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E L mundo de htiy cjtdn v c i c cnnicntFpi más ncccsiladü lio perMtnas ijüc esTÉn picocupaJíi en una búsqueda de valores e piniuales; honitires y fnujercs que: viviendo de acuerdo con 5 ü espíritu hiíg in ¿v t l i l Ceniro de todijs sus activid. i, ícs. Solamente cvi ndíi los hf mbres Vibren al unísono a p i n a r ü n nilpi al buscar juntos t s e estado de perfección y hdcer rodo lo posible por verlo re- i liza do. Hl m a i e r l l j s m o a c l u a l ú l o conduce al hombre 1 su deshumanizaciün; la djivc parü que ia vida Sea verdíidciiimenic humana esta en el saber guarduT un equilibrio armónico cn re la nafurulir a tísiU y la cspiniuah actualmente U H u m a n i d a d se caracieriza p o i una i u prívalo ración de la naturaleza hsica, en detenimiento tie la espiritual que esta eadj úin más en progresivo olvido. REFLEXIONES SOBRE LA M Í S T I C A De nada sirven el poder y) a gloria si no vjín a su vez íicompañados del enriquecimiento cspiriTual. Us preciio rebelarse ya contra un modo de vida que soUmenlc nos produce sequedad en el a l m j r Los seres humanos no n ünic. imente unas maquinas de e s t í m u l o s o de respuestas. E hombre pcntnece a las dimensiones infinitas del Eí píniu que se encuentran más alia del hcmpo y del espacio en que vive El hombre, por laniM, debe de tener presente que su verdadera grandeza consiste er su futuro en su dest i n o por ser éstos inmorUics y eternos. Elccnvamrnic, el ser humano no está compuesto úntcamenie del cuerpo físico, posee un alma espiritual cuya vibración pertenece a una dimensión superior a la dimensión de la materi- i, y del mismo modo que nuestro cuerp físico está neceiilado de alimentos para su U e r r o l l o nueiiro espíritu íambitn necesita ser nutrid o sin embarco, las necesidades del alma son muy disiinias j M necesidades del cuerpo, el alnuí siente sed de lo absoluto y lit- nde hacia los espacio mfinitos. Es esta necesidad del alma la q u t Ikva al hombre a imciar una búsqueda de renovación que poco a p H. 0 le va abriendo paso a conocimientos su eriores, E i bien cierlu que al hombre maicnid le cor e plm k la menie para poder actuar en el m u n d o físico en que v i v i m o pero al hombre eterno no le basta la razón, que en definitiva cikij limitado por las coordinadas del tiempo del espacio Dios es infinito, mmuiable y eiernu por lo que nunca podra T comprendido a Irüvís de nuestra mente al ser isla fimia. mur blt perecedera. L a sabiduría huinana es tura, sus enormes posibilidades espiriiualcí, vuv b enii. s f. iculladcs sfiU) a la espera de ser dcsa ifolladas. Y al ignorar todo lo que contiene de divino el ser humuTio ij: (ioTamos l.i mbicn ti. do lo que de puede brot. ii Es una gran lástima- d í c l i Sania Ttre 1- -que nosotros mismos no sepamos quienes somos y. al ignorarlo, desconozcamos los bienes tan grandes que hay en nuestras almas. En efecto, la ij iorancia del hombre hacia su verdüdera ndluralciii es lo que m i s le limita. Una sene de valores, erróneam i n i e- idquitidos, dificultan llegar nd conocimiento de nuestro piopio ser La verdad no bay que buscarh en las cosas externas, sino en nuestro i n i t i j o r como una percepción directa v su fuerza b r j l l i r i cuando el h o m b r e Menta c deseo de enconirarhi. Una vez m s Santa Teresa nos lo advierte j l decir: Ei necesario cavar cu nuestro inU- rior hasta hdllar e tesoro q u i existe en nuestras a l m a s -D e l mjsmo modo, San Pablo, doctor de las genlci. Lludia a ísla búsqueda njlerna del hombre, con las siguientes palabras: -Dios ha miroducido en los hombres una centella de su espíritu v les ha dado obligaaón de buscarla. í Los místicos recuerdan en lodos sus escritos que D i o s está présenle en cada atmíi como una chispa sagrjda y en el grado en que el hombre abra i u cspiniu a este iníluio divino, la verdadera felicidad peiieirará en el El ser huniano es como una lámpara apanda que ¿olamtnlc podrá encenderse al entrar en contacto con la Divinidad Dios trabaja muy hiendo en el e s p i n i u del hombre y este trabajo divino produce en las almas fenómenos extraordmarios. Cuando el hombre logre adquirir una realidad consciente de su unit n con Dios, el poder divino impregnará todas sus actividades v se manilesldfá en el. San Pabío, docior Qe las gentes, aJudia a la búsqueda Inlerna del bombre con las siguientes palabras: Dios ha introducido en los hombres una ceniella de su Espíritu y les ha dado obligación de buscari L i n ú l i l para conocer a D i o s I ¡A completa rcaliíaciOn de Dios no es X Mble a lrav 6 s de la comprensión inlelcciuaj o dei solo proteso de discermmiento. Sokiincnie la experiencia d i r c c U del ¿jb oluio revelii la reatidad suprema de Dios. Eslc es el caso de los místico quikrnc- í. a iraviís de s u experiencias supraconscíenies se funde de un modo duccto con la esencia divina, legíindo así a üii estado de lucidez donde la v c r d j d penetra en ellos medíanle una acc i i i n q u e no se s i r v e d e l o s strnnmienios. Los místicos alcanzan la pura consciencia al transcender la mente y con ella, tas limitaciones del tiempo v d r l espacio F. n SU éxidsis, los místicos entran en una dimensión supcnor donde la inteligencia inruidv. i C Í acerca a todos aquellos conocimientos que son dema- siado profundos par. i que Id sol. i íiíjon ji- rf puedrf pcni lriií La lectura de las experiencias espiniudles de los mislicos nos e a a considerar lo poco que contx tmos sobre la verdadera nciurale a del ser humano. Su estrucDesdt el onyen de los tiempos la esifnoa de tcnlo cuanto existe es esencia di jna y por ello si Icrj hombres no han encontrado antes a Dios, no podrán nunca encon ra. rse ú si mismos. Esperanza RIDRUEJO Tí