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46 ABC CULTURA MARTES 30- 6- 87 Los Clubes de la Unesco, bajo el signo de la despolitización Madrid. Pedro Corral Entre los días 22 y 27 de julio tendrá lugar en Madrid el II Congreso Mundial de Clubes de la Unesco, en el que representantes de setenta países discutirán las líneas generales del programa de desarrollo cultural establecido por la Unesco para los próximos diez años. Todas las opiniones confirman que la reunión marcará el comienzo de la despolitización de esa organización mundial. Para José Luis Abellán, presidente de la Confederación Española de Clubes Unesco, este Congreso es decisivo para la crisis de la Unesco. Supone una vuelta a los orígenes, al espíritu fundacional de la organización en favor de la cultura, después de un periodo excesivamente politizado La reunión está organizada por la Federación Mundial de Asociaciones y Clubes de la Unesco, que aglutina desde 1981, fecha de su fundación, a tres mil quinientas agrupaciones no gubernamentales de todo el mundo que comparten el ideal de la Unesco y realizan actividades inspiradas directamente en los objetivos y los programas de ese organismo de las Naciones Unidas. Pierre Serier, secretario general de esta Federación, aseguró ayer que cerca de setenta países enviarán sus representantes a esta reunión, segunda que celebra la Federación y cuyo objetivo principal es debatir las acciones del programa mundial de desarrollo cultural que aprobó la Unesco. Este programa, denominado Decenio mundial para el desarrollo de la cultura se pondrá en práctica a partir de 1988 y hasta 1997. Sus líneas generales, presentadas ayer por Henri Lopes, director adjunto de Cultura y Comunicación de la Unesco, son colaborar en la toma de conciencia, por parte de sociedades y de individuos, de la importancia de la cultura en el desarrollo de los pueblos; reivindicar y afirmar las identidades culturales de cada pueblo; ayudar a la participación de los individuos en la cultura de sus países; y, finalmente, favorecer la cooperación internacional en el mundo de la cultura. Silvina Ocampo: La literatura debe ser barata y por eso hay que escribir corto La escritora argentina pasa revista a las claves de su vida y su obra Buenos Aires. José Alejandro Vara Prácticamente invisible, retirada hace tiempo de la vida social porteña, Siivina Ocampo, uno de los nombres legendarios de la literatura argentina, tan sólo abandona su silencio público muy de tarde en tarde. Únicamente cuando le resulta ya imposible resistir el asedio o cuando, como ahora, aparece la inevitable excusa de la llegada a las librerías de un nuevo libro, olvida la oscuridad del anonimato y se deja ver en las primeras planas. Y así sucesivamente, su último volumen de cuentos, acaba de llegar a Buenos Aires, un excelente pretexto para que el diario La Nación le dedique cuatro páginas de su selecto suplemento literario. Envuelta en tinieblas y sombras, parapetada tras sus imperturbables gafas de sol, Silvina, l ú c i d o m i e m b r o de aquella generación de la revista Sur que fundara su hermana Victoria, ha accedido a repasar algunas claves de su vida y de su obra. He a p r e n d i d o a contar, en la literatura y Siivina Ocampo en la v i d a dice a modo de presentación. Mi primer cuento lo escribí cuando chica. Tenía unas doce páginas. La profesora de inglés quedó admirada y asustada y me comentó: No hay que escribir tanto. Es muy caro, se gasta mucho papel, mucha tinta y mucho tiempo para leerlo. Desde entonces aprendí que la literatura debe ser barata y por eso hay que escribir corto. Por eso mis cuentos son breves. Por economía. Cuando le preguntan el porqué de su irresistible tendencia a la cursilería, explica: Siempre me atrajo. Para mí, la cursilería es una forma del horror. No puedo dejar de mirar los objetos cursis, me causan gracia y me horripilan. Son peligrosos. Aunque cuando uno introduce la cursilería en un cuento para reírse de ella, se corre el riesgo de que todo lo que has escrito se vuelva triste. Sobre todo cuando se escribe sobre los sentimientos. En este punto, resulta obligada una referencia al amor: Recuerdo que hubo mañanas