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50 A B C Impuestos ABC LUNES 22- 6- 87 La enorme complejidad delos impuestos hace ineludible una reforma fiscal Su mecánica liquidatoria, además, crea inseguridad jurídica Entre las características de la normativa vigente que regula la imposición directa podrían señalarse como más representativas, en relación al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y al Impuesto sobre Sociedades, en que centramos nuestra atención, la regulación excesivamente compleja de ambos impuestos, así como también la de su m e c á n i c a l i q u i d a t o r i a que crean un marco de i n s e g u r i d a d j u r í d i c a Aunque existen dos leyes, la 44 y 61 de 1978, de 8 de septiembre y 27 de diciembre, respectivamente, que regulan los tributos a que se ha hecho referencia, ambas han sido esencialmente modificadas por normas de carácter permanente, entre las que destacan la ley 5 1983, de 29 de junio, de medidas urgentes en materia presupuestaria, financiera y tributaria; la ley 14 1985, de 29 de mayo, de régimen fiscal de determinados activos fi- nancieros; la ley 48 1985, de 27 de diciembre, de reforma parcial del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y el real decreto- ley 1 1986, de 14 de marzo, de medidas urgentes administrativas, financieras, fiscales y laborales. En ocasiones, como ha sucedido con la ley 18 1982, de 26 de mayo, sobre régimen fiscal de agrupaciones y uniones temporales de empresas y de las sociedades de desarrollo industrial regional, se ha hecho uso de disposiciones adicionales para modificar el régimen general del Impuesto sobre Sociedades, al que, como Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, han afectado preceptos de disposiciones que, como la ley 16 1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, por su denominación, no parecen tener carácter fiscal. chos impuestos, que tropezarán con no pocas dificultades al cumplimentar los respectivos impresos que constituyen auténticos laberintos, que estimamos en gran medida determinados por la complejidad señalada. En estas circunstancias resulta contradictorio que el contribuyente haya de practicar la autoliquidación correspondiente, incurriendo en graves sanciones pecunarias si la cuota que ingresa en el Tesoro como consecuencia de dicha autoliquidación no corresponde a la deuda tributaria que deba resultar de la aplicación de la normativa del impuesto correspondiente considerada correcta por ia Administración. Por lo demás, estimamos que puede decirse que el proceso seguido en la regulación de los impuestos que se considera ha dado lugar a que se hayan perdido su lógica técnica inicial, ofreciendo el régimen vigente, tanto del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas como del Impuesto sobre Sociedades, en mayor o menor medida, las siguientes características fundamentales: a) Carencia de estímulos al trabajo, ahorro e inversión. b) Ausencia de equidad en la distribución de la carga tributaria. c) Excesiva progresividad de tarifas. d) Tratamiento indiscriminado de las rentas. e) Aumento ininterrumpido de la presión fiscal directa e indirecta, unida esta última a la que acusadamente caracteriza al vigente régimen de gestión del Impuesto sobre el Valor Añadido, recientemente implantado. f) Inexistencia de una auténtica corrección de la depreciación monetaria. Características todas ellas que, unidas a la de la complejidad de los preceptos que han de aplicarse, hacen necesaria y urgente la reforma fiscal del régimen vigente de los Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas y sobre Sociedades. de los impuestos citados, ajustados al desarrollo imprescindible de su nueva normativa. En cuanto a ésta, consideramos que debe estar basada en los siguientes principios fundamentales: a) Reducción de tipos de gravamen y de la excesiva progresividad de tarifas. b) Ajuste automático de la inflación, ya que España mantiene una elevada tasa de la misma. c) Fomento del ahorro y de la inversión, sea cual fuese su naturaleza. d) Tratamiento diferenciado de las distintas rentas, de acuerdo con su naturaleza, eliminando el gravamen de las que, como correspondientes a bienes urbanos, son estimadas. Pago a cuenta del impuesto Todo ello unido a sustituir el ingreso de la deuda tributaria del