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MIÉRCOLES 1- 7- 87- ESPECTÁCULOS -ABC, pog. 8 Í Fallece Federico Mompou, poeta del piano, cincel del mármol blanquinegro deun teclado La capilla ardiente fue instalada en el Palacio de la Generalitat A las seis de la mañana de ayer fallecía en su domicilio particular de Barcelona el músico y compositor catalán Federico Mompou, a la edad de noventa y cuatro años. En el momento de su muerte se encontraban junto a él su esposa, Carmen Prado, y su médico personal, Jordi Én tan sólo unos días, la música española ha tenido que. soportar dos amargos reveses. Aún no se había repuesto de la triste desaparición de Andrés Segovia, cuando otro nombre universal, Federico Mompou i Dencausse, fallecía en Barcelona, como consecuencia de una insuficiencia respiratoria. Ayer, a las seis de la mañana, junto a su mujer y su médico personal, y tras una larga y penosa convalecencia. La noticia de su muerte cayó, a pesar de presentida desde hace días, como una losa en el mundo musical. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, manifestó nada más tener conocimiento de ella que con la pérdida de Mompou desaparecía otro catalán de proyección universal Barcelona Roch. Aunque estaba desde hace meses gravemente enfermo, su amigo íntimo, el también músico y compositor Xavier Montsalvatge, declaró que a pesar de que era previsible este fatal desenlace desde hacía ya varios días, no por ello ha sido menos doloroso su fallecimiento dejado una escuela, ya que era un músico autodidacta; pero influía en los compositores actuales por su capacidad e ilusión por la novedad El pianista Miguel Zanetti, que ha interpretado su música en diversas ocasiones, resaltó la sinceridad, dentro de una estética francesa impresionista, creada por un hombre que siempre compuso según pensaba le fue impuesta, hace unos meses, la medalla de oro de la Ciudad de Barcelona. Este fue el último galardón recibido por el mús i c o En 1979 había sido investido doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona, en la misma ceremonia que el pintor Joan Miró. Federico Mompou la tarde en el Palacio de la Generalitat. Numerosas personalidades del mundo de la cuftura, el arte y la política acudieron a lo largo de la tarde para tributarle una sentida despedida. El funeral se celebrará a las once y media de la mañana de hoy en la iglesia de Jesús de Gracia, y será enterrado en el cementerio del sudoeste de la Ciudad Condal. Pesar en el mundo de la música Desde primeras horas de la mañana, nada más tener conocimiento de la muerte de Federico Mompou, su domicilio se Vio inundado de numerosas muestras de condolencia. El ministro de Cultura, Javier Solana, declaró que el mensaje que había dejado al morir ha sido el del silencio y el trabajo personal. El prestigio de Federico Mompou ha sido siempre creciente. Su obra callada, personal, ha estado por encima de cualquier influencia circunstancial. El consejero de Cultura de la Generalidad, Joaquim Ferrer, comunicó a la viuda el dolor que había supuesto su pérdida y señaló la importancia y trascendencia de su obra. Montserrat Caballé expresó su profundo pesar por la muerte de mi amigo, con quien me unía un lazo basado tanto én su personalidad como en su arte El presidente de la Asociación de Compositores Catalanes, Albert Sarda, dijo que Mompou no ha Las más altas distinciones El músico y compositor estaba en posesión de las más altas distinciones otorgadas por países de todo el mundo, donde siempre se le reconoció ampliamente su aportación a la música. En 1951 entró como miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi, de Barcelona, y en 1955, como miembro correspondiente en la de San Fernando, de Madrid. Recientemente, se le había concedido la medalla de oro de la Generalitat, máxima condecoración que otorga el Gobierno catalán. También Miguel Ángel Gómez Martínez comentó que su música de cámara ha representado a España en el mundo. Y el compositor Tomás Marco dijo que su obra para piano es una de la más impresionantes de la historia de la música La soprano Isabel Penagos, quien estuvo acompañada por Mompou en sus comienPrimeras influencias zos, explicó que ha sido, dentro de la lírica de concierto, una de las figuras de mayor refinamiento Federico Mompou nació el 16 y de mayor poesía Orioll Mar- de abril de 1893 en el barcelotorell, director de la Coral Sant nés barrio del Paralelo. Su abueJordi, manifestó que su. muerte lo tenía una fundición de campaera lo peor que le podía ocurrir nas y, se dice, que en su taller ahora a la música catalana El se educó musicalmente Momcantante Raimon, que cuenta en pou. A los siete años, los espesu repertorio con una canción, cialistas le pedían consejo para Pensament basado en la valorar la afinación de los bron Canco i danca número 6 de ces. Según comento en ocasioMompou, dijo que además de nes, sus primeras influencias uno de mis músicos predilectos, musicales provenían de Greig y era una de las personas más ge- Couperin por la forma breve de nerosas que he conocido Su música sin embargo, confeLa capilla ardiente con los res- só que su vocación musical se tos mortales del compositor fue despertó con Ravel, Faure y Deinstalada a las siete y media de bussy. Absolutamente nuestro, totalmente universal Con Mompou hemos perdido a uno de los músicos más solitarios, más independientes, que podríamos hallar en la música española actual. Vivió la expansión wagneriana, que en Cataluña afectó a casi todos los compositores, manifestándose en las antípodas del mensaje germano. Vivió largo tiempo en París, y se aproximó peligrosamente a los efluvios del impresionismo, al conocer y tratar a sus principales protagonistas. Sin embargo, Mompou, aunque haya en su música un velado aroma impresionista, tiene tanta personalidad que no podemos llamarle exactamente un afrancesado. Mompou sólo admite comparación con las dos máximas figuras de la música catalana: Isaac Albéniz y Enrique Granados. Tuvo cierta afinidad con el primero porque ambos dedicaron sus creaciones principales al piano, pero el carácter expansivo de la música de Albéniz es muy diferente del que fluye de las partituras de Mompou. En este sentido, es más afín al intimismo de Granados, aunque éste compuso también atraído por la orquesta. En definitiva, lo que más diferencia a Albéniz y Granados de Mompou es que los primeros se dejaron llevar por el populismo castellano y andaluz, mientras Mompou sólo en raras excepciones dejó de inspirarse en la canción catalana, que no aparece solamente en sus canciones y danzas, sino en la totalidad de su producción, en la que no encontraríamos ninguna referencia directamente folclórica, pero sí un espíritu inconfundible que le vincula, sin lugar a dudas, a su tierra natal. Por estas razones hay que considerar a Federico Mompou como un valor absolutamente nuestro, pero al mismo tiempo, totalmente universal. Xavier MONTSALVATGE