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4 julio- 1987 H E preguntado muchas veces a jóvenes qué es un ambigú. No lo ¿saben, y hacen bien; se trata de un vocablo que murió repentinamente antes de que ellos nacieran. En mi mocedad, durante el descanso en teatros y cines, algunos iban al ambigú; ahora se tonifican, simplemente, en él bar. Curioso galicismo que el Diccionario acogió en J 984 con sus tres acepciones periclitadas; en la primera ha sido sustituida por el también galo bufé. Y tas otras dos tampoco subsisten: local de un edificio para reuniones o espectáculos públicos, en eí cual se sirven manjares calientes y fríos, y local de las estaciones de ferrocarril donde se toma una comida ligera. Obviamente, será preciso advertir en el Diccionario que se trata de una voz desusada. La cual nunca ha existido en francés para designar esas funciones que ahora desempeñan el bar o la cafetería anejos a un recinto donde se presencian espectáculos. Ambigú, en esa lengua, significa ambiguo y designó también la comida fría variada servida de una vez es decir, sin que los platos aparecieran sucesivamente. Se aplicó, igualmente, para nombrar la obra de teatro en que se mezclaban varios géneros dramáticos (de donde er théátré de l Ambigu en París) Fue ennuestros teatros (la voz se documenta en español desde 1770) donde la gente de calidad, en tos entreactos, iba a tomar un tentempié- u n ambigú- al refectorio anejo; después aplicó ese nombre al local donde aquél se servía. Nombre que ha durado casi hasta ayer, en que le sobrevino el colapso a que aludíamos. Antes aún desapareció en las estaciones del tren: yo no to he conocido: Si ambigú se desconoce ya, está a punto, de ocurrirle lo mismo a matine, palabra que ahora ha registrado la Academia, más para darle sepulcro que fe de vida. Se describirá como fiesta, reunión, espectáculo que tiene lugar en las primeras horas de la tarde Es probable que haya lugares donde aún se llama matine a la sesión o función de después de comer, pero, si existen, deben de ser rarísimos. Se trata, por supuesto, de otro galicismo (matínée) al que se le ha quitado la e final femenina que nada indica en nuestro idioma. Aunque esta vez no se le cambió la acepción de origen. Pero anda ya lista para el réquiem por desaparición de la cosa que nombraba. ABC filtrarlo Calle de Felipe IV ABC III mente próximo! -y deploro que nuestra civilización tO acoja todo, sin reserva alguna, con t a l que sea a j e n o Nada me importa eT tal calzón: llevado por hombres: qada, R? ttQ debe aguantar su vela de ridículo. Exhibido por mujeres, deprime mi ojo masculino. Cuando se ciñe a piernas delgadas, les da sutileza de patitas de artrópodos Si son gordas, les con 7 fiere calidad de embutido. Y en las bien, cons: truidas destruye la indefinible y áurea proporción que existe entre pantomjla y muslo por amojamamiento de éste. Pero el vocablo existe, pues el objeto pulula, y a eso debe haber sido avecindado en el Diccionario. Como es sabido, en la jerga teatral se denomina bocadillo, según define bien ta Academia, la intervenciónde ún. actor en él diálogo cuando consiste sólo en pocas palabras Eso, la brevedad de lo que se dice, ha inducido que tal vocablo se haya adoptado para designar en grabados, dibujos, caricaturas, tebeos, etcétera, el letrero, generalmente circundado por una. línea curva que sale de la boca o cabeza de una figura, y en el cual se representan palabras o pensamientos atribuidos a ella Así se recogerá en la próxima salida del, léxico oficial, No es mala solución, -aunque el bocadillo, tan accidental en el teatro, es fundamental én esos productos gráficos. Existía ya unr vocablo que podía ocupar ese lugar, pero erajnviáBié. por curto: filacteria, esto es, et letrero qué sale dé los labios de personajes pintados en ia Edad Medía (y también las