Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DOMINGO 21- 6- 87 NACIONAL Fisuras en el PSOE tras las elecciones A B C 39 El retroceso electoral trastoca los planes de Guerra y González para el XXXI Congreso De la reflexión sobre el año 2000 al temor a gobernar en minoría Madrid. Ángel Collado El retroceso electoral del Partido Socialista ha variado sustancialmente las previsiones de la Dirección para el XXI Congreso. Felipe González aspiraba a que la gran Convención del PSOE estuviera consagrada a una reflexión y posterior definición de los objetivos del partido para el año 2000; pero ahora, según reconocen distintos sectores del PSOE, tendrán que pensar también en el futuro inmediato y en cómo mantenerse en el Poder. Tras las elecciones municipales y autonómicas, la principal preocupación de los socialistas es encontrar el medio de recuperar el electorado que les ha dado las espalda al elegir otro partido- e l de Adolfo Suárez- o al abstenerse de votar. A pesar de que los miembros de la Dirección del PSOE, con el propio Felipe González a la cabeza, han difundido la idea de que con trabajo y algún ajuste se puede ganar el terreno perdido, algunos socialistas temen tener que acostumbrarse a gobernar con mayoría minoritaria en todas las instituciones. Esa preocupación por recuperar los votos para mantener la mayoría dará al XXI Congreso unas miras más cortas que las previstas, centradas en la plácida reflexión sobre los objetivos para el año 2000 En palabras de un dirigente de Izquierda Socialista, habrá que hablar más del 89 que del nuevo milenio. Si en el XXX Congreso los socialistas adaptaron su doctrina y sus mensajes en los documentos a los diez millones- de votos que habían conseguido en las elecciones de 1982- tres de ellos prestados en la próxima Convención socialista estará muy presente la preocupación sobre cómo conservar el apoyo popular que mantuvo en el 86. Los críticos han dejado ver en los últirnos días una diversidad de criterios, que va desde la agresividad de Pablo Castellano y sus voces a favor de las dimisiones a la mesura y moderación de otros compañeros de corriente que defienden que la responsabilidad del retroceso se puede repartir de forma casi equitativa entre todos los socialistas. Los llamados califas llegarán al Congreso con menos poder. Los presidentes de las Comunidades Autónomas, con excepciones como la de José Bono, han sufrido un acusado desgaste en estas elecciones. Juan Lerma, Joaquín Leguina o José Rodríguez de la Borbolla, desde el poder absoluto en sus respectivas regiones, se habían convertido en potenciales aspirantes a ejercer una cierta oposición ante la Dirección del partido. Ahora esto ha cambiado y es probable que se alineen, como siempre, con la mayoría, dejando la disidencia formal para críticos y sindicalistas Entre los califas que peor han pasado la prueba de las elecciones está Joaquín Leguina, que también es el dirigente regional que peores relaciones mantiene con Alfonso Guerra. El vicesecretario general del PSOE ha incrementado su influencia en la Federación Socialista Madrileña, donde en el XXX Congreso sus fieles eran una exigua minoría. Borbolla se vio obligado a vender su edificio Servicio de Documentación El primer resultado palpable del descenso electoral del Partido Socialista en Andalucía fue la venta del edificio Presidente, medida con la que José Rodríguez de la Borbolla cerraba una de sus operaciones más protestadas La polémica en torno al denominado Borbolla- gate surgió a raíz de la compra por la Junta de Andalucía del edificio Presidente, situado en el barrio sevillano de Los Remedios, utilizando para ello dinero público destinado a colegios y carreteras. El inmueble, valorado en cuatro mil trescientos doce millones de pesetas, iba a ser utilizado por el Ejecutivo andaluz para dotar de locales apropiados a cuatro Consejerías. Esta compra fue duramente criticada por la oposición. Progresivamente fueron saliendo a la luz pública una serie de irregularidades que hicieron necesaria una investigación parlamentaria sobre esta oscura operación de compra. Ante la Comisión creada al efecto, comparecieron un total de veintiuna personas, entre altos cargos de la Junta y de la inmobiliaria Osuna, vendedora del edificio. Su propietario, Nicolás Osuna García, y el director general del Patrimonio, Juan Bautista Esteban González, fueron los firmantes de la escritura de compra- venta del inmueble. Este último declaró que el Consejo de Gobierno andaluz acordó que las negociaciones con Osuna se iniciasen el 15 de octubre, fecha en la que aún estaba abierto el concurso público para que los particulares ofertasen los locales que se pedían en un anuncio aparecido en la Prensa. La polémica alcanzó en este momento caracteres de escándalo y excedió los límites del Parlamento para salir a la calle. Las críticas de ciudadanos y medios de comunicación fueron desoídas por los socialistas, que llegaron incluso a ocultar que la Junta había pagado más de cuatrocientos millones por el Impuesto sobre el Valor Añadido. Borbolla aseguró que la decisión de compra fue válida en su momento, pero el tiempo transcurrido y algunos errores de menor importancia en la tramitación han hecho desaconsejable continuar con la operación Califas al alza y a la baja- José Bono Al presidente de la Comunidad autónoma de Castilla- La Mancha no le afectó la conflictividad social ni el enfrentamiento de los sindicatos con el Gobierno a la hora de revalidar su mayoría absoluta. José Bono, uno de los dirigentes regionales del PSOE predilectos de Alfonso Guerra, mantuvo su hegemonía en una región donde la derecha esperaba progresar Juan Lerma Juan Lerma disfrutaba de una cómoda mayoría absoluta en una región que pasaba por ser, tras Andalucía, el segundo feudo del PSOE. E ¡presidente de la Comunidad autónoma era uno de los más poderosos califas del Partido Socialista. El 10 de junio sufrió un severo correctivo en las urnas y pasó del 52 por 100 de los votos de 1983- ai 41 por 100 Joaquín Leguina Joaquín Leguina, el dirigente regional del PSOE que mantiene peores relaciones con Alfonso Guerra, está entre los candidatos dei PSOE que más apoyo popular ha perdido- 1 2 puntos- en una región donde el descenso del partido en las municipales y las europeas fue menor al de ¡as autonómicas. Fue el primero en señalar al Gobierno como p o s i b l e c u l p a b l e