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32 A B C INTERNACIONAL Resaca electoral en Suráfrica MIÉRCOLES 8- 7- 87 Análisis La población blanca votó a Botha como garantía frente a los disturbios Las reformas deberán supeditarse a la seguridad interna Ciudad del Cabo. Gregorio Villacastín Al revisar y analizar los resultados de las pasadas elecciones generales celebradas el 6 de mayo último en la Unión Surafricana, el prestigioso profesor Lawrence Schlemmer, quien dirige el Centro de Estudios Políticos en la Universidad de Witwatersrand, en la ciudad de Johannesburgo, expresó la creencia de que los votantes surafricanos han entrado en una fase reaccionaria es totalmente erróneo y extremadamente superficial. La actuación de los partidos de derecha, dice dicho profesor, ha sido, de hecho, más pobre de lo que se esperaba, según sondeos realizados previamente. Lo que es más- s i guió diciendo- otros muchos factores se encuentran en juego y deben ser tomados en cuenta. Interpretar el resultado de las elecciones como un giro hacia la derecha es considerado, actualmente, como un sabio diagnóstico. La impresión general es que el electorado ha dado muestras de un desplazamiento masivo del Partido Federal Pieter W. Botha Progresista (PFP) antigua oposición oficial, hacia el Partido Nacional (PN) mientras que algunos miembros de este partido votaron al Conservador (PC) actual oposición. Estos cambios pueden ser interpretados, por consiguiente, como un movimiento reaccionario entre el electorado blanco. de los Independientes, Wynand Malan, así como el número de votos acaparados por los otros candidatos, doctora Esther Lategan y Dennis Worral, indican un moderado desvío del centro hacia la izquierda, es decir 4 hacia los Independientes, pero en dirección opuesta a lo que sé esperaba, esto es, del Partido Federal Progresista (PFP) hacia el Partido Nacional (PN) demostrando el error de considerarlo como un giro hacia la derecha. Obviamente, debe, pues, encontrarse en otras causas, las pérdidas de votos sufridas por el Partido Federal Progresista y el de la Nueva República (PNR) í Apoyo al Partido Nacional En tercer lugar, los resultados de una serie de sondeos de opinión llevados a cabo en los distintos distritos electorales, donde el resultado final era extremadamente dudoso, refutó la hipótesis de un posible cambio hacia la extrema derecha. Por otro lado, estos mismos sondeos también mostraron un creciente apoyo al Partido Nacional, así como también que un considerable número de votantes estaban en favor de la reforma y votarían al Partido gubernamental. Un hecho notable en las elecciones pasadas son las diferentes clases de apoyo político. Mientras que el realizado a partidos de la derecha fue un factor importante en zonas rurales y en distritos electorales de clase media- baja, el dado al Partido Conservador en zonas urbanas y de clase rríedia- alta fue totalmente insignificante. Lo que es más, puesto que los niveles socio- económicos del electorado blanco están mejorando considerablemente, la ocasión que tiene el Partido Conservador (PC) actualmente oposición oficial del Gobierno, de acceder al poder en futuros comicios, es bastante improbable. Después de los recientes resultados y en vista de las pautas seguidas por los votantes, es igualmente improbable que el partido en el Gobierno (PN) sufra una derrota similar a aquélla sufrida en 1948 durante el gobierno del general Smuts. Asimismo, hay que tener en cuenta que las elecciones pasadas se desarrollaron bajo circunstancias muy favorables a los partidos de derecha. La economía se encuentra en vías de una recuperación siendo todavía inapreciable para el consumidor blanco. En consecuencia, el voto de protesta favoreció a los partidos de extrema derecha. A esto hay que añadir que los disturbios, boicots y acciones similares protagonizadas por la población de color durante las semanas que precedieron a las elecciones aumentaron los temores y la inseguridad de ia población blanca, mientras Sin embargo, un examen más detallado de la situación demuestra que este pronóstico no deja de ser engañoso y tremendamente superficial. La situación actual apunta a una serie de hechos sobresalientes que se pueden deducir de la pauta seguida por el electorado. que los signos de poder y la promesa de tomar fuertes medidas de seguridad proyectada por el Partido Nacional y el Partido Conservador probablemente contribuyeron a los resultados finales de las elecciones. En este sentido, la campaña política llevada a cabo por el Partido gubernamental (PN) a través de los medios de difusión triunfó en su intento de minar la imagen del Partido Federal Progresista en cuestiones de seguridad, hasta el punto de que algunos de los votantes más liberales prefirieron acogerse a la seguridad ofrecida por el partido de centro (PN) La presión externa, así como las sanciones impuestas, contribuyeron al triunfo del Partido Nacional (PN) Así se explica también el dramático fracaso de los intentos de organizaciones extra- parlamentarias de influir en las elecciones reuniendo voces de protesta. Teniendo todo esto en cuenta, los resultados de las elecciones apuntan a un sentir general por parte de los votantes a ser asegurados con firmeza de una fuerte protección contra disturbios e incidentes por parte de grupos de color. Garantías y seguridad La mayoría de las votantes quiere que esta garantía se haga conjuntamente y de la mano de un mayor o menor grado de reforma. El hecho de que el apoyo a los Independientes denote un giro hacia la izquierda confirma que la colaboración con la que cuenta el Partido Nacional representa una facción importante en favor de una más rápida reforma conjuntamente con la promesa de seguridad. El Partido gubernamental (PN) ha conseguido así el apoyo de un grupo considerable de surafricanos que están por la reforma. Los asientos ganados en las pasadas elecciones constituyen una mayor carga de responsabilidades sobre el Partido en el Gobierno que satisfagan las esperanzas de reforma. La renovada confianza generada por su aplastante victoria permitirá al Gobierno exponer mucho más para hacer efectivo su mandato de reforma. De este modo, el Partido Nacional se enfrenta a un claro desafío, y en caso de que fallase en el cumplimiento de sus promesas y esperanzas que en él han sido puestas, las posibilidades son que el Partido Independiente llegue a ser el mayor contrincante con quien el Partido Nacional tenga que enfrentarse en las próximas elecciones. La extrema derecha En primer lugar, hay que tener en cuenta que los partidos de extrema derecha atrajeron menos votos de los que se esperaba e indicaban los sondeos realizados. Anteriormente a las elecciones, el profesor Dirk Laurie, matemático, calculó que si el Partido Conservador (PC) y el Nacional Herstigte (PNH) fallaban en su intento de aunar sus fuerzas mediante un pacto electoral, conseguirían, probablemente, entre 18 y 38 asientos en el Parlamento, mientras que el total podría llegar a 27. De hecho, los 22 asientos conseguidos por el Partido Conservador (PC) reflejan un giro de la derecha hacia el centro; en otras palabras, hacia el Partido gubernamental (PN) Desde el punto de vista del Partido Conservador, el pronóstico más positivo es el pensar que este partido apenas ha podido defenderse para mantener el apoyo ganado en el transcurso de los últimos años. Por todo ello, no puede pretenderse bajo ningún concepto que los resultados de las pasadas elecciones signifiquen un giro hacia la derecha. En segundo lugar, la victoria del candidato