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4 julio- 1987 ABC ABC V A memoria es hoy sión propia, de la vida un tema literario que había llevado. de moda. Tanto, Desconocido, si; pero, que casi se ha convercomo el autor se preJuan Benet tido en un tópico: de la gunta, ¿qué es históriAlianza Tres. Madrid, 1987. 141 páginas. 900 Péselas. audacia rememorativa camente ser conocido, o ser representativo de Proust al cliché sólo de un determinado pemedia ya un paso. Anríodo? La perversión del discurso institucional tonio Machado, que había leído a Bergson, derada. El narrador es ostensiblemente soli- soy yo quien habla de perversiones- -elige cosa que en la actualidad se hace poco dario, desde su encuadramiento en las filas a posteriori a ciertos personajes para que- como señala Juan Benet en este l i b r o de la burguesía liberal, con la víctima de la asuman de modo arquetípico la representadecía que de toda la memoria, -sólo vale el situación, y, a la vez, se muestra contundente ción de la época en lugar de los personajillos don preclaro de evocar ios sueños Es decir, con la autocracia: ¡Ah! no había cosa más no se fiaba de ella, de sus astucias y cautedeliciosa que el odio al Régimen- así, a se- que en su momento te representaron. Según dice el propio Benet, el París de BaudelaiJas, de sus engañosas estrategias y simplificas... re no fue de Baudelaire, ni de Kafka fue la caciones. Yo no sé si es éste exactamente el Praga de Kafka ni de Wittgenstein la Viena punto de vista de Benet; quizá no se halla de Wittgenstein (Lo perverso puede ser exmuy distante. Al menos eso es lo que da a tremadamente cruel: así, el Madrid de Cerentender en un momento de este Otoño en vantes cuando en su ciudad el autor del Madrid. al evocar a Luis Martín- Santos: La Quijote no mereció ni el honor del retrato. Ote memoria es como una novela a la antigua, ahí que- hablar del Madrid de Eloy- sea hacercon un único argumento dracrónico, y el melo realmente del Madrid que fue. Por lo dejor procedimiento que el individuo ensaya más, la época- las grandes figuras de- para modernizarla, por así decirlo, consiste nuestra juventud eran todas de barro anota en desecharla como tal y aprovecharla para el autor- se presta especialmente mal a tauna serie de cuentos, con un único personaje les mistificaciones. central. Por eso distingue, aquí mismo, entre memoria y recuerdo Y por eso, seguraEn este Madrid otoñal son visibles algunos mente, reconoce, en el prólogo a estas págiespacios salvadores al menos de la. ignonas, su propósito de no escribir nunca ni rancia y de la crueldad. Tal es la función que unas memorias ni un diario ni cosa parecien el conjunto del libro adquieren la casa y la da tertulia de Baraja, o incluso otros lugares menos canónicos como los descritos en la Podría pensarse, con todo, que tales intenevocación de Luis Martín Sjántos. El retrato ciones resurtan contradictorias con la realidad de Baraja es perfecto, en lo Búrnanó y en, lo de esta obra. El autor cree que no; considera literario: don Pío fue, en efecto, un epígono que la brevedad del texto, la dispersión de consciente. Pero lo mejor de todo este capílos personajes y circunstancias y la deliberatulo es el clima auténticamente novelesco da voluntad de situar mi persona en el lugar que se alcanza; Baraja es casi un punto de justo- que no ocupa ni mucho menos el cenpartida. Aunque no en este grado, algo equitro de los relatos- hacen del conjunto más valente sucede con la evocación del autor de una galería de retratos que Jos sincopaTiempo de silencio rica además en datos dos fragmentos de unas memorias... La para los lectores y hermeneutas de la novela. puntualización es justa, aunque el lector pueEl famoso episodio de la manzana de Ortega da lamentar que el recurso terapéutico a la queda reducido a sus estrictos límites: Benet brevedad- verdadero antídoto del memoriaEstos cuatro retratos no están yuxtapues- discute, en mi opinión de modo convincente, lista- lo prive de algunas o de bastantes pála interpretación