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ABC, pág. 24 1 TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES 1- 7- 87 N un ensayo sobre la libertad vuelve Ratzinger sobre la Iglesia de base, como contrapuesta a la Iglesia institucional. Pero cuando la pequeña comunidad de base se separa de la gran comunidad sacramental que es la Iglesia, la presunta libertad de la comunidad de base se desvanece en lo lúdico y se disuelve En sentido bíblico, libertad significa ante todo participación en una realidad social el pueblo de Dios. El derecho fundamental del cristiano, y su libertad suprema, es el derecho a la fe íntegra. Todas las demás libertades de la Iglesia se orientan a esta libertad fundamental (p. 188) Al estudiar el ordenamiento cristiano en la democracia pluralista, Ratzinger recuerda que cuando acabó la guerra mundial el advenimiento de la democracia fue recibido con un entusiasmo casi religioso, por lo que el desencanto ha resultado luego tanto mayor ante las exageradas perspectivas. En un contexto de hipocresía sería inútil buscar informaciones públicas sobre la situación del Vietnam hoy, así como la de otros países caídos bajo regímenes marxistas. Aparentemente, estos países han alcanzado, según la opinión política occidental, un estado de orden que no debe perturbarse (p. 191) La juventud es la primera en reaccionar contra esa esquizofrenia. Y es que además la democracia pluralista no está en absoluto garantizada. No solamente pueden llevarla al precipicio las crisis económicas, sino también oleadas espiriturales pueden arrebatarle el terreno bajo los pies (p. 191) Porque en la sociedad democrática de hoy el bien no parece fundarse sobre los esfuerzos de los hombres que la sostienen, sino que se diría sostenido más bien por estructuras irrevocables. Así, la sociedad liberada parece como independiente de la ética. Desde tal punto de vista son las estructuras quienes se califican como buenas y malas; y la afirmación de que el espíritu no es más que el resultado de la evolución material corresponde a la concepción de que lo ético se produce por la economía y no es en último análisis el producto de las decisiones fundamentales del hombre (p. 193) De esta forma subraya Ratzinger que en el fondo complaciente de nuestra actual civilización democrática late una concepción materialista, que puede llevarla a situaciones de tiranía. Todavía más al fondo late en esa concepción un concepto unilateral de razón, concebida como categoría cuantitativa, medible y hasta material por una fuente del pensamiento ilustrado. Pero sólo la fe en la trascendencia, tras una depuración autocrítica del cristianismo en sus relaciones con la sociedad, puede corregir ese truncamiento ético y humanizar la base de la convivencia política sacándola de su conformismo materialista. En un ensayo sobre las imágenes de Europa se examinan ante todo varias imágenes negativas: la Europa culpable de todos los males de la Humanidad y la imagen que huye de la realidad histórica europea para evadirse en el futuro. Desde la perspectiva islámica, vigente hoy en una amplia zona del mundo, Europa es una degradación histórica dominada por el ateísmo. Con su aceptación generalizada de una secularización radical, un sec- E LOS TRES FRENTES DEL CARDENAL RATZINGER (y II) enorme fuerza a entidades supranacionales. Y el nacionalismo exacerbado ha conducido a Europa al borde de la destrucción. En un ensayo sobre Por Ricardo de la CIERVA escatología y utopía, Ratzinger prepara al lector para su último y tor del pensamiento europeo puede estar fomentando esta contraimagen y renegando de fundamental estudio, dedicado a la segunda vetas esenciales de su propia historia. El na- instrucción de la Santa Sede sobre teología zismo alemán fue, por supuesto, una terrible de la liberación, promulgada en la primavera de 1986. Insiste en que la Santa Sede recharegresión negativa respecto del cristianismo. Una de las características de Europa es la za las tendencias liberacionistas que se apoyan en el marximo; pero llaseparación, fundada cristianama la atención sobre otros asmente, entre la fe y la Ley. Lo pectos menos comentados de la cual incluye la racionalidad del Instrucción. Que con la anterior derecho y su autonomía relativa ha desmitificado el proceso de la respecto de la esfera religiosa, libertad y ha situado al problema pero también la dualidad de Igleen un