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4 julio- 1987 ABC ÜTcrario ABC VII FEDERICO MQMPOU, IMPRESIONES DE ADOLESCENCIA Era aún muy niño Federico Federico Mompou, el gran poeta del piano español, murió el Mompou- sucedía esto a principasado martes en su casa de Barcelona. Al día siguiente, ABC pios de siglo- cuando hizo su dedicó al músico unas páginas en las que colaboraron Xavier primer viaje a Francia, donde teMontsalvatge, Joaquín Rodrigo, Ernesto Halffter, Alfredo Kraus, nía familiares. Al despedirse de Pere Gimferrer, Antonio Ros- Marbá, Joan Perucho, Antonio él, su hermano José- e l futuro Fernández- Cid, Antón García Abril y Joan Brossa. Completamos pintor- le entregó lápiz y cuahoy aquel número de urgencia con un artículo de Clara Janes. derno, diciéndole: Apunta tus biógrafa y gran amiga del compositor catalán, y con varios textos impresiones. Aunque aquellos del Mompou adolescente, que hoy ven la luz por vez primera y que útiles se perdieron en el mismo han sido traducidos del catalán por la propia Clara Janes. tren, Federico Mompou siguió el consejo fraterno y empezó a de tectar con minuciosidad el entorno y la impronta que ésta dejaba en él, anotándolo todo en su memoria. Pasados unos años, cogería la pluma y lo escribiría, casi a la par que sentado al piano desentrañaba io que melódica y sonoramente encerraba todo ello. Es significativo el hecho de que diera a su primera obra el nombre de Impresiones íntimas y también el que reuniera los textos que iba escribiendo bajo un título prácticamente idéntico: Impresiones, muchos de los cuales coinciden con los temas de la obra musical, así la que fue rigurosamente su primera creación, llamada primero Adeu (Adiós) luego Plany (Queja) y, finalmente, Lento cantábile. Los temas de la nostalgia, de la fugacidad del tiempo, de la mutabilidad (reverbero de luces) de los sonidos naturales, se entremezclaban con los paisajes rurales y urbanos, tan amados por él, y tamrXÍAbién con los destellos alcanzados tras la reflexión sobre el mundo de lo oculto y misterioso, que reunía en otro cuaderno: Pensamente (Pensamientos) En estas dos vertientes se orientaría igualmente su obra musical y de hecho estaban ya establecidas en 1914, pues, junto al Plany (lento cantábile) La barca o Gitano figura ya un Secreto en sus Impresiones íntimas. Tuve conocimiento de todos estos textos, y de más- p o r ejemplo, de L Expressió per a interpretado al piano, que he recogido en edición facsímil en Federico Mompou. Vida, textos y documentos (Madrid, Fundación del Banco Exterior, 1 9 8 7) cuando preparaba la biografía del músico, y, aunque conservados en desorden, por la caligrafía deduzco que en su mayor parte son anteriores a 1914. Descubrir el mundo de la adolescencia de Mompou me reveló, en parte mi empeño en escribir su biografía, empeño nacido de una intuición. Si mi primer recuerdo del músico data de cuando yo tenía tres años, y sitúa a cho, ya desde niña, de que nos separara en años una distancia de medio siglo- hoy sé que es don del artista que se orienta a la esencia moverse en un nivel extratemporal- He de confesar, sin embargo, que a pesar de esa presencia de Mompou en mi casa, lo que sabía de él procedía fundamentalmente de su obra y de su modo de estar, en general silencioso, pero nunca ausente: un estar natural, que no se impone y que a veces comunica más que aqual que abusa de las fórmulas del diálogo. Tuve, pues, que llevar a cabo, para escribir su biografía, un acercamiento a Mompou desde dentro, es decir, romper su estar, integrado en el presente, y llevarle a bucear en el recuerdo externo e interno. Entonces removimos montones de papeles, cartas, cuadernos, notas, fotografías, y buceamos en todo lo que suponía su realidad. Mi primera sorpresa se produjo de inmediato: el planteainiento de la vida que él se hacía de niño era exactamente iguai al mío: quería ser, por ejemplo, barrendero para que no le robaran el pensamiento Es decir, antes de saber que iba a ser creador, su único anhelo era mantenerse libre para crear. Luego llegaba la etapa del despertar de la sensibilidad, aquella en que todo va unido al transcurrir y al deseo de retener el instante mágico. Finalmente- el conocimiento, la integración en el cosmos, el despojamiento total y la serenidad: la Música callada. Mi visión recurrente de Mompou, sin embargo, es la de ese joven adolescente que pasea solo por el bosque, entregado a vagarosos pensamientos, en ese caminar por la oscura selva donde se pierde y donde se encuentra. En las páginas siguientes, les ofrecemos algunos de ios textos de los cuadernos Impresiones y Pensamientos, escritos por Mompou adolescente, que ven ahora la luz por vez primera. A través de ellos no sólo se detecta este aspecto tan inédito de su personalidad, sino también la atmósfera de una época en que el paseo era algo tan adecuado al campo como a la urbe, no sometida todavía al ritmo trepidante de la vida actual. Clara JANES Mompou dentro de mi marco familiar, como un personaje querido y admirado y que infunde respeto, íntimamente vinculado a la música; y en recuerdos sucesivos se va transformando para mí en el mismo símbolo de la música- e s decir, hasta mi adoles- cencia, la música es Mompou sentado al piano de mi casa cada domingo por la tarde- es innegable que representaba más que eso. Mompou era, de entre los amigos de mis padres, aquel con quien yo sentía mayor identificación, sorprendiéndome el he-