psicoanalítica de Carlos Castos, quiero insistir en este punto, al margen ginas sustanciosas. tilla del Pino, para quien la parodja del pensaahora de su dilatada composición en el tiemCuatro son los retratos que aquí se trazan: dor representa el deseo de asesinar al padre po: desde 1972 a 1986. Existe una evidente de Pío Bafoja, del pintor Juan Manuel Cane ideológico unidad total, conformada por el estilo del naja, del amigo al que se designa sólo como rrador. El escritor no ha renunciado a ninguno Eloy y de Luis Martín Santos. Pero por enciSería parcial no referirse al humor benetiade sus recursos, y elfo hace particularmente ma de ello este libro es, todo él, el retrato de no, que colorea eficazmente todo el libro, en deliciosa la obra, además de sólida. Pues es una época exangüe, demasiado miserable, a términos cáusticos o agridulces. Puede deriese estilo- potente, bien y ampliamente frala que resulta adecuada la metáfora otoñal var de las posiciones del. escritor ante ios seado, dúctil- el que otorga a esta evocación acontecimientos o de su elección de la anécdel título. Un tiempo enfermo que, en la evoel pesó suficiente para que el mundo repredota demoledora. Ejemplo exquisito de esto dación- de Benet, gira en torno a- temas bien sentado alcance categorías de ejemplarizad, yltimo es el comentario de Carlos Amiches delimitados: la represión política, el oculto suesto es, de abyección en cuanto a la realidad ante una manifestación de falangistas y re frimiento de los vencidos, la penuria económipolítícp- social, y de simpatía en las figuras requetés, subrayada por los himnos y músicas ca e intelectual. LLegan al lector a través de cortadas. habituales: con su voz entrecortada de ventrípersonajes, situaciones o episodios convertilocuo, Carlos dijo: Ahí vienen ésos, con sus He hablado antes de signos. Lo son del audos por la propia mecánica de la evocación cancioncillas. No siempre el humor posee toritarismo los agentes municipales persien signos muy precisos. Signos, no metáfofunciones de crítica política. Hay momentos guiendo a los peatones por cruzar la calle de ras: se trata de criaturas vivas, afligidas o en que es bastante más gratuito, aunque modo indebido. Lo es de la miseria circunagobiadas por aquel mundo a la intemperie. nunca lo sea del todo: forma parte esencial dante el frío intensísimo de la posguerra. Y, El novelista ha tenido el buen gusto de de una mente antidogmática, enfrentada con naturalmente, los escritores, profesores o desplazar siempre su presencia personal haun tiempo caracterizado, entré otras cosas, amigos revividos resultan ser la expresión de cia posiciones laterales. Nada del moi haíspor el dogmatismo más acerbo. Al integrar el todo un mundo, el de la inteligencia, humillasable que es la gran amenaza de cualquier humor en su perpectiva, Benet pone ya en libro de rememoraciones: Benet discute y ate- do, escarnecido u obligado a sobrevivir en cuestión la misma realidad hostil y en algún circunstancias penosas. Las páginas que se núa, con razón, el concepto de inventiva. Y, sentido la derrota anticipándose al curso dedican a las clases de matemáticas con Gaen efecto, si ésta es más amplia y profunda posterior de los. acontecimientos. La ironía, el llego Díaz y otros monstruos científicos de lo que suele pensarse, cabe señalar tamsarcasmo o lo grotesco no se resuelven nun- Armero, Barinaga y Flores de Lemus- son bién la conveniencia de no circunscribirla sólo ca en posiciones pedantescas por parte del elocuentes en este sentido. ai ámbito de la literatura creadora. Inventivo autor, tan nocivas en una obra de estas caÉl capítulo titulado El Madrid de Eloy es es, ya este saber escorarse a posiciones disracterísticas. cretas, aunque, eso sí, prestándoles a los particularmente representativo de esta intención panorámica. Eloy, un personaje descocuatro relatos la unidad que le otorga una Miguel GARCÍA- POSADA nocido y desaparecido de pronto, por decisostenida perspectiva ante la realidad consi- L OTOÑO EN MADRID HACIA 1950 i