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SÁBADO 4- 7- 87 DEPORTES A B C 79 Emilio Sánchez- Vicario y. Sergio Casal, en la final de dobles de Wimbledon Lendl y Cash, el domingo por el título individual masculino Wimbledon. Manuel Adrio, enviado especial Emilio Sánchez- Vicario y Sergio Casal se impusieron ayer a los suecos Stefan Edberg y Anders Jarryd en las semifinales de dobles del torneo de Wimbledon por un contundente 6- 3, 7- 5 y 6- 2, y disputarán hoy la final a los estadounidenses Ken Flach y Robert Seguso. La final individual masculina será jugada por el checo Lendl, que ganó a Edberg por 3- 6, 6- 4, 7- 6 y 6- 4, y el australiano Cash, que eliminó a Connors por 6- 4, 6- 4 y 6- 1. La tarde de sol glorioso de ayer en Wimbledon trajo una buena parcela de felicidad para España. Por primera vez en sesenta y cuatro años un doble español llega a una fina! de Wimbledon. Sergio Casal y Emilio Sánchez- Vicario, al derrotar ayer a Edberg y Jarryd, igualan la hazaña de 1923 de Eduardo Flaquer y del conde de Gomar. Esperemos que la pareja española de 1987 tenga más suerte que la de 1923, pues estos per- dieron por 6- 3, 6- 4, 3- 6 y 6- 3 ante los ingleses Godfree y Lycett. Emilio y Sergio se enfrentan hoy a Flach y Seguso (que derrotaron ayer a Andrés Gómez y Slobodan Zivojinovic por 7- 6, 2- 6, 7- 6 y 6- 4) a quienes pueden vencer para proclamarse no sólo campeones de Wimbledon, sino, el mejor doble del momento actual del tenis mundial. Así como suena. Por segundo año consecutivo Ivan Lendl se cuela en la final del torneo de Wimbledon con: la esperanza de doctorarse como el mejor jugador del mundo, título para heredar del norteamericano John McEnroe. Ayer, después de tres horas y dos minutos de partido, arrojó del cuadro a Stephan Edberg, que para muchos era un serio candidato al título. El primer set del Lendl- Edberg fue, sin embargo, para el sueco por 6- 3, en treinta y dos minutos de tenis monótono. Todo consistía en imponer el servicio al resto y la volea de uno a la del otro. Era un tenis mecánico, simple, -de ese que llega a cansar cuando el partido se prolonga demasiado. Edberg empezó sirviendo francamente bien. Aunque de andares indolentes, cuando la pelota está en juego es rápido y alcanza la red con prontitud para volear como se hace al estilo australiano. En el sexto game tras colocarse 40- 15 con servicio de Lendl, rompió el servicio del checo. En un tris estuvo Edberg de devolver la ventaja cuando en el game siguiente gozó Lendl de dos puntos para el break Las aguas volvieron a su cauce, y Edberg ganaba el primer set En el segundo el checo y el sueco siguieron su batalla de servicios, restos y voleas sin tener la pelota en juego más allá de tres segundos. Cuando ya se veía venir el primer tie break con Edberg sirviendo con 4- 5, el sueco cometió la primera estupidez gorda de la tarde. Tenía 40- 0, y a Lendl entregado, cuando se fueron al deuce Un lob magnífico del checo y un resto fulminante le dieron el game y con él todo un set 6- 4. Por la muerte rápida se dilucidó la tercera manga, y eso trajo alguna emoción al público, aunque no fuera más que por la novedad. Con seis a cinco en este tie- break tuvo Edberg su primer set point El segudo sería con ocho a siete. Por su parte, Lendl gozó de otros dos, con siete a seis, uno; y el segundo, que aprovecharía, con nueve a ocho. Ya con con dos sets a uno para Lendl, en este cuarto set se quedó Edberg prácticamente desnudo al primer game cuando cedió, el servicio. El momento era muy peligroso pues, Lendl estaba actuando con potencia y voleando. con firmeza Sin embargo, en. el cuarto game el sueco tuvo dos puntos para hacer el break e igualar el set pero no pudo ser, y Lendl se fue con 3- 1, para aumentar la ventaja en el séptimo con un 5- 2, que ya parecía inapelable. Perdería luego el checo su servicio, pero la segunda oportunidad la aprovechó muy bien para ganar por 6- 4 el set y el partido, que le abre las puertas de la final por segunda vez consecutiva. Después de Drovny y Kodes es el tercer checo que puede ganar Wimbledon. Menos historia tuvo la segunda semifinal, porque él australiano Paf Castí borró de la, pista al veterano Jimmy Connors, que estuvo ayer lento de reflejos. El 6- 4, 6- 4 y 6- 1 que reflejó el marcador es el mejor resumen del