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MIÉRCOLES 24- 6- 87 CIENCIA Y FUTURO A B C 57 futura estación espacial norteamericana SPACE OPERATION CENTER (SOC) EL MODELO CON MAS PROBABILIDADES DE SER EL DEFINITIVO DE LA ESTACIÓN ESPACIAL EN SU PRIMERA FASE MONITOR DE ICEBERGS TERRESTRES. VOLCANES niendo los compartimientos de la tripulación, laboratorios, almacenes, etcétera. Los módulos tendrán, prácticamente, la misma estructura, pero variando su interior dependiendo de su uso. Los habitacionales tendrán 4 x 12 metros y en ellos se alojará una tripulación de seis a ocho personas durante noventa días; habrá dos módulos- laboratorio, un módulo logístico, el único que será regularmente reemplazado (cada noventa días) por otro traído por el Space Shuttle, y un módulo para controlar la estación. El compartimiento individual de cada tripulante dentro del módulo habitacional no será mayor que una cabina telefónica, pero gracias a la gravedad cero se puede utilizar toda la superficie y el astronauta duerme de pie dentro de su saco. Dentro de este mismo paquete de trabajo también se incluyen los sistemas de soporte vital y métodos para reciclar el agua (costosa de transportar) Cada persona necesita diariamente unos tres litros de agua potable para beber y unos 13 litros para higiene personal, lavar la ropa, lavar la vajilla, etcétera. Hay dos sistemas, en el primero se utilizaría agua no potable para lavar y en el segundo habría un sistema de reciclaje por circuito para ambas aguas y la atmósfera de la cabina. El oxígeno respirable puede ser renovado por electrólisis del agua utilizada, desprendiéndose, al pasar a través de ella la corriente eléctri- ca, oxígeno e hidrógeno. El agua bebestible puede ser. obtenida por condensación de la humedad del aire. Mientras los sistemas de reciclaje no tengan un rendimiento del 100 por 100 la provisión de agua será renovada cada tres meses con el módulo logístico, en el que también vendrán los alimentos. Además de las compañías resénadas, otros grupos de investigadores trabajan para la estación espacial: el Human Factors Laboratory del Ames Research Center, en California, estudia todo lo que pueda hacer más agradable la vida de la tripulación durante tres meses; el Langley Research Center, i- Virginia, está estudiando anticipadamente las futuras necesidades de la estación, y el grupo del Kennedy Space Center, en Cabo Cañaveral, Florida, calculan el equipamiento total y el número de vuelos- de 7 a 12- de transbordadores para llevar todo el material al espacio. Alrededor de la estación se desarrollará una intensa actividad, llegarán y partirán los transbordadores espaciales y vehículos de maniobra orbital, acompíándose al muelle o permaneciendo a la espera de recibir instrucciones del centro de mando de la estación para la aproxima ción. Actividad exterior Este intenso tráfico puede originar choques con la estructura y por ello lo ideal sería el control de los vehículos desde la misma estación, con dos sistemas, uno mediante mando a distancia (se está estudiando el modo de transferir energía en gravedad cero) para atrapar a la nave y tener el control final del atraque, y otro, con el vuelo de ésta hasta un mecanismo de anclaje. La estación espacial no volará Aún no se ha decidido si la estructura será montada íntegramente por los astronautas en órbita Las tripulaciones, de seis a ocho miembros, serán reemplazadas cada noventa días por el transbordador espacial sola, irá acompañada dé plataformas fabricadas en ella misma con el fin de que sirvan de bases científicas de experimentación o de observación. Las plataformas polares lanzadas por el Space Shuttle observarán cada zona de la Tierra doce veces diarias y enviarán la información sobre recursos naturales, meteorología, polución, etcétera, a la estación. Para el servicio de las plataformas o de los satélites se están diseñando los anteriormente mencionados OMV (Orbital Maneuvering Veh i c l e s) de a l u m i n o y con un diámetro. de cuatro metros, pesando 4.525 kilogramos, de los que la mitad corresponderán al combustible líquido (tetróxido de nitrógeno y monometil hidracina) Los OMV serán operados a control remoto desde el centro de mando de la estación y vigilarán la seguridad de las estructuras espaciales. Ante el peligro de colisión con basuras flotantes en el cosmos, los ordenadores de la estación evaluarían la señal enviada por los satélites de alerta y en caso de ser necesarios el OMV saldría a eliminar el obstáculo. Robots automáticos se encargarían de efectuar las reparaciones y proteger los puntos debilitados. Con todos estos dispositivos la futura estación espacial permanente norteamericana estará lista para funcionar a pleno rendimiento entre 1993 y 1995. J. L. JURADO- CENTURIÓN