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DE SEMANA Domingo cine Sesión de tarde Estrenos TV 4 r Sandy Dennis, uno de los vértices de esta historia triangular Espectacularidad en la acción, en los efectos especiales y el reparto, encabezado por Steve Reeves, para una película de romanos Magnífica interpretación de la mítica Betti Davis en esta extraña desaparición La zorra Director: Mark Rydell. 1967. Color. Ciento seis minutos. Domingo, a las diez cuarenta y cinco, por la Segunda Cadena, en Domingo cine Los últimos días de Pompeya Director: Mario Bonnard. 1959. Color. Noventa y dos minutos. Domingo, a las cinco, por la Segunda Cadena, en Sesión de tarde La desaparición de Aimée Director: Anthony Harvey. 1976. Color. Noventa minutos. Domingo, a las seis cuarenta y cinco, por la Primera Cadena, en Estrenos TV Mucho antes de que surgiera la moda del cine de romanos que, Todavía está esperando la obra de otra parte, es muy anterior a su cumbre y, de otro lado, la más po- relanzamiento en los últimos años pular de D. H. Lawrence, El cincuenta, pues data de los albores amante de lady Chatterley una del cine italiano, existían ya noveversión cinematográfica convincen- las del género en cuestión, las más te, mientras en lo que hace a otras populares de las cuales fueron, sin de sus novelas ha tenido más duda, Fabiola del cardenal Wisuerte, especialmente en el caso seman, y Los últimos días de de Hijos y amantes que realiza- Pompeya de Bullwer Lytton. La ra Jack Cardiff, e incluso de Muje- película que ahora nos llega es res enamoradas probablemente una adaptación- y no la primeralo mejor que nunca haya hecho del segundo de los textos citados. Ken Russell. En este caso Mark Y en ella se ha buscado, por enciRydell, que ha trabajado sobre un ma de la intriga, la espectaculariguión de John Carlino y Howard dad del aparatoso final, en el que Koch, tomando como base uno de la ciudad donde transcurre la ajelos textos menos conocidos del no- treada acción es englutida por la velista británico, se ha quedado a lava del Vesubio medio camino, posiblemente asusPelícula de serie Los últimos tado por la osadía del tema o, si se prefiere, por su delicadeza Se trata, en efecto, en La zoSi a Max Weber le hubiera torra de una historia de amor cuancado vivir en la era audiovisual do menos atípica, de un triángulo en España y no durante la fiebre inhabitual en el que un hombre viedel romanticismo prusiano hubiene a interponerse en la pereja forra elaborado una tipología de los mada por dos mujeres, que viven presentadores de Televisión Esaisladas en una granja del Canadá, pañola. Probablemete hubiera con consecuencias trágicas. Mark sentido cierta incertidumbre al Rydell, el realizador de En el escalificar al presentador patriartanque dorado ha dado, como en cal e incluso dudaría en adjudiaquel filme, gran importancia al car titular al carismático pero paisaje, pero también ha intentado a buen seguro el detentador de dominar el aspecto intimista del rela categoría de presentador ralato, sin excesiva fortuna, en buena cional sería Iñaqui Gabilondo. parte por culpa de un reparto que no era el adecuado. A pesar de todas las interferencias puestas para que GabiSandy Dennis, ganadora en su londo volviera a un medio conodía del Osear a la mejor secundacido pero temido como él ria por ¿Quién teme a Virginia confesaba a las puertas de su Woolf? es la mejor del trio, en el estreno, En familia ha logrado que Keir Dullea resulta excesivamantener despierta la atención mente blando y Anne Haywood del telespectador que habitaba demasiado grandilocuente en su en el destierro tras los transvagestualidad. VIERNES 19- 6- 87 días de Pompeya no se diferencia demasiado de las que, en su onda, proliferaron en su época, y es de coproducción hispanoitaliana, pareciendo que, aunque la firma en solitario Mario Bonnard, buena parte de su realización la llevó a cabo el luego celebérrimo padre del llamado spaghetti western Sergio Leone. Sea como fuere, el resultado dista de ser apasionante, y hoy no puede sino provocar la sonrisa, en el mejor de los casos, cómplice. Como no podía ser menos, encabeza el reparto el inevitable Steve Reeves, tan musculoso como mediocre actor, mientras el principal papel femenino lo interpreta la dulce Cristina Kauffman, correspondiendo a Fernando Rey encarnar a un tópico malo En la pantalla grande Anthony Harvey ha firmado algún título de prestigio como ese León en invierno que valió a Katherine Hepburn su tercer Osear. Y, en esta ocasión, dirige a dos de entre las pocas auténticas divas que le quedan al cine americano, Faye Dunaway y Bette Davis, por cuyo recital interpretativo vale la pena de ver el telefilme, que se centra en la figura de la predicadora Aimée Semple McPherson, a la que ya, de manera indirecta, habían encarnado previamente en el cine la Jean Simmons de El fuego y la palabra y la Bárbara Stanwyck de La mujer milagro La familia de Gabilondo ses de la programación. No falta quien considera que a Gabilondo se le ha otorgado el mejor día de la programación y hasta el mejor horario. Algo que resulta superfluo cuando las transferencias de audiencia han roto los esquemas que tradicionalmente venían rigiendo en Televisión Española. Conjugar y conciliar en una hora de emisión posturas antagónicas, cuando otros programas de TVE aprovechan cámara inútilmente, es un aspecto encomiable del peculiar debate que Gabilondo aborda todos los viernes. La familia de Gabilondo supera semanalmente las trampas del elitismo televisivo y se aproxima a un hogar generoso y plural. Huyendo de la petulancia y recostado en el trono de la estricta profesionalidad, En familia re- Iñaqui Gabilondo crea espacios sociales en ámbitos donde los privilegiados- políticamente- siguen teniendo aún fieles servidores. Sus voceros habituales son, sin embargo, otros presentadores, más carismáticos, más patriarcales, pero menos racionales. C. H. ABC 117