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LUNES 13- 7- 87 PROYECTO PARA EL PALACIO REAL A B C 59 VISTA DESDE LOS JARDINES DEL MORO. 1. Plaza frente a la iglesia de la Almudena sobre el nuevo museo subterráneo de tapices, relojes y abanicos. 2. Gran vista panorámica- histórica que por su singularidad podría conocerse como el balcón de Madrid con acceso al nuevo museo y rampas de bajada a los jardines del Moro. 3. Museo de la Armería de Palacio. 4. Paseo de conexión con la Casa de Campo a través de los Jardines del Moro. 5. Rampa que permite el acceso directo a la cuesta de la Vega desde la plaza- mirador. 6. Plaza con tos restos de la muralla de Madrid de reciente construcción Una iniciativa para embellecer la zona En varias ocasiones el arquitecto Miguel de Oriol e Ybarra ha expuesto sus iniciativas urbanísticas referidas a diversos lugares de Madrid, las cuales han sido difundidas en diarios y revistas. La última de éstas iniciativas se publicó en A B C dominical del 14 del mes pasado y constituye- a nuestro entender- la sugerencia más interesante y realizable de todas cuantas Oriol ha imaginado. Madrid no está sobrado de grandes plazas espectaculares del porte de las de París, Roma o Washington, pues las más famosas entre las madrileñas- Cibeles, Neptuno, Atocha- son en realidad cruce de calles más o menos anchurosas. Sólo las plazas Mayor y la de Oriente pueden ser consideradas como auténticas plazas, con ventaja para la Mayor por estar más cerrada y regular en su trazado Otra plaza que tal vez pudo serlo, la de España, constituye uno de los desastres arquitectónicos más considerables de Madrid. Anarquía pura, cual corresponde a su nombre. La plaza de Oriente tiene empaque y puede convertirse en el espacio monumental- jardinero- -peatonal del que hasta ahora carece Madrid. En los últimos años, muchas, plazas han sido reformadas, adornadas y transformadas, unas con mejor fortuna que otras, como en estas páginas se ha ido relatando. Pero la oportunidad que se brinda con la reforma- ensanche sugerida por Oriol podría convertir la explanada con jardines entre el Palacio y el Teatro Real en un ámbito sorprendentemente bello, a la altura de los mejores espacios libres del mundo. Todo un reto para el Ayuntamiento y la Comunidad que de nuevo se constituyan, proyecto que debe ser considerado y estudiado con toda objetividad, sin ninguna clase de prejuicios, y sólo teniendo en cuenta el futuro de la Villa y Corte con vistas a su petición de capitalidad de la cultura. En la actualidad, la plaza de Oriente se encuentra convertida en un garaje al aire libre de enormes autobuses turísticos que allí quedan aparcados más o menos horas, sobre todo las nocturnas. El tráfico intenso y ruidoso que circula en ambas direcciones de la calle Bailen secciona la continuidad estancial de la plaza, justo en su fachada más importante: la del Palacio Real. Con la propuesta del paso a desnivel, este grave inconveniente quedaría solucionado y permitiría circulación peatonal ininterrumpida y sin sobresaltos en extensión considerable: jardines de Oriente, plaza de la Armería, explanada de la Almudena y jardines de Caballerizas en comunicación con la plaza de España. Todo ello sin las molestas interferencias automovilísticas. Pero Miguel de Oriol va aún más lejos en su propuesta. Recuerda que bajo el lugar en donde se encuentra la estatua de Felipe II se podría excavar escalera doble- e n los dos sentidos- que comunicase con el Parque del Moro y la posibilidad de poder llegar caminando hasta la Casa de Campo, atravesando el Manzanares por pasarela peatonal de nueva construcción. Bien también la posibilidad de construirse en el subsuelo de la plaza, de la Almudena- Armería el Museo de los Tapices, Relojes, Abanicos, riqgeza no expuesta en la actualidad de forma sistemática y atractiva. Se dice que la cantidad de tapices del Patrimonio nacional es tal, que uniendo uno con otro se podría llegar por una calle de tapices desde Madrid hasta el monasterio de El Escorial, cincuenta kilómetros. El enorme desnivel existente entre el Palacio de Oriente y el lecho del río, defensa natural que posibilitó la construcción del castilloalcázar, origen del actual Madrid, está completamente desaprovechado. Caben allí escaleras, rampas, museos, aparcamientos subterráneos de gran cabida, todo ello sin tener que realizar derribos en superficie y sin interferir en el trazado actual de la urbe. Sería la forma de sacar partido a la muralla de gran altura que puede, apreciarse desde el otro lado del río. Un mgndo subterráneo de arte y cultura que enriquecería la significación museística del Palacio Real, que desembarazaría de angustioso tráfico rodado gran extensión del centro y que permitiría que el viandante pudiera gozar de perspectivas insospechadas y amplísimas partiendo del centro mismo de la ciudad. Todo esto hay que tenerlo en cuenta. Juan RAMÍREZ DE LUCAS