últimos edificios que se derriben. Aspecto desolador El aspecto que presenta Riaño es desolador. Las casas están derribadas. Junto a ellas, enseres que aún no han podido ser trasladados a otro lugar y ganado que nadie sabe dónde instalarlo: una imagen más propia de un lugar que acaba de ser bombardeado o sitiado por un ejército en una guerra cualquiera que la de un pueblo que pretende ser desalojado para la construcción de un embalse con capacidad de regadío para más de ochenta mil hectáreas. Los agentes del Orden, con sus continuos paseos hasta la zona de derribos, ofrecen otra imagen aún más desoladora. Ante ellos, los vecinos de Riaño se muestran impotentes, con la mirada perdida en espera de un auténtico milagro que permita no anegar el valle. Pero de sobra saben que no sería más que eso: un milagro. Riaño se está convirtiendo en tumba de las ilusiones de unas gentes que creían que el pantano no se iba a construir. La obra fue aprobada en 1963. En posteriores fechas se llevaron a cabo las expropiaciones. Las indemnizaciones se pagaron en los años setenta y al comienzo de la década de los ochen-