inscripciones de epitafios, escudos de armas, etcétera) Algunas veces usan el equivalente de tal vocablo los franceses para denominar el bocadillo, pero prefieren bailón, por la forma redondeada qué suele presentar, y aún mejor bulle, burbuja, pompa término más poético y sugerente que eí nuestro. Aunque no alcanza la belleza del italiano fumetto, con éi cual se interpreta que lo dicho por el personaje sale de sü boca como envuelto en una nubécula de humo. Este hallazgo léxico ha permitido tlamar fumetti a los comics norteamericanos, dando al todo el nombre de una parte. Voz ésta, comics (también se dice, aún más bárbaramente, comic) que ha sido desterrada dei francés (se ha sustituido por bande dessinéé o bédé) y que espera aún a ser erradicada de nuestro idioma mediante un suplente tan a la mano como historieta gráfica o dibujada. En zonas más remontadas del vocabulario entrará el término darwinismo, preferido con esta grafía a darvinismo, única que antes se consignaba. Se añadirá neodarwinismo, teoría que supone que en la evolución dejas especies actúan los procesos de selección propugnados en et darwinismo, más los. de mutación y otros factores genéticos concurrentes Y, por necesaria vinculación, evolucionismo, doctrina según la cual las formas de los seres vivos actuales proceden, a través de cambios más o menos lentos a lo largo de los tiempos geológicos, de antecesores comunes. La teoría evolucionista más difundida actualmente es el neodaryyiriismo ¿Prevé esa teoría que ta evolución devolverá a su origen a la especie humana, esto es, al cocotero? Hay indicios concluyentes. Fernando LÁZARO CARRÉTER de) a fíeal Acade nia Española REAL ACADEMIA mente, carajiílo. Repito: sería curioso- sólo curioso- averiguarlo. Entre los nombres de prendas que se incorporan alDiccionário figuran dos de signo bien parejo: los inefables pojólos, pantalones cortos y con peto que usaban niñas y mujeres para hacer gimnasia (se señala con el imperfecto usaban que son cosa de otro tiempo) y los aún más pudorosos bermudas, calzón ceñido que cubre hasta las rodillas y que se usa a veces, como bañador Quiza sobre este final: cómo bañador puede usarse a veces todo, incluso nada. Ese horroroso atuendo en su versión ceñida (éreo que ahora ya no tienen que serlo) posee un origen norteamericano; empezó a emplearse hacia 1953 en las islas Bermudas por tos turistas, varones y damas, en vacaciones. Y no para bañarse, sino porque da un aire deportivo, es decente y sirve sobre todo para que no se peguen tos muslos a tas sillas de plástico y a los asientos de los autos. El estupendo diccionario de anglicismos en francés de Larousse, tan parco en comentarios, se exalta a propósito deHos bermudas. Explica, en efecto, que el tal calzón no goza de mucho predicamento en Rancia: se le juzga feo porque quita gallardía al tipo. Los hombres, informa, no se deciden a usarlo. Y añade; preciosa noticia, que la civilización francesa, que ha acogido el short detesta los bermudas. Yo los veo abundantemente en mi refugio veraniego catalán- ¡ya tan dichosa- A ese galicismo crudo se suma ahora la tricotosa (del francés tricoteuse) máquina para hacer tejidos de punto y operaría que trabaja en esta máquina Para compensar vocablo tan útil y forastero entrará también en el próximo Diccionario el confortador y castizo carajiílo, bebida que se prepara generalmente añadiendo una bebida alcohólica fuerte al café caliente Sería curioso averiguar de qué modo el diminutivo de vocablo tan explícito se ha aplicado a nombrar la tonificante mezcla. ¿Se tratará de una deformación envilecedora del café denominado caracolillo? Mientras que para evitar aquel nombre én exclamaciones se ha apelado a mil deformaciones: caramba, carape, por ejemplo, y entre ellas caracoles, la bebida compuesta de un licor y de caracolillo, se habría hecho, disfemística-