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U A L Q U I E R A de lo dfts hcrman s Chith- iiro caite ti ficsEti de r llamado- Cinaco- -piir Í ÍÍ dionics del resiaür- ¡inii- puesto ijuc lo jcosluttibrado iTs quL- cMas modcsl ¡j y tradicionales casM de aimida di: l Madriil cutre paldmiano y harojiano rücihícran el nombu de pila de quienes las regt niabo. n. También era lo accKiumbrado que el dueño en el mostTadtii de a barra v atendiendo en la i meiai y su mujer llevara los Ujiinoí. Asi sueirdió en eiia CTasa iriaeu cuando Ü om ira a u careo, -illa por d ¡iño 7. Ciridco Muñoz, venido del pueblo st: goviano de San 1i búñc ¿de AvJión, que es t ¡inibi n el de Godoíícdo y Anget Chicharro, a quienes Cinaco Muñoz traspaso el rc tau raníc (en ci que ya venían Irabaj a n d o ÜL sde 1 51 en el a n o 1967. La caví era. tín realidad, mucho más aniigua. con el nombre de Casa Va linas, pero había terminado por ser conocida como la casa de la b o m b a- p o r j u e desde uiio de sus büicones. Mateo Morral arrojíi Ja que explotó a bis pie de Sus Majestades Alfonso XJII y Victoria Eugenia cuando represaban de los Jerónimos tías la ccrcniíinia de la boda. Casa Cirtaetf- M a y o r S 4. (9l (248 06 20. ticrrü miércoles v agosto- fue una m ¿i de aquellas casas de comida, con íu mostrador de zine y sus frascas de Valdepeñas, hasta ir, poco a poco, cobrando fama por la tortilla de patatas o de chorizo y jamón. E ot la merluza rebocada, por b pertjiz escabechada y. MJtire iodo, por su pepitoria de gailína. que va es un p b i o que rcsuIlCh imprescindible mencinnar cuando üe habla del rcsiauranre. De esa tradición que y: va haciendo secular se ha ctmservado la disposiaon de ION comedores y muchos de los detalles omíimeníales, pero ya no es la taberna del bamo que fut, y su cocina casera ha merecido aparecer en las guías con un soU o una gasolinera segun se Tiüie de la del Viajerov. de Pla a v Janes, o j de C mpsa) v al tratar de la cocina madrileña es obligado mencionar al restaurante y u- pepitoria La hisiona del restaurante y L a historia de Godofredo v de Ángel Chicharro coinciden con otras muchas hisionas madrileñas, i- on la biografías úv tantos muchachos provincíaniís ¡jlernzadoN en Mjdíid para empc ir Ü p n m e r tnibajo en la hoMclcria. con d cc o trece años v loda la voluntad del mundo. En el caso de los hermanos hicharro, oriundos del mismo pueblo que Ciríaco Muñüi, y para qjiencs re iulK (en palabras de GodoJiodo) un segundo padre, al que le tenemos que aeradecer iodo, o ii si lodo la aventura ciudadana le? convit 2 C 6 ASTB 0 N 0 MIA El restaurante y su protagonista GODOFREDO Y ÁNGEL CHICHARRO EN SU CASA CIRÍACO r de los Kiqueroiiei- la canu varía Las paredes guardan la memoria del paso por la casa de Zuloaga o de Julio Camba, y Ü UL tienen sus reuniones, prtcisamenle, los A m i g o s d e J u l i o C a m b a quien lo era también de la- ¡icpitona de la c isa. Y cualquier día podemos tenerle por vecino en alguna de las mesas, pues parece que nada ha cambiado v su espíritu p e r m ü n c c c G o d o í í c d o se nos acercara recomendarru. s el menú, v luego elegnenios el vino, porque p ra el la comida es lo v el vmo nene Enmcro, descanso, yinterrumpe civ fn ritual que se los días de en su cusa ciña su mujer y él se deja servir. Una iÚ 3 cumplida siempre en el restaurjnie (con hiios muv jóvenes aun para predecir su vocación) que proporciona sutisfacaoncs- y que se lleva muv adentro hasta el punto de que en las salidas al extranjero la mira eslú puesta í n la comparacicm a n las otras cocinas y los oíros restaurantes Y el mundo dt los loros y el flamenco como expansiones que, a Un de cuenTas, resultan ser muy madrileñas. Ruperto OE ÑOLA -En Cafia Círiaco, cfesde La Familia He r hasia la perdona n iás ínsignmcanle. lodos se síenien por igual, tratados a cuerpo de r añrma con orgullo Godotredo Chicharro, urw de los propietarios del reslBuranle lió en empresarios después de un