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AL LORO Tratado de Las Buenas Maneras Lección 7 ¡VIVAN LOS NOVIOS! T Historias del más acá EL FLECHAZO E RA iinü noche do luna llena. Una extraña desazón me iijqui t. iha el almj y cui ipOn sobre iodo por la pane de laíí LIIEIÜ Estaba solo, sin dinirro, sin jmigossin nadie que me quisier Lr En ese esTiido de tie esperaciiSn y de odio decidí vengarme de u n a s o c i e d a d q u e ni s e apuidí ni jiyuda a lus eoraíones solitarioFh. Por eso la V ¡Í I Í la violí y nunca el renjcirdimienin nié ha remordido el corazón con u n í a voracidad cümo ahorjr S J I I armado de un cuchillo de matanza v esperé en aquellj esquina, que no quieio volver a ver, lü lEegada oe mi victima. Espere mueho tiempo p e r o por fin, llegó la escocida parj el iacririciü. Era una bella joven de üno dieeíueho a ñ u s Andaba despacio como si esiu icr cansada. Cuando dobló la esquina le p n la punl. i del tiichillo en la yugular. Ella, piiida üTerronzada, no pudo ni gntar. Casi sin lucha ton egiJÍ mib criminales propüí. iloij. Vengado- e s o creía yo entonces- huí y me perdí en la oscuridatl de la níxhe. Peio ali! 0 había ciimbiado en mi vida. Mi dulce viciimj lambiíín me hjihía hendo a mi. dejando mi corazón enanioriíjo. ¡Fue un ílechazo! Comprendí ue aquella mujer era el amor e mi vida, el ser por cuyu felicidad yo seria c a p a z de loh mayores sacnficios. Volví al lugar del crimen pero mi victima, mi amor, el sentido de nn exis- I tencia, hrfbia desparecido. En el suelo, olvidados, estaban 5 U bolso y su dtxumenio de identidad. Durante meses la persit o de lejos y Siilo tengo ojos para ella, pero el lenior a la Justicia me impide a c e r c a r m e liasta donde pueda reconocerme. No se qu hacer. A veces deseo arroiarme a sus pies, coníiísarle mi arrcpeniimienio p ir líi hrulalidad de mi violación y pedirle que me quierj, aunque no lo haga con la deiasosepantc pasión que a mí me embarga, Sé que mi amor es imposible, que nunca podr ¿compartir con ella un bogar sencillo donde enve czcamos juntos mii: niras nueslros nieiedllos ut Ban a nueMro lado. Jamás podre contestar mis hi oi la prCíunia que me gustaría oír; P a p a ¿cómo conoci. sre a mama? ¡Cuanto me gusiaria oír esa pregunta para mentirles un hermoso relato de j hermosa noche de prrmavera en que su hermosa madre y yo decidimos unir nuesiras vi as para siempre! Ouicro olvidarla, pero no puedo Aunque todas l: s noches violo a dos o Ire a dolé; centt para ver si es cierto el dicho que afirma que la mancha de la mofti con oira verde se quila, es imposible. No puedo. Mii nuevas viciimaE. son sólo para mi un simple coqueleo. Sólo la quiero a ella. Tero mi miserable crimen nos separa, CHUMY CHUMEZ ODAS las familias, por elegantes qut v; in, tienen V padecen una desgracia común. Esa p a n e n t a tiisi mmortai, que en las btnias nía estentóreamente- jVjvan os novios! -cuando ¿sios pasan por el desa radfihle ranee de cortar la cursi tarta nupaal. Conozco H personas que en siI lunjción cnmo la anieriormenle retenda han negadn si Temáticamente su parentesco con la deleznable voceadora con tanta energía como indisimulado rubor Jamyi e lo he lenido en cuenta. Si San Pedro, a posar de rene iür tres veces de Jesucristo ha iJo merecedor de reconocidas santidades, no veo por quí no se puede renegar, las veces que a n precisas, de una pimía o una Ci. i que criía en las bodas- Vivan los novios! -y encima, piisienormen e, aplaude. que el de olvidar oiemediTadamenle envío de la ¡nvitaciún. Una persona que es capa ¿de grilar- Vfvan los noviosl- se presenta en las bodas esté o no cslé ciinvidada y ademils e pone una pamela y se come todo el salmón Para malaria es necesaria mucha s- ingrc frui. Agilidad y saniíje frihi Toda gritadora de- Vivi (n los novios! -acostumbra ser bulliciosa, revoltosa v e lrem; idamente movediza. Lo mismo esiá allí, que aquí, que acJ o que acullá. Un error en el calculo puede resultar (an fatal como irremediable. Mi primo. Cristian de I. Uídio (Q, S. G, talleció apuñalado el día de su b. ida pnr un irreparable error de cálculo. Cuando iba a curiar la tarta, la gritadora ocupCi entusiasmada su lugar y el honiicida contratado no t u v o t i e m p o de c o r r e g i r la trayectoria de su certero golpe, Hasia la fcclia hemos tratado con ma o menos ngor lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer sin entrar en determinaciones capiiales. El caso que hov nos ocupa, por singularmente seno, debe ser examinado con mas ngjder. si cabe. No deben asustarnos las conclusiones ni huir de sus lógicas consecuencias. Toda persona que grite- -jVivan Jos novitw en LIS Nxlas tiene perfecto derecho a ser ajusticiada, Alfonso USStA Para impedir esU habilu, il v lerroríñca manifestación de jubilo nupcial sólo h; iy dos posibles medidas. No enviar la invitación y atribuir la culpa a la dcricienie urbanización de Correos o el homicidio- -pre libum- es decir, el asesinaio previo a la aparición de la tarta. Este segundo supuesto, que es a mi niodo de ver el mas recomendable, llene un pequeño inconveniente. La posible insensibilidad del juez al interpretar los hechos, A pesar de esle insignificante reparo nm ideto este m í l o d o ni is Liabje 38