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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 8 DE JULIO DE 1987 FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA estos anos había que llevar atados a la guerra, y en cierto modo pudiera referirse al prestigio de España, que fue su fortaleza ante el extranjero y empieza a decaer: Ahora bien, estos sentidos postrado y era preciso distraerle la agonía. Era y otros que nos dejamos en el tintero son poun viejín y había que darle amparo y engaño, tenciales e insuficientes. La palabra poética es juego, calor humano y conversación. Una de polisémica. No responde a un esquema, ni a un aquellas tardes estábamos hablando sobre la planteamiento lógico. No se puede fijar. Creo falta de respeto que para el texto tienen los que equivale a una galería de espejos en dongrandes actores, y todos nos encarnizábamos con ellos, cuando don Manuel nos refirió la si- de las imágenes diversas se van fundiendo de modo sucesivo, participante y unitario. Cada guiente anécdota: una de estas imágenes se desdobla en dos- Separarse del texto en una representación planos; en uno de ellos mantiene su identidad, teatral es como entrar a saco en una ciudad. en otro se enriquece, por analogía, con las imáNo lo podemos admitir. Sin embargo, no hay genes restantes, participando de ellas para que fiarse de juicio alguno. Nada es tan cierto constituir una unidad que las integra y las concomo creemos. Recuerdo que Ricardo Calvo fiere nuevo sentido. Los muros de la patria a me contó que el mayor éxito que había tenido que Quevedo se refiere bien pueden ser las fue en una representación de Doña Inés de fronteras, el valor español y el prestigio de EsCastro Al llegar a la escena cumbre de la paña, pero también son algo más; también son obra, a la escena de la coronación después de algo cierto y conocido, pero indefinible, como muerta, se le olvidó por completo el papel, y una sobrerrealidad donde se funden, sin botuvo que rehacerlo mascullando palabras y rerrarse, varias imágenes de ese dolor al que llacuerdos de una manera borrosamente inteligimamos patria. Y también de algún modo impreble. Pues bien, el público se entusiasmó. Cada ciso, pero importante, los muros a que Quevecual escuchaba lo que no oía. Cada cual escudo se refiere son el abrazo que circunda la chaba lo que quería, y a causa de ello Ricardo patria, y al ceñirla establece sus límites. Y es Calvo, tan gran actor, pudo lograr el éxito este abrazo, entre los españoles y las cosas de mayor de su carrera artística. España el que también se va desmoronando con el tiempo para nunca volver, para nunca jaQuien no se quiere equivocar, no se extraña más, en el desánimo del poeta. de nada. La vida tiene caminos que no ha pisado nadie todavía, y la anécdota de don Manuel Sin embargo, este primer cuarteto tiene Machado tiene una moraleja muy sencilla que arranque de caballero andaluz y parada de buen este punto puede servirnos de lección. rro manchego. Sus dos últimos versos son reCuando una obra dramática está bien construidundantes. No añaden nada nuevo. En el seda llega un momento en que la situación escégundo verso ya se había dicho, y muy bien dinica se impone a la palabra; o dicho de otro los que modo: en el momento cumbre de una obra la cho, que van muros de la patria hacíafueron fuertes, se desmoronando. No falta situación dramática tiene más importancia que añadir: las palabras; la situación se impone al público y hace participar a los espectadores en la creaPara aclarar lo que decimos me gustaría rede la carrera de la edad cansados ción del texto. La participación les convierte en cordar una anécdota que creo que viene aquí por quien caduca ya su valentía creadores. Pues bien, en la lectura de la poesía pintiparada. Los ejemplos, como todos sabéis, lírica ocurre igual, aunque la participación del traicionan, pero aclaran, y, además, entretieque son dos versos de relleno y, además, lector no es tan compleja, ni tan viva, como la inexactos. La edad no cansa de la misma manen. Conocí a don Manuel Machado y tuve la del espectador en la obra de teatro. Cuando un nera. Unos pueblos se cansan más que otros y suerte de mantener con él una estrecha amispoema está bien logrado la situación planteada unos hombres se cansan más que otros. Esta tad. Le debo muchas cosas, y alguna de ellas se impone a la palabra, y en sus momentos de es la cuestión y no hay que andarse por las rano la puedo olvidar. No la quiero olvidar. Don intensidad vivimos el poema desde su situación mas, ni decir cosas pretenciosas que ai sopeManuel era un hombre parsimonioso y atrayen- humana, no desde el texto. Esta lectura emote, con botines, silencios, miradas y palabras. cionada nos hace vislumbrar el sentido de las sarlas se reducen a humo. Por lo demás el desmoronamiento de