aprendizaje basado, sobre todo, en la experiencia directa, pues aqui los que havan pasado por academias o escuelas de hostelería íon los menos. En Ca- ta Ciríaco apenas se notan las innovaciones inirínluadas por las- nuevas cocmas pero tampoco están las cosas como estaban en iiempoí: de M a r d n e Montiño l E- -l ctKincro de Su MaesiaÚ! que era Fchpe LL) pues os tiempos también han cambiado en los íngones. Se praciica la comida de la abuela- la usual por las licitas segovunas o madrileñas, y que ierma icee en el recuerdo a. mo- la más sana, que hay üjüe cuidar y fomentar para que nunca se pierda, puesto que es un t e s o r o- Hay que pensar que para una gran mavona de quienes rondan o han pasado de la cuarentena, los recuerdos paslionomieos es jn Icñidtis v entremezclados de imágenes en las que aparece la escasez. En Sanlibiinez de Avllón v en la niñc? -muchas patatas viudas, legumbres v fruta, cuando llegaba la temporada. Y los dominicos, como una C SSJÍ espctial- lamamos atroz con pollo, y muy de vcJ. en cuando alí ún cuarto de lechal al horno Una sobriedad castellana que nunca ha- íidik del ti. do volunlan. i. ÍJt di frcdo recuerda unas patatas en pure Con el retnlo de torreznos que me sabían y clona, v que es una pena que atjuí no pue- da hacerse por la cantidad de liemp k que se necesita estar en i cocina- Ahora se CMge mas cahdad y men ís cantidad, y se vigila ricurosamente la- ílínea de manera que las grasas sOlo Cstan permitidas en el recuerdo. -Pero también piensa Ciodofredo que la cocina ác la abuela quedari Porque, mira que es viejo el cocidos pues pasarfi el tiempo, pero el cocido no- Hay muchos platos tradicionales o m o por ejemplo, unas sopas de a 0 simples, v qué buenas son. i Y no es q u í no sepa valorar la elaboración v el t r a b a j o de la n u c v a c o c i n a (aunque quede un poco al niarííen de su experiencja) pero lo tradicional- es lo primero que se nos viene al pensamiento v es lo UC quisiéramos comer lodos los ías Ciertamente, no es el locol ni la decoración lo mas deiermirianle en la linca Ci inaria de un restaurante. V la cocina de Casa Ciríaco pudiera ser oira... si asi íuefa L volunlad de K Chicharro, y a SI su chentelLí lo pcmiitiera, pue allí acuden, en busca de esos platos NÍmples y todavía sustanciosos, personajtís de toda condición, H dcsdc ¡a Lamilki RCJII a la persona mas i tisi unifican le- lodos se Sienten, por i ual. traladí s a euerfX de rev- Y se hace una cocina de nieri. -ado v de cstacron; Cuando Llega el liempí dt los espárragos, eüp. irraeos. y tn el tiempo del Iwnito. de las u r i, No un vino nuevo, smo cada LV un me or vino se liat: e. poi la Bodega Cooperativa de Manlerrey, en el privilegiado tincón del Valle de Monterrev Verln. que tiene Cí) ndiciones de terreno v de clima un Eanio diferentes al de resto de Galicia. Mi- nor pluviomelria. una mavor sequedad y por ello también una graduación algo mayor en sus vinos: el blanca Atalaya y los blancos y tintos CasleJo y Baril. a panir de vmiferas autóctonas, como debe scr. AÍTuiado el blanco Vlalaya. 0 ven y no muy alaihólico, pálido el Cüsieb. blanco, seco y aromático, y joven y aímiado el tioio. Unos Vinos que vaíe la pena conocer. Noticias La Junta de la Comunidad de Casulla y León presentó dias pasados en Madrid las J o r n a d a s Casulla- León Alimentaria üue han de celebrarse en Vjlljdolid, asi como del Tren de los Encuentros, que servirá de enlace entre ambas capit. des para lal ocasión. Isabel Mijares, por Pri aema. tvvu i de introductora unos acit s en los que el plan fue el proih gonista en la acción artistieo- cultural- Eí arte de moldear el p ni ejecutada por irtesanos panaderías venidos de diversos puntos t alamanca, anadnlid. Segi via y Madrid) V la p a r i i c i p a c i o n de a r t i s t a s asmo Bartolozzi, Akx. inco v Escalona El nuevo Sauvignon Maraes de Riscal, lo p r o d u c t o s amptifno v los qnesiis Molinos tupieron un protagonismo gas tronómico- 3