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MIÉRCOLES 8- 7- 87 INTERNACIONAL -ABC, pág. 27 North exculpa al presidente Reagan del desvío de fondos a los contras 1 teniente coronel no aportó ningún dato que implicara a la Casa Blanca Nueva York. José María Carrascal Nunca discutí personalmente con el presidente el desvío del dinero iraní hacia la resistencia nicaragüense. Nunca le hablé de ello ni nunca me preguntó él a mí. Mi suposición era que lo conocía y lo había aprobado. Pero cuatro días antes de haberse hecho público, el almirante Poindexter me informó que no era así. Esta fue la médula de la declaración de Oliver North ante el Comité investigador del escándalo. Era también la cuestión clave: ¿sabía el presidente del desvío ilegal de esos fondos? Oliver North contestó que había supuesto que lo sabía. Pero sin recibir ninguna aprobación oral o escrita de ello. Esta es la verdad- añadió- vine aquí a decirla y acepto la responsabilidad por lo que hice, no por lo que no hice En teoría, esto debería acabar el asunto, al menos en lo que a Reagan se refiriese. Pero eso es conocer mal a un Comité dominado por los demócratas, y el principal consejero legal del mismo continuó el interrogatorio tratando de decir al testigo que el presidente podría haber aprobado alguno de los memorandos que le envió sobre tales actividades. Y cuando North repitió que ninguno le había sido devuelto con la marca aprobatoria del presidente, el consejero trató de dar a entender que lo había destruido junto a otros documentos comprometedores. Puede imaginarse que el interrogatorio adquirió desde el primer momento una tensión inusitada, de violencia difícilmente contenida por ambas partes, que explotaba en sarcasmos mutuos e intervenciones del abogado de North tratando de anular algunas preguntas y el presidente del Comité- ignorando sus objeciones. Aquello más parecía un juicio por asesinato que una vista en el Congreso. Cuando quedó claro que North no estaba dispuesto a implicar directa o indirectamente al presidente, los cañonazos se concentraron en él, y ahí, el Comité tiene material abundante para crucificarle. En su extremado celo de poner en práctica una serie de acciones encubiertas, el teniente coronel se olvidó no sólo de la ley, sino también de las normas más elementales. Claro que él arguye que los asuntos que se traía entre manos, tratar con enemigos, no permitían los miramientos. Mintió, pues (aunque él prefiere llamarlo exageraciones destruyó documentos- operación que él califica de modo de evitar que cayeran en manos que no debían caer- alteró cronologías oficiales- cuando lo consideró necesario para encubrir actividades secretas- y toda una serie de actividades poco honrosas. Si se añade que usó algo del dinero ¡raníparticularmente- aunque fuera sólo para comprarse unas ruedas de nieve para su coche y unas medias para su mujer- -se comprende que hay material más que suficiente para abrirle proceso y es posible para enviarle a la cárcel. El problema ahora es si el Comité insiste en el camino de intentar involucrar al presidente o se concentra ya en North. Bastante apunta que, mientras sigue presionando a éste, no olvida a aquél. Es ya muy difícil que en los tres días que le quedan de declaración, el teniente coronel se vuelva atrás de lo que ha dicho e implique a Reagan. Pero puede insinuarse que miente por él. Aparte de que queda todavía por testificar su inmediato superior, el almirante Poindexter, que ¿Un personaje sin escrúpulos o un héroe nacional? Nueva York. J. M. Carrascal ¿Quién es este teniente coronel de marines que se ha con vertido en la figura clave de Washington? Depende de a quién se pregunte: Para unos es un héroe; para otros, un hombre sin escrúpulos, que se confundió a sí mismo y acabó confundiendo a los demás. Nadie discute su patriotismo. Muchos discuten su buen juicio, y todos ponen en duda su idea de cómo funciona un gobierno democrático. Fue el típico american boy Nació en el seno de una familia estrictamente católica y creció en un pueblecito de Nueva York, donde le recuerdan con cariño. Siempre dispuesto a hacer lo que se le pedía dice su profesor de Matemáticas. Popular y educado recuerda la profesora de Historia. El chico que uno hubiera querido como hijo apostilla el de gimnasia. Sus notas no fueron muy brillantes, pero lo compensó con otras cualidades. Incluso entre los superdotados de! a Academia Nava! de Ánnapolis se mantuvo entre los primeros a base de aplicación y simpatía. En 1968 le destinan a Vietnam, donde, como teniente, se ocupó de sus hombres como hermano y padre. Fue varias veces herido y ganó todas las medallas por el valor. Con la Administración Reagan fue destinado al Consejo Nacional de Seguridad. Comenzó como un simple oficinista, pero trabajando dieciocho horas diarias se convirtió en el hombre indispensable. Todo lo que no querían hacer los otros lo hacía él, y además, encantado. Poco a poco su papel fue haciéndose mayor y le vemos en operaciones cada vez más importantes: invasión de Granada, minado de puertos nicaragüenses, detención de piratas del Achule Lauro bombardeo de Libia. Pero empieza a tomar falsas decisiones. La mayor seguramente fue creer que podía comprar la libe ración de los rehenes en el Líbano negociando con los modera dos en Irán. Cuando eso falló y se encontró con un montón de dinero procedente de la venta de esas armas, no se le ocurrió oin cosa que desviarlo hacia IOÍ contra nicaragüenses. Dobl- e error y, puede, delito. De ahí e ¡adelante todo fue ya montan; abajo. Y lo peor es que con é puede arrastrar a toda una Adm; nistración. Oliver North tenía con el presidente un contacto mucho más frecuente. E incluso si tampoco Poindexter exhibe la pistola humeante quedará siempre el recurso de acusar al presidente con el siguiente cargo: Si no lo sabía era porque no quería saberlo. Aparte de que su deber era estar enterado de lo que hacían sus inmediatos subordinados Quiero decir que aunque el gran peligro para Ronald Reagan ha pasado, sus problemas continúan. Eso sí, en adelante podrá acusársele de descuido, pero no de delito. Que es un cargo muy distinto. El PSportugués no se opondrá a un gobierno minoritario Posible guerra de pactos tras los comicios Lisboa. Antonio Romero Después de diez días de campaña electoral en Portugal, diversos partidos, con la experiencia y los resultados de estos días, dieron algunas nuevas orientaciones a sus mensajes, en un intento de resolver a su favor las dudas de voto entre los indecisos. Las zonas donde los diferentes líderes realizaron su campaña fueron las siguientes: Cavaco Silva y Adriano Moreira, en el interior y centro; Ramalho Eanes, en el norte e interior, y Víctor Constancio, en el centro del país. Los socialdemócratas continúan subiendo el tono conforme la campaña se aproxima de Lisboa, donde esperan que sea una fase decisiva. Víctor Constancio, tuvo una serie de contactos con sindicalistas y empresarios. Si el partido socialdemócrata no obtiene mayoría absoluta, no gana las elecciones, ya que el partido socialista votará contra un Gobierno socialdemócrata afirmó ayer De todas formas, los socialistas no se oponen a gobiernos minoritarios. Defienden un acuerdo de Gobierno para la revisión constitucional, para la proporcionalidad de la ley electoral y para que se aprueben principios como la moción de censura constructiva.