en que me despertaba y, pensando en la persona a la que quería en ese momento, me preguntaba: pero ¿por qué tengo que seguir viviendo, por qué? Son esos días en que uno no tiene fuerzas más que para llorar. Cuando me he enamorado de alguien, me he entregado por completo. He sido sincera y he esperado lo mismo. Pero los otros nunca son sinceros. Nunca terminas de conquistarlos. Este recelo hacia los demás, ese estar en guardia queda reflejado en este párrafo: La gente no me gusta demasiado. Siempre me ha perturbado. Cuando no me gusta, porque no me gusta, y cuando me gusta, porque me encantaría estar siempre con ella, porque la extraño cuando no está. Comenta también que siempre le interesó el sexo. Cuando tenía veinte años me decía: ¡Ay, cuándo tendré cuarenta o cincuenta para no enamorarme más, para no desear a nadie, para vivir tranquila, sin celos sin angustias! Llegue a los cincuenta y seguí enamorándome y seguí deseando a la gente hermosa. Es terrible. Pero ahora el sexo me resulta tan interesante como cuando era chica y acababa de descubrir que lo era. Siempre me importó y ahora también. ¿Cómo puede dejar de importar? Es una condena y un placer. Sus relaciones con su esposo, el escritor Bioy Casares, arrancaron de una manera muy particular. Me casé con Adolfito porque estaba enamorada de su perro Ayax Era un perro tan hermoso, tan inteligente, tan noble. Una vez casi se suicidó por amor. Ayax estaba en el primer piso y vio a Adolfito en la planta baja, y se quiso tirar por la ventana. Ser amado por un perro es tan envidiable... Luego, su relación con Bioy desembocó en I matrimonio literario más famoso y más brillante de la Argentina. Estar casada con un escritor es maravilloso. Uno puede comentar lo que ha leído, lo que está escribiendo, recibir consejos, opiniones. Adolfito es el primero que lee lo que yo escribo. Si a él no le gustó lo que escribí, lo hago desaparecer. En general sigo sus observaciones, pero a veces cuando él me dice que debería quitar tal o cual párrafo lo dep como está y a menudo tengo razón. Termina revelando el secreto de la felicidad: Nada me ha dado más placer que crear, escribir. Cuando escribo no puedo parar, es como si tuviera fiebre, pero una fiebre que me llena de alegría. Entonces no le tengo miedo ni al futuro, ni a los celos, ni a las traiciones; ni pienso en los demás Tres décadas de arquitectura española a través de sus obras Madrid. S. C. Una visión panorámica de la arquitectura española entre los años cincuenta y ios ochenta, resumida en treinta obras de ese periodo, se inaugura hoy en el pabellón Juan de Villanueva del Jardín Botánico. La exposición es parte de la muestra que presentó España en Bélgica, dentro de la edición de Europalia dedicada en 1985 a nuestro país. Treinta obras. Arquitectura Española. Años 50- Años 80 está organizada por la dirección general para la Vivienda y Arquitectura, del Ministerio de Obras Publicas y Urbanismo, y permanecerá instalada hasta el próximo 26 de julio. Sesenta paneles luminosos de gran dimensión reproducen las obras presentadas. Veinticuatro fotografías de Ouka Lele dejan constancia de sus autores. Junto a este material gráfico se proyecta un audiovisual sobre el contenido de la exposición. Concedidos los premios del Gremio de Editores de Cataluña Barcelona. D. C. El Defensor del Pueblo, Joaquín RulzGiménez, y el ministro italiano de Cultura, Antonio Gullotti, fueron dos de los galardonados con los premios Atlántida que, en su segunda edición, entregó ayer el Gremio de Editores de Cataluña. Ruiz- Giménez recibió el premio al Lector famoso por su reconocida afición a la lectura y esforzada defensa de la libertad de divulgación de las ideas a través del libro El ministro Gullotti recibió el premio especial Atlántida por el hecho de que bajo su mandato el Gobierno italiano tomó la decisión de suprimir el IVA al libro, diarios y revistas, medida ejemplar- dicen los editores catalanes- que deseamos sea adoptada por otros Estados comunitarios Los restantes premios recayeron en Robert Saladrigas, de La Vanguardia Antena 3 de Córdoba, El país Ramón Amposta, de Radio España; Joan Triadu, de Avui y Salva- dor Alsius, de TV 3.