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Marta Sánchez es una fierecilla domada de palmito bien torneado, que demuestra su poderío cantando. Nació en Madrid y, hace poco más de veintiún años, el tenor Alfredo Kraus interpretó el papel de padrino en su bautizo, día dice que cuando entró en el ya famoso Ole Ole no necesitó de ninguno. Es más, a su padre- Antonio Campoo, un brillante bajo de ópera- no le hacía mu- Por Pedro cha gracia que la criatura le diera con tanto ahínco a las cuerdas vocales. Pero Marta tenía muy claro su rumbo: Desde pequeña sabía que me iba a dedicar a esto y no dejé de luchar para poder hacer lo que más me gustaba. Sin embargo, ahora me asusta la facilidad con que he conseguido el éxito. Por eso, de vez en cuando le pido a Dios que me ponga alguna trampa en el camino: prefiero correr los tres mil obstáculos antes que los ochocientos lisos. De un tiempo a esta parte luce el platino de los discos en sus cabellos, aunque esto no significa que haya vendido cien TOUCEDA mil pelucas. El tinte atiende a un cambio de imagen, y el cambio de imagen, a un reto: Marta se considera la chica más sexy del pop español, y este título por nada quiere perderlo. mente; es una canción de una chica de catorce años. -Ahora tienes veintiuno y en Ole Ole no compones nada, ¿por qué? -Porque en Ole Ole hay muy buenos compositores. De todas formas, en el último disco ya me he lanzado un poquito y he ayudado a Marcelo, el teclados, en la letra del tema Secretos Ahora también estoy sacando algunas cosillas con Juan, pero no sé si acabarán siendo canciones serias. -Si mis cálculos son exactos, en agosto se cumplen dos años de tu llegada a Ole Ole. Haz un balance de tu experiencia con el grupo. -Pues mira, cuando yo llegué, tenía muy pocas tablas. Había estado en dos conjuntos antes, pero en uno duré una semana y en el otro (Cristal Oscuro) llevaba siete meses cuando me ofrecieron la posibilidad de entrar en Ole Ole. Así es que no te digo nada: mi vida cambió completamente de la noche a la mañana. Los dos primeros meses no podía dormir de lo nerviosa que estaba; los cinco siguientes no paré de trabajar y luego comenzamos con las galas. Entonces se me cayó el mundo encima y tuve que ir ai psicólogo. ¿Qué te ocurría? -Pues que estaba hecha polvo; no tenía fuerzas ni para mover un dedo. Y lo malo es que todo este cansancio físico me producía depresiones. Estuve a punto de abandonar, pero al final me rehíce y ahora, sin embargo, esta vida me resulta normalísima. Todo es cuestión de acostumbrarse. H OY la muñequita no está muy torera que digamos. Hace varias semanas, durante un concierto en Tenerife, por discutir con la hebilla del cinturón sus ojos no vieron un agujero y al final el que salió perdiendo fue el tobillo derecho. Todavía rema con los brazos al cojear. -L e echo bastante cuento al asunto- -reconoce- pero la verdad es que prefiero no apoyar el pie del todo porque me han dicho que los esguinces mal curados son una pesadez. Además, fíjate qué suerte tengo: ahora que estamos metidos de lleno en la gira, voy por ahí con la pata chula. Menos mal que estoy casi curada; pero, no te creas, ríe tenido que cantar desde una silla en más de un concierto. Bordeando carasoles. Marta me lleva a una terraza vecina del Manzanares. Escoge el velador más esquinado y allí se arrodaja antes de encontrar una postura más suelta. Sus ojos patrullan los alrededores hasta que la primera pregunta los deja clavados y pensativos. -Y o actué por primera vez cuando tenía catorce años. Fue en Sabadabadá un programa infantil de Televisión que estaba dividido en varías partes. En una de ellas, me parece que se llamaba Mi primera oportunidad actuaban niños desconocidos que querían demostrar sus dotes artísticas. Recuerdo que fui allí gracias a Pedro, un hermano de Guillermo y Manolo Summers que era amigo de mis padres. Lo cierto es que no pasó nada del otro jueves, pero como experiencia estuvo bien. -N o por muy raro que parezca. Una vez di clases de canto con una profesora, pero lo dejé en seguida porque presentía que iba a perder el tiempo. -Me imagino que tu padre sí te habría dado algunos consejos... -Los esenciales, no te creas que demasiados; a él y a mi madre no les entusiasmaba la idea de que me dedicase a cantar, preferían que estudiase. Pero en tercero de BUP dejé el colegio (las Teresianas de Somosaguas, por donde también pasó Ana Torroja, la voz de Mecano) y me metí en un grupo. La verdad es que yo sabía desde niña que me iba a dedicar a esto. ¿Te lo había dicho Rappel después de echarte las cartas? -No. qué va. me lo dijo la vocecita que vive aquí dentro- responde llevándose una mano ai pecho. -Tengo entendido que de pequeña, además de cantar, tocabas la guitarra. -Sí, tocaba la guitarra y la pandereta, pero muy mal. ¿Te gustaba salir en Navidad a pedir el aguinaldo? -Pues si te soy sincera, me parece que sólo fui a pedirlo una vez con mis primos en Santiago de Compostela. Creo que me lo pasé bastante bien. De todas maneras, a mí lo que más me gustaba entonces era inventarme musiquillas y letras de canciones. ¿Recuerdas todavía alguna de esas letras? -Sí, pero no te las pienso contar porque son malísimas. ¿Y si insisto? -Tampoco... Bueno- -rectifica- te cantaré una de aquellas canciones para que te calles. El mundo está Heno de amarguras y locuras, tan sólo te pido que me Visita al psicólogo escuches, por favor. Deja de be- ¿Antes de debutar en Saba- ber en ese bar oscuro y frío, y ven a mi casa que yo te daré un dabadá habías realizado algún abrigo. No la juzgues muy duratipo de aprendizaje musical? Un pacto con Dios ¿T e consideras una mujer afortunada? -Sí, demasiado afortunada. A veces me da miedo pensar en todo lo que he conseguido en tan Reportaje gráfico: Gonzalo Cruz