contexto racional (p. 240) sia y Estado. Y esta separación, Y ha reivindicado la doctrina de exagerada unilateralmente a parla Iglesia en medio de la contir del siglo XVIII, ha desembocafrontación de capitalismo y do en una autonomía ilimitada marxismo revolucionario. Y es de la razón respecto de la fe. í a que los cristianos no parecen detercera desviación histórica de la mostrar demasiada fe en su docidea de Europa es el marxismo, trina cuando se trata de aplicarla que en cierto sentido se puede a la realidad; se contentan con concebir como un impulso de essu religiosidad privada sin atreperanza semejante al de una reverse a desbordarla sobre la ligión; pero al tomar como instruvida pública (p. 242) Y de eso mento exclusivo te razón seculaRicardo de la Cierva tratan los cuatro primeros capíturizada, el marxismo rompe con Historiador los de la segunda Instrucción, toda conexión metafísica y pone el sumo bien en la revolución mundial; es de- que intentan animar a los cristianos para que superen sus complejos. Las dos Instrucciones cir, en la negación total del mundo preexistente. Con ello, el marxismo se configura indisolublemente unidas quieren vivir el criscomo la más total antítesis del cristianismo, tianismo como alternativa respecto a las mique será el antivalor absoluto; mientras la re- tologías de la liberación en esta época (p. volución es el valor absoluto nuevo. En este 242) sentido el marxismo es a la vez un producto Ratzinger rechaza las acusaciones liberade Europa y una negación total de Europa, cionistas contra la idea de la ley y el orden que no se concibe sin su esencia cristiana. considerada absurdamente como opresiva. La fuerza al servicio del derecho se convierEntre los componentes positivos de la idea te en poder de opresión, mientras que la viode Europa señala Ratzinger la herencia grielencia contra el ordenamiento jurídico del Esga, la herencia cristiana y la herencia latina, tado se transforma en lucha por la liberación que confluyen en la herencia de la modernidad. Para la configuración de una Europa fu- y por la libertad (p. 243) La nueva moral es más bien antimoral; no reconoce frenos. Dios tura, Ratzinger propone varias tesis: la relano es ya una realidad ante muchos hombres; ción íntima entre democracia y eunomía, es decir, el conjunto de justicia y derecho no y Jesús se ve sustituido por Barrabás, que por cierto también se llamaba Jesús (p. 244) manipulables y el respeto general (y vinculanLa Instrucción afirma que la familia es el te en el plano del derecho público) de los va- espacio original de la libertad; y que la edulores morales y de Dios. Y es que Dios no debe ser relegado incondicionalmente a la cación es el verdadero núcleo para cualquier praxis de liberación. La teología de la liberaesfera privada, sino que debe ser reconocido incluso públicamente como valor supremo... ción parece haber asumido un modelo anárquico- ideológico- histórico que ha tratado porque lo es. Por supuesto que en esta concepción cabe una tolerancia total por las opi- de invertir el sentido de la Biblia a través de la dimensión política excluyente: Jesús vieniones del ateísmo; pero los cristianos no ne interpretado a la luz de Moisés y Moisés a pueden consentir que el ateísmo se eleve la luz de Marx (p. 249) Pero el realismo de prácticamente a dogma público mientras que la doctrina social cristiana se demuestra en la tolerancia se ejerce sobre la fe (p. 219) el hecho de que no promete ningún paraíso Tercera tesis: la renuncia al dogma público terrestre, ninguna sociedad irreversiblemente del ateísmo como supuesto de derecho públiy definitivamente positiva en el interior de la co comporta también el rechazó del nacionahistoria (p. 254) lismo exagerado y de la revolución mundial como objetivo supremo. Desde las UniversiEstas son las principales ideas del cardenal dades, las órdenes religiosas y los concilios, Ratzinger en su triple frente de la eclesiolola tradición europea ha institucionalizado con gía, el ecumenismo y la política. Hace falta todo su enorme valor para, sin ampararse en su autoridad institucional, exponer esas ¡deas personales a cuerpo limpio, sin temor a des ¿QUIERE VENDER SU COCHE? cubrir su juego. La amplitud de su formación Utilice las páginas de y de su ámbito cultural, la seguridad de su fe Anuncios por palabras resaltan en medio de tantas confusiones y tantas cobardías. Ad muítos annos. dei íBC