impuesto autoliquidada por un pago a cuenta del mismo cuya cuantía pudiera determinarse con facilidad, sin que diera lugar a sanción pecuniaria alguna al practicarse la liquidación provisional del tributo por la Administración, de acuerdo con los datos facilitados por el contribuyente en su declaración, aunque al verificarse la correspondiente comprobación, como es natural, se sancionase con rigor la declaración inexactamente formulada. La instrumentación del proceso de liquidación propuesto nos lleva a considerar una cuestión de especialísimo interés, cual es la de los medios personales y materiales con que ha de contar la Administración para realizar Ja gestión tributaria. Dados los conocimientos específicos que han dé concurrir en los funcionarios que asumen las delicadas tareas de dicha gestión, éstos han de tener la debida especialización que demanda los conocimientos señalados, estar correctamente organizados y tener la adecuada motivación en su gestión. Asimismo deben contar los medios materiales precisos para llevar a cabo su función, soportada por la imprescindible información obtenida mediante el tratamiento informático de la misma, lo que, a su vez, exige la pertinente dotación y organización de dicho soporte. Si a cuanto antecede se añade que se pueda verificar que al cifrarse la cuantía de los ingresos del Estado y demás entidades públicas, ésta se ajusta a criterios de auténtica austeridad, y que los ciudadanos puedan llegar a constatar que los recursos aportados por los tributos recaudados se aplican correctamente, obteniéndose las correspondientes contraprestaciones de servicios debidamente controlados, habrá tenido lugar la auténtica reforma fiscal, que redundará en beneficio de ia economía nacional, al hacer que ésta se desarrolle en un marco de transparencia que incremente los recursos del Tesoro con los excedentes reales de riqueza originados por la actividad económica desarrollada por los ciudadanos del país, que adquirirán y ejercitarán la deseable educación cívica, sin resistirse a contribuir por falta de identificación con la aplicación del gasto público. Esperamos y deseamos que esta situación, hasta ahora utópica, para bien de todos, llegue a ser una feliz realidad tras la ejecución de la reforma que se propugna. Manuel ROZAS ZORNOZA Auténticos laberintos fiscales Por otra parte, ias leyes de Presupuestos Generales del Estado, a partir de la correspondiente a los Presupuestos del año 1979, han recogido numerosísimas disposiciones fiscales, de vigencia temporal y permanente, que en todos los ejercicios han afectado a los impuestos de que se trata, dándose la circunstancia de que alguna materia, como la del régimen de la deducción por inversiones, regulada en el artículo 26 de la ley del Impuestos sobre Sociedades, hasta el momento presente no se haya aplicado en ningún ejercicio, de acuerdo con lo dispuesto por la ley sustantiva del tributo, sino según lo establecido por las leyes de Presupuestos que cada año han modificado su regulación. Si a lo dicho se añade que existen más de 125 disposiciones de rango inferior al de las leyes relativas al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y más de 90 referentes al Impuesto sobre Sociedades, y que los reglamentos vigentes de ambos tributos son anteriores a diversas modificaciones legales introducidas en los mismos, resulta evidente la regulación enormemente compleja de ambos impuestos, así como la de su mecánica liquidatoria, que crean un marco de acusada inseguridad jurídica. Esta característica, sin duda, se podrá constatar por cuantos formulen en estos meses las declaraciones correspondientes a di- lineas fundamentales de la reforma Habida cuenta de lo que ha quedado expuesto, estimamos que las líneas formales de la reforma fiscal que demanda el régimen vigente de la imposición directa considerada son las siguientes: a) Promulgación de dos leyes que recojan sistemáticamente todos los preceptos relativos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y al Impuesto sobre Sociedades. b) Limitación al máximo del contenido fiscal de las leyes de Presupuestos Generales del Estado, quizá ia única y exclusiva modificación de los tipos de gravamen que, en más o menos, pueda demandar la política económica del momento. c) Publicación de los nuevos reglamentos