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MIÉRCOLES 1- 7- 87 ESPECTÁCULOS En la muerte de un poeta del piano A B C 83 Claridad de criterio La frase que mejor define a Federico Mompou es que fue el poeta del piano español. Era también el mejor intérprete de sí mismo. Resultaba siempre un encanto oírle, porque tocaba como nadie. Escribió piezas memorables tanto para piano como para la voz humana. Y personalmente era un gran artista, un caballero. Un hombre fino. Yo le quería mucho... nos queríamos mucho. Últimamente, sin embargo, no teníamos demasiada relación, pero cuando yo iba a Barcelona o él venía a Madrid siempre que podíamos nos veíamos. Recuerdo, por encima de todo, su amabilidad, su distinción, la claridad de su criterio, la poesía de su música, tan mediterránea y que, a pesar de estar a veces impregnada de impresionismo francés, siempre fue tremendamente catalana. Joaquín RODRIGO El otro y el mismo músico Quienes en estos tristes momentos podemos acudir al recuerdo vivo- tan insistente y tan férreamente instalado en la memoria- de actuaciones personales y directas del maestro al piano, creo que nos hemos de sentir algo más desafortunados que los demás. Todos cuantos giros han sido utilizados y aun expresamente acuñados para intentar aprehender su talante creador ante el teclado y el clima de sus composiciones para él- e l intimismo como carácter, la expresión como sutilidad, el color como delicadeza, la armonía como intuición, o el rubato como nuevo hallazgo- se me antojaban harto más comprensibles si era el propio Mompou el que se encargaba de explicarlos, con la inmensa humildad de su humanidad larga, curvada sobre el piano. Se entendían todavía mejor, así, esos escuchos geniales que el compositor catalán nos transmitía, pasados por el tamiz exquisito de su buen gusto, en forma de finísimas recreaciones de canciones y de danzas mágicas y populares; de íntimas impresiones vitales; de visiones callejeras quintaesenciadas; de diálogos y paisajes en calma; de silencios del alma... Sublimes músicas calladas. Mas, atención. Que no debe detenerse ahí la rememoración del gran Federico. Con ser muy verdadera, pecaría de incompleta esa estampa del máximo señor de las sutiles confidencias pianísticas. Ha de ir acompañada de esa obra con la que quiso responder al encargo de la III Semana de Música Religiosa de Cuenca: su Improperiae para barítono, coro mixto y orquesta. Que, si solitaria, me sigue pareciendo fruto capital en su catálogo por su perfecta construcción y por su absoluta unidad de carácter tal y como pude destacar en su momento. El más bello oratorio escrito en España durante esta mitad del siglo XX como ha podido afirmar Prevel, que lo considera únicamente comparable al Stabat Mater de Poulenci y a la Misa de Strawinsky Otras intensidades, mayores violencias, más acusadas desolaciones, incluso brillanteces no usadas, que no bellezas menores, separan, sí, a esta página de aquel panorama pianístico antes descrito. El propio Mompou- como su reciente biógrafa Clara Janes nos recuerda- la situaba como una excepción circunstancial en el contexto de la música Leopoldo HONTAÑON El gran patriarca Era el gran patriarca de nuestros compositores. Su música fue un fiel reflejo de sí mismo, y en ella encontró los caminos de la universalidad a través de lo popular. Fue su punto de partida, que luego tamizaría con la exquisitez armónica y la justa proporción en la forma. Compositor eminentemente pianístico, encontró en este instrumento la riqueza de las sonoridades, de las resonancias de valores armónicos con los que creó atmósferas fascinantes heredadas de otros músicos que fueron también amigos suyos, como Fauré, Debussy o Ravel, entre otros. De su breve producción orquestal hay que señalar, por encima de todo, su oratorio Los improperios obra de gran valor musical donde la austeridad y la parquedad de elementos crean un clima sobrecogedor. Quizá sea bonito recordar ahora- a escasos días de la muerte de otro de nuestros genios, Andrés Segovia- que Mompou escribió para él la Suíte Compostelana una de las escasas incursiones suyas en un instrumento distinto del piano. En sus obras para este instrumento fue Mompou además el mejor intérprete, y trazó la pauta de cómo se debían tocar sus obras, con independencia- entre las dos manos. Para interpretar a Mompou hay que tener flexibilidad, frescor, y saber que el rigor métrico existe en la esencia, pero no en la forma. Antonio ROS- MARBÁ Sus obras perdurarán siempre Con el fallecimiento del maestro Federico Mompou (que en paz descanse) pierde España uno de sus compositores más universales. Toda su gran obra para piano, canto y piano y alguna para coro y orquesta son de un valor inigualable. Por su sustancia musical como diría Manuel de Falla, y sus realizaciones siempre perfectas, modelos de belleza que perdurarán por muchos años. Porque orquesté con gran alegría sus tres deliciosos Confines que estrenamos en París con gran éxito. Para mí, Federico fue, además, un amigo muy querido y un gran compañero. Lloro su muerte y mando a Carmen, su fiel y ejemplar compañera, un fuerte abrazo de todo corazón. Ernesto HALFFTER Una obra escrita a cincel Quizá alguien se sorprenda de la escasa producción musical que Mompou nos ha dejado al cabo de sus noventa y cuatro años de vida. Pero no podía ser de otra forma. Pensaba detenidamente cuanto hacía no sacaba nada a la luz si no lo había meditado durante largo tiempo. Sus obras parecen estar escritas a cincel; como frases grabadas, con tanta parsimonia como exactitud, en lápidas de mármol. Este hombre de una extraordinaria inteligencia nos ha dejado en cuatro o cinco obras importantísimas la síntesis de todo su pensamiento. Recuerdo ahora el gran impacto que causó la presencia de Mompou en los ambientes artísticos de París en donde sorprendió la gran calidad de su obra. Josep THARRATS Siempre español La muerte de Federico Mompou es muy sentida en el mundo de la música española, a la que aportó grandes piezas, especialmente para piano. Estamos todos de pésame, porque a todos los artistas, seamos o no expertos en música pianística, nos afectan hechos así, es como perder a un miembro de esta gran familia que somos los músicos. Alfredo KRAUS -íuatro poemas inéditos de Mompou A continuación, reproducimos cuatro poemas inéditos de Federico Mompou, recogidos bajo el título de Impressions que han sido traducidos al castellano por Clara Janes En l art Tota mort no és una fí Morir és avencar. Recomencar en l art, no és tornar enrrera, és seguir. L avi Pere Ell diu que per un plat de cargoís ho deixa tot... tot. Ara mateix diu, s en menjaria cent. L auba La claror de l auba es tímida. Tots els comencaments de les belles coses teñen aquesta claror de timidesa... Els arbres En els uns hi veig la rubia de ser esclaus, en els altres la serenitat de ser esclaus. Com nosaltres. En el arte No toda muerte es un final. Morir es avanzar. Recomenzar en el arte, no es volver atrás. És seguir. El abuelo Pedro Dice que por un plato de caracoles lo deja todo... todo. Ahora mismo dice, se comería cien. El alba La claridad del alba es tímida. todos los comienzos de las cosas bellas tienen esta claridad de timidez... Los árboles En unos veo la rabia de ser esclavos, en los otros la serenidad de ser esclavos. Como nosotros.