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l T) i arto I9 íí 3 la regata Vuella A EspJrÍj fue creando un iiurvo e s i t l o t í c campciidíin, una sene í c c o n d i m o n i o s rcíümcntc apeíCííbJcs para los nav g l í c ü U n a imaraión náutica, g Fo dispuiad; al s p n n l- ÍI 1 U íaijí o de vdnui. iníos días en la mar, Í Ó I Ü Cíin tortas paradas a lo larga del para, como quien dice, fccohTar el alicnfO ri CünlinuiiT ja batalla, durante dfas y n o c b m t: n el O t n t á b i i c a AtlAnlíco y Nfleditcirdneo. Todo ello stipcumlo los más d u r o i esc o l l o comii el mhúspilo l i l o i a l norteño, hiucnominadu COita de la muerte- Jcn Finlsierrc, o el erace del E. t (jKlin de Cibr iltur. con corrienteM morm; ts eneoniradas. un íniciiN it flco de buques comercial es y las almadrabas que aún se encueDiran en las cereatiias de i costa. Por u t r a p a r t e es un hecho más que conocido que la Regata Panernina Vuelta a España desde u primera ediciún ha lieclio a un lado la regla 26 de la I V R U (International Yachat Kacmg U n i o n) el órgano rector de la vela mundial, que prohibe b publicidad en las emharcacioneSr La posibilidad auc oficce la Vuelta a España de llevar publicidad en velas V ca os fue discuCida en un principio por I m eslamcnios más puristas del dcpoile. aunque posteriormente hasta los mAs acérirmos dctraciores llegaron a la conclusión que, hoy por hoy, dados los altoí coMes que i m p l i c a la participación en una regata de estas características, la ayuda del pairocinadnr se hada imprescindible para competir. ¿Quién puede negarH por o t r o lado, que la p u b l i d a d d e n t r o del deporte- s ó l o por la difusión que gene- v t rJ Tíftí