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IV ABC ABC Hiera río 4 julio- 1987 cohetería. El último milagro de San Genaro es un desenfadado relato sobre la efemérides anual, y el espectáculo que conlleva el hecho de qué se. licúe la sangre del Santo. Son páginas más divertidas que impías. The day before trata de las aventuras de un representante de refugios antiatómicos que lleva a Ñapóles el primer modelo, y en él se hace fuerte con su familia un mendigo al que han desalojado de un modesto barracón provisional. El sosia es una ingeniosa trama donde se juega con un personaje que suplanta a Maradona por su asombroso parecido. ¡Autógrafos, no! dice el falso futbolista... Y se sigue también el mundo alucinante de los revendedores de entradas a los campos. (Es muy divertido el tío Nicola, el aficionado de un grupo de hinchas que en cierta ocasión tiene que salir a orinar y en ese mismo momento su equipo marca un gol. Ya siempre el pobre Nicola se ve empujado a todos los partidos en los que juega su equipo, y en los trances, difíciles en que los suyos van perdiendo o no consiguen marcar, los amigos, tenga o no necesidad de hacerlo, le indican la ruta de los lavabos. Y lo curioso es que el régimen diurético de Copóla coincide con las victorias más resonantes) La queja del casero es uno de los capítulos más interesantes del libro donde juega un papel importante el munaciello, fantasma niño- frailecillo- y burlón que es una de las invenciones más sugestivas de Crescenzo. Por lo que se refiere a los cuentos socráticos- d e alguna manera hay que llarnarlosestán escritos con un envidiable talento y con una gracia personalísima. Tanto Sócrates como sus discípulos parece que están continuando los diálogos platónicos. Fedro, queriendo comprarse ún automóvil usado, y Sócrates, convenciéndole de su inutilidad, hasta decirte: Admitiendo, sólo por mor de discurrir, que sea indispensable disponer de un auto para visitar el mundo, ¿tendrías la amabilidad de sugerirme una razón válida para visitarlo? Según Eupolemo, los tesalios no se chancearon de un homúnculo de color verde que apareció un día, llegado de no se sabe dónde. Sócrates interviene para decir que le extraña que esos seres que vienen de otros planetas se conformen con aparecerse a un campesino y desaparecer después. Es como si Cristóbal Colón, tras avistar las playas de América, nada más oír a su grumete gritar aquello de ¡tierra, tierra! le hubiese dicho a la tripulación: Muy bien, chicos, ahora volvámonos rápidamente a España, que la Reina Isabel estará preocupada por nosotros... En él capítulo de los ovnis, Critón reprocha al propio Sócrates que haya hecho añicos con una piedra el televisor cuando Xantipa estaba siguiendo una telenovela de Aristófanes, y que ahora se dice en él agora que te había gustado tirársela directamente al autor En suma, un libro muy ameno, recomendable para el verano. Y para buscar, en cuanto aparezca, un nuevo título de Luciano de Crescenzo. José GARCÍA NIETO De la Real Academia Española L UCIANO de Crescenzo se niega a confesar los años que tiene y hemos de conformarnos con que nos diga que nació en Nápoles en un año de la primera mitad del siglo XX. Aparte de su oficio de escritor, proclamado con originalidad y desparpajo, y después de algunos libros como COSÍ parto Bellavista (1977) -obra que fue llevada al cine por él mismo en 1985- Raffaele (1978) La Napoli di Bellavista (1979) Zio Cardellino (1981) y, como libro de gran éxito, La historia de la filosofía griega, llegan a nosotros ahora, de la mano de Mondadori, el famoso editor que cuida mucho actualmente su mercado en España, estos Diálogos, llenos de gracia y de desenfado que se producen en un Ñapóles absolutamente actual, teniendo como personajes fundaméntales de su aula socrática el titular, el sustituto y el vicesustituto de la portería de Vía Petrarca, número 58. Filosofía, narrativa, mito, ironía, dialéctica e invención que servirán al agilísimo autor para ofrecernos vida y teoría, humor y creencias, costumbres y artificios, caracteres y símbolos del pueblo napolitano. Libro escrito por un autor de vasta cultura, de formación itinerante y experiencias dé hombre de la calle Ingeniero, publicista, fotógrafo, escenógrafo, director de cine, presentador de televisión, ha sabido aprovechar todos estos espacios vitales para alcanzar ahora la flexibilidad de estos diálogos y el agudo relieve de estas situaciones. Convertido hoy en uno de los escritores que más curiosidad e interés despiertan, de Luciano de Crescenzo hay que esperar una obra que, con toda seguridad, no va a defraudarnos. Dueño en seguida de los ambientes que nos propone, hace que sus páginas contengan, entre broma y sorpresa, un enorme caudal dé ternura y aproximación a los pequeños- grandes problemas del hombre actual Sin tratarse de una novela en sí, tos episodios de estos diálogos están hábilmente enlazados, porque los tres protagonistas pasan por la mayoría de los relatos que, por otra parte, no pierden independencia. Tres de ellos, con las páginas deliberadamente recuadradas, sí forman otras tantas parodias de los diálogos platónicos trayendo a Sócrates y a sus discípulos a nuestros días: Sócrates y el parachoques Sócrates y los ovnis y Sócrates y la TV Ya el prólogo es una delicia. Dedica el libro a sus padres. Pero esta dedicatoria está en la primera línea del texto donde nos explica cómo eran sus progenitores. El abuelo ai padre, con una paliza ejemplar, que acaba en fa Comisaría, le quita para siempre su afición a la pintura, y hace trabajar en una fábrica de guantes. Cuando yo nací, papá tenía cincuenta años y mamá cuarenta y cinco. A cada blasfemia del padre seguía una jaculatoria de la madre. Muertos los dos, Crescenzo cree que le están esperando a las puertas deJ Paraíso. A cada alma que llega de Nápoles le preguntan por su hijo. ¿Quién, el escritor? No; mi hijo es ingeniero contesta la madre, sin entender nada de la variopinta existencia de su hijo... Y sigue el autor resumiendo su vida verdadera en el sabroso prólogo. Crescenzo se imagina su llegada al cié- 01 DIALOGO! LOS DIÁLOGOS DE DELLAVISTA Luciano de Crescenzo Mondadorí España. Madrid, 1987, 216 páginas lo... ¿Cómo estás? Bastante bien, considerando que acabo de morir. Cuando les asegura que es escritor y además añade que es millonario, el padre no puede creerlo... ¿Qué tú eres millonario? Papá, hoy en Italia casi todos son millonarios ¡Qué cantidad de guantes se venderán! A decir verdad, los guantes se venden poco. Ya nadie usa guantes para salir ¿Has oído, Giulia? ¡Millonarios sí, pero elegantes no! El novelista pregunta al padre por personajes gloriosos, y él dice: En fin, hijo, si quieres vivir tranquilo, hay cuatro o cinco personas aquí que debes evitar: Sócrates, Cicerón, Silvio Pellico y Cambronne. El Mancini de papá es un cuento perfecto. Diserta Bellavista deslumhrando a sus compañeros de tertulia. Disculpe, profesor, pero me impresionó la historia que nos contó ayer... ¿Se acuerda? Esa de Aquiles llorando por Patroclo. Me ha extrañado que nu masculone como Aquiles sintiera tanta cosa por un travestido Y después de esa pintoresca conversación, entran en contacto con aquella magnífica familia que vendía pintura falsificada, sorprendiendo a la víctima con los más peregrinos argumentos; tenían un arsenal de disfraces para variar de ganchos y cuando el trato estaba a punto de rematarse, la dueña de la casa gritaba desde lejos: ¡Asqueroso, tú estás vendiendo el Mancini de papá! Empieza a medianoche donde se habla de pasión napolitana por los fuegos artificiales, arranca de una noticia así titulada: Un muerto y trescientos cincuenta y dos heridos por los fuegos artificiales de medianoche en Ñapóles. Y acaso lo más divertido y tembloroso de la situación es la del pobre Alfonso, que no puede comprar sus efectos pirotécnicos y se pasa la noche descifrando la categoría de cada ejecutante, viendo y oyendo la