los muros en el segundo verSabía mirar al prójimo sin parecer impertinente. palabras, sin permitirnos agotar su significaso es un acierto pleno, y la caducidad de la Recordaba las cosas, y las personas, los libros ción, y esto es posible porque el valor contexvalentía del cuarto verso, además de ser una y los trajes con suma precisión, tal vez porque tual del poema borra la autonomía de las palaredundancia, es una bagatela, y, además de miraba con agradecimiento todo cuanto veía. bras y hace al lector participar, de modo oscuser una bagatela, es un disparate, porque el El agradecimieto era su ley, y le bastaba poner ro, en la creación del texto. Todo lector valor, cuando se tiene, nunca se pierde con los los ojos sobre alguien para dar testimonio de auténtico es un creador. Todo lector emocionaaños, nunca se pierde por ser viejo. Esto es haello. Su mirada nos daba confianza, la confiando es un poco sonámbulo. blar a tientas y escribir cosas desustanciadas za nos daba fijeza y la fijeza nos daba precique suenan bien y dicen mal. Añadiremos, para Y ahora vayamos al comentario del poema. sión. Este largo proceso interno se realizaba martillar en el clavo, que existe una ley artística Sus dos primeros versos son una maravilla: lo con él de manera instantánea. Como nos dibuque el poeta debe cumplir siempre que pueda: levantan a peso, le dan su tono parpadeante y jaba con los ojos, le bastaba mirarnos para hay que prestarle atención a los versos finales desangrado, su ley de gravedad: configurarnos. Nos veía y nos crecía, nos ayude estrofa, pues ellos son justamente los que daba a vivir, y todo lo iba haciendo alegremenretienen la memoria de los lectores. Pues bien, Miré los muros de la patria mía te, sin entusiasmo y sin esfuerzo, con un cinisen este caso los dos primeros versos son exsi un tiempo fuertes, ya desmoronados mo bonachón. Después de conocerle, siempre traordinarios; los dos segundos, de relumbrón y he pensado que quien no es cínico no puede pasamanería. No se cumple la ley. El gran El primer verso está sostenido por la palabra ver al prójimo, quien no ve al prójimo termina acierto original del poema queda debilitado, y muros que es un acierto. Rige todo el poepor cegar. Tal vez sea extraño, pero es así: ma, determinándolo de manera causal. Tiene su brillo se apaga, se oscurece, como entrando quien no es cínico es ciego. Muchos hay que en un túnel. valor simbólico y es como un nudo de significaconozco, y que lo son, por no haber conocido a ciones potenciales que se enriquecen mutuadon Manuel. Los domingos por la tarde nos somente. En cierto modo pudiera referirse a las líamos reunir en su casa para jugar al tresillo fronteras de la patria que dentro de unos años Luis ROSALES con Antonio de Zayas, duque de Amaifi, y tratar van a empequeñecerse; en cierto modo pudiede resucitarlo. Ya estaba en aquel tiempo muy ra referirse al valor de sus hombres, que por déla Real Academia Española L soneto pertenece a uno de los libros más afortunados de Quevedo, el Heráclito cristiano (1613) es una de las joyas de nuestra lengua, y ha sido maltratado, casi impiadosamente, por la mano de sus editores. Como dijimos, no le han dejado verso sano. Se encuentra lleno, literalmente, de corcusidos y cicatrices, y ni nosotros, ni nadie, le ha podido entender por qué, tal como está publicado, es ininteligible. Varias de sus proposiciones andan a saltos, como los saltamontes, y no tienen secuencia lógica. Algunos de sus versos son harapientos y parecen escritos en viernes. Ahora bien, ¿cómo es posible que un soneto plagado de errores, con versos muertos y necrosados que se caen del poema como se cae la piel de los leprosos, haya tenido una aceptación tan entusiasta y universal? Aunque el caso es insólito, no lo creamos un milagro. Es un prodigio, y ya es bastante. No hay en su éxito nada inverosímil. Tengan en cuenta nuestros lectores que la incongruencia de sentido afecta poco a la emoción, antes por el contrario, la suele valorar. Toda persona emocionada dice palabras incoherentes que sólo nos comunican su emoción, pero esta comunicación con el doliente, no lo olvidemos, es la más radical y es la única que importa. Basta con que el dolor se comunique para entender lo que nos pide. Igual ocurre en el poema. Su lectura es interna como una transfusión de sangre. Aunque no lo entendamos totalmente, el soneto sigue teniendo lo que tiene: una emoción irrestañable, compulsiva, casi hemofílica, que cubre todos los bajíos. No es preciso entenderlo. El dolor no se entiende: se nos hace evidente de manera inmediata, y nada más, por lo cual su expresión inarticulada, sus desaciertos y sus friuras creo que aumentan la emoción del lector. ABC Historia deu n soneto (II) REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID E 1 EL SENTIDO DE LAS PALABRAS