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56 A B C CIENCIA Y FUTURO MIÉRCOLES 1- 7- 87 Incineración oceánica: Solución al n El grave problema de los residuos tóxicos y peligrosos ha obligado a las sociedades industrializadas a buscar sistemas que permitan su neutralización sin que por ello repercutan negativamente en el medio ambiente. Una de estas fórmulas, la incineración en alta mar por medio de buques, ha sido aprobada recientemente por las autoridades españolas para suprimir los residuos del tipo organo- halogenados y clorados. El permiso para realizar la incineración, por un cupo máximo de 10.000 toneladas y con validez por un año, se ha concedido al no disponer nuestro país de un sistema alaternativo en tierra que facilite la destrucción controlada sin causar daños medioambientales. La industria española produce a. año entre diez mil y veinte miltone- ladas de residuos tóxicos y peligrosos sin que, por el momento, se disponga de la suficiente infraestructura para garantizar su eliminación correcta. Algunas iniciativas, como el vertedero controlado de la Comunidad Autónoma madrileña en San Fernando de Henares, sólo son capaces de absorver una mínima parte del problema. Hasta el año pasado, las empresas cuya producción de estos vertidos era importante, ya sea por su cantidad o peligrosidad, enviaban los residuos a Bélgica donde eran embarcados e incinerados en alta mar. Ahora, el gobierno belga ha prohibido la importación de residuos. Pese a la existencia de empresas conscientes del problema, la mayoría ha estado vertiendo sus residuos sin ningún tipo de control. Incluso en vertederos cercanos a poblaciones o en situaciones altamente peligrosas, como próximos a corrientes de agua. No obstante, no se puede achacar exclusivamente la responsabilidad a las empresas. Hasta el momento nuestro país ha carecido de medios para la eliminación de los residuos y sólo ha contado con una legislación específica desde mayo de 1986, momento en que se aprobó la Ley Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos. vertederos más o menos incontrolados. Ante la peligrosidad de la situación, la Dirección General de la Marina Mercante ha concedido la autoriazación a la empresa Ocean Combustión Service de España para realizar la incineración en alta mar de residuos. Este permiso ha contado con el previo consentimiento de la Dirección General del Medio Ambiente y de la Dirección General de Innovación Industrial y Tecnológica. La autorización limita la incineración a un cupo máximo de diez miltoneladas de residuos y tiene validez por un año, descartándose su renovación desde el momento en que existan métodos validos de destrucción en tierra. Los residuos que pudran ser tratados son los compuestos y disolventes orgánicos halogenados, disolventes no halogendos, residuos de pinturas y colorantes, biocidas y sustancias fito- sanitarias y aquellas sustancias o materias cuya incineración en el mar no produzca efectos nocivos sobre el medio ambiente. En nigún caso se permite la importación de residuos industriales de otros países. El permiso sólo es valido para los residuos generados en España. RESIDUOS TÓXICOS Y PELIGROSOS VULCANO I I BARCO DE INCINERACIÓN OCEÁNICA DI f Directivas comunitarias La directiva 78 319 del Consejo de la Comunidad Económica Europea considera como residuo toda sustancia, todo objeto del cual se desprenda o tenga la obligación de desprenderse el poseedor en virtud de las disposiciones nacionales en vigor. Un grave problema Algunos datos confirman la gravedad del problema. Según las cifras publicados por la Comisión de Oslo, en 1985 las autoridades belgas permitieron la importación de trescientas toneladas de residuos españoles, de las cuales, sólo ochenta y cinco fueron realmente exportadas por nuestro país. Esta diferencia se justifica seguramente por motivos económicos. Este año, desde Ja aprobación de la incineración en alta mar, ya se tiene contratadas mil trescientas toneladas. La diferencia entre las cifras permite suponer que la gran mayoría de los residuos producidos en nuestro país ha ido a parar a los alcantarillados, ríos o En cuanto a residuo tóxico y peligroso, se considera todo residuo contenido o contaminado por ciertas sustancias o materias, en cantidades o concentraciones tales que representen un riesgo para la salud o el medio ambiente. Estas sustancias, hasta un total de ventisiete, se relacionan en el anexo de la directiva. Entre ellas se encuentra el arsénico, mercurio, cadmio, talio, berilio, cromo hexavalente, plomo, antinomio, fenoles, cianuros, compuestos organo- halogenados y clorados, amianto, selenio y teluro. En dicha directiva también se señala que los Estados miembros tomarán las medidas necesarias para asegurar que los residuos sean gestionados (eliminados) sin poner en peligro la salud humana ni perjudicar el medio ambiente y en particular sin crear riesgos para el agua, el aire o el suelo, ni para la fauna y la flora. Tampoco deberá provocar molestias por olores o ruidos, ni provocará alteraciones en el paisaje y en lugares de especial interés. En cuanto al vertido, se recomienda tomar medidas especiales para prohibir el abandono, el depósito o el transporte incontrolado. Así como su cesión a instalaciones, establecimientos o empresas distintas a las previstas en la directiva. Incineración oceánica La incineración es una fórmula de gestión de los residuos utilizada ampliamente desde hace años. Sin embargo, plantea algunas dificultades con una serie de determinados materiales. El primer barco incinerador se construyó ante la carencia de incineradores capaces de tratar residuos bon alto contenido en cloro, debido a la corrosión producida por el ácido clorídrico formado durante la combustión. El barco que realizará las labores de incineración en España será, con toda seguridad, el Vulcanus II La carga de los residuos se efectúa a través de un manifold en cubierta, en ocho tanques que tienen una capacidad comprendida entre los doscientos noventa siete y los cuatrocientos sesenta metros cúbicos. Este tipo de buques se construye con arreglo a una serie de requisi- Los buques incineradores están perfectamente equipados para realizar estos complejos trabajos Diversas pruebas han demostrado la falta de efectos negativos sobre el medio ambiente La autorización, válida por un año, limita a 10.000 toneladas el cupo máximo de incineración