partido. Cash, que no dejó en ningún momento la iniciativa del partido al estadounidense, atraviesa un excepcional momento de forma y puede ser el ganador de la final. f Meridiano deportivo CUENTA DE PROTECCIÓN Hace poco más de una semana se disputó en Ginebra un combate entre el español Alfonso Redondo y el ítalo- suizo Mauro Martelii. Nuestro púgil ponía en juego el título europeo del peso welter y lo perdió, según decisión del trío de jueces, por puntos El helvético es un boxeador joven, bien constituido, con buen juego de piernas- dicho sea en el argot del ring fácil en los desplazamientos porque se apoya en la punta de los pies, esquiva de cintura, boxea bien, en suma, mejor en distancia larga o media distancia; pero si el púgil rival se encierra y se guarda estático, le aplica series con las dos manos. Ha hecho veintiocho combates y ha ganado todos- -según informes oficiales- No se trata, pues, de discutir el fallo de los jueces sentados al borde del ring pero sí de una doble intervención del juez- árbitro, el francés monsieur no sé qué que detuvo el combate en el undécimo asalto para examinarle la ceja izquierda, que estaba un poco abierta, llamando al médico federativo para que examinara y dictaminara si nuestro Alfonso Redondo podía seguir o no el combate. No había chorreado una sola gota de sangré y fue lógico que el médico dijera que podía seguir. El mismo monsieur no sé qué indicó a los púgiles que continuaran el combate, pero a renglón seguido hizo una cuenta de protección a Alfonso Redondo, que estaba ligeramente groggy muy poco o nada. Le contó hasta nueve segundos... El combate había ¡do así, más o menos, según los criterios, que siempre discrepan: primeros seis asaltos sin definir quién iba a ser campeón, muy nivelados o con alguna ventaja en puntuación para Martelii. En el séptimo, octavo y noveno cambiaron las tornas. Fueron los mejores del boxeador español, especialmente el noveno, en el que Martelii llegó a estar desarbolado. El décimo fue nulo. Y en el undécimo inclinó la balanza totalmente el arbitro francés con la dichosa cuenta de protección pues declaró pública y exageradamente de qué lado estaba la eficacia. A este caballero, a este monsieur, hay que decirle que la cuenta de protección no existe o no debe existir en el boxeo profesional. Que ese cuidado y ese mimo al púgil hay que tenerlo y aplicarlo en el boxeo amateur para que no haya un castigo peligroso al púgil joven, pero entre profesionales no tiene por qué intervenir el arbitro más que para declarar el k. -o. técnico o inferioridad. El púgil que está mal físicamente puede abandonar levantando el brazo El arbitro no está para proteger pues esa cuenta perjudica al que va ganando, ya que es el momento de poner k. -o. al rival, y si éste reacciona puede ocurrir lo contrario en el asalto siguiente. A Redondo, por consiguiente, le empujaron hacia la derrota. GILERA NavratilovaGraf, con algo más que un título en juego Wimbledon. M. A. Martina Navratilova y Steffi Graf se juegan esta tarde en la pista central algo más que et título de campeona e incluso algo más que el número uno del mundo. Lo que está en escena es, sencillamente, el paso de una era a otra. Aunque es seguro que la alemana va a ser la reina del tenis femenino en los próximos años, o que se trata de saber ahora es si la corona cambiará de frente hoy o será preciso concederle a Martina Navratilova algún tiempo más antes de ser definitivamente destronada. En los enfrentamientos particulares entre ambas jugadoras Martina Navratilova lleva una ventaja de 5 a 3, pero los tres primeros pertenecen a la prehistoria de Steffi Graf, cuando la alemana tenía quince y dieciséis añitos y apenas podía con la raqueta. En Kay Biscaine, sobre cemento, este año, Steffi obtuvo una victoria sensacional por 6- 3 y 6- 2. Pero mucho más sobresaliente, por tratarse de Ftoland Garros, fue el triunfo en París por 6- 4, 4- 6 y 8- 6, con una Navratilova que se vino abajo y en los momentos culminantes cometió dos dobles faltas. La responsabilidad, si no el miedo, atenazó a Martina, que ya veía tambalear su reinado por las acometidas sucesivas de esta niña alemana, que va con la intención de derribarla de su tronó. Todo hace suponer que esta tarde, a las dos en punto, asistiremos al cambio